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Irlanda

UNAHOSPITALIDAD PROPIA

En este paisaje de landas y bosques, no sería raro encontrar a un druida con túnica blanca cortando muérdago. Los paisajes de Irlanda revelan sus raíces celtas. Paseando al azar por las colinas, donde pastan miles de vacas, se descubren inevitablemente misteriosos monumentos megalíticos. Enormes piedras verticales, superpuestas, colocadas en círculo o en espiral, que probablemente fueran escenario de ceremonias religiosas. Como el crómlech de Drombeg, en el condado de Cork, que los irlandeses llaman “el Altar del druida”. Aunque el gaélico esté en declive, la música celta continúa muy viva. El día de San Patricio, el 17 de marzo, en las calles resuenan las gaitas y los bodhràn, tambores locales. Una fiesta cálida, como el pueblo irlandés, durante la cual los pubs están a rebosar. Hay que probar la Guinness, cerveza que no falta nunca en las veladas irlandesas, con su aroma tostado y su color casi negro. La vida en las ciudades y los pueblos es de tranquila convivencia, sin embargo, la naturaleza se encuentra en estado bruto, empezando por las escarpadas costas. En el entorno del puerto de Ardmore, el fragor de las olas rompe contra los acantilados, que se recorren por vertiginosos senderos bajo la borrasca.

Protegida de la furia del mar, pero no por ello menos majestuosa, la bahía de Kenmare se extiende con su miríada de islotes, en los que se refugian las focas. En tierra, donde lagos y turbas se reparten el paisaje, la cadena montañosa de los MacGillycuddy’s Reeks, de crestas aceradas, perfila un magnífico panorama tortuoso. Los castillos y mansiones de Irlanda están en armonía con su entorno. Como Lismore Castle, uno de los más espectaculares, cuyas torres cuadradas y almenadas se alzan junto al río Blackwater. Tras sus gruesos muros, algunos albergan inmensos y complejos alambiques que los visitantes querrán descubrir. Como por ejemplo, la destilería de Old Bushmills, la más antigua del país, cuyo whisky se destila tres veces, según la costumbre irlandesa: ligeramente amargo al principio, poco a poco va desvelando su robustez, delicada y con clase.


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