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El alma M. CHAPOUTIER:
La humildad es la piedra angular del espíritu M. CHAPOUTIER. Porque solo la naturaleza dirige. El viticultor la observa, hace su elección y la acompaña con el mayor de los respetos. “Fac et Spera” (haz y espera), convertida en la divisa familiar, es la traducción más sencilla.
Los vinos:
Para M. CHAPOUTIER, la añada no se corrige. No hay procedimientos como la chaptalización, la adición de levaduras o acidificantes que vendrían a rectificar las vicisitudes de un clima caprichoso. Michel Chapoutier lo afirma: “La añada es una realidad y no un engaño. Corregir la añada es mentir un poco. O si no, hagamos directamente un vino sin añada, sería más honesto”.
El vino nace del cielo y de la tierra…del amor que le profesamos.