LLEVADA POR EL SOPLO DEL MELTEMI
Llena de vida al pie de la Acrópolis, Atenas es más interesante de lo que suele creerse. Los vestigios del centro religioso de la ciudad antigua atraen todas las miradas, pero la capital moderna, heterogénea y cosmopolita, nos impregna del ambiente griego menos folclórico. Beber despacio un café espeso y dulce en una terraza del elegante barrio de Kolonáki, probar el pulpo en el puerto del Pireo, con un ouzo helado…
En verano, la promesa del soplo refrescante del Meltemi incita a abandonar el calor de Atenas. Este viento del norte, con sus accesos de cólera, barre el Egeo e hincha desde siempre las velas de este pueblo de marinos. Encorva los viejos olivos y, en el pasado, hacía girar las aspas de los molinos de aceite, que en lontananza indican la presencia de Mykonos, la isla más famosa de las Cícladas. En torno al puerto, las casas de la “pequeña Venecia” abren sus balcones al mar turquesa y a las angostas callejuelas. Isla de capitanes y armadores, hoy sus playas de arena fina y sus terrazas de moda simbolizan la Grecia festiva.