En la Costa Azul, la «Riviera», es decir, la costa propiamente dicha, atrae todas las miradas. De ciudad en ciudad, a lo largo de sus largas playas se encuentran los puertos y marinas repletas de yates, los hoteles y restaurantes de lujo, sin olvidar a los sempiternos turistas y grandes stars que se concentran en los lugares de última moda. Sin embargo, la región no se limita a su litoral, y en el interior, el gran desconocido, esconde espléndidos paisajes, desde el más profundo parque natural del
Verdon hasta el valle de Vésubie, en el corazón los Alpes Marítimos.
Denominada «Isla de la Belleza», Córcega hace honor a su sobrenombre. Isla montañosa de corazón salvaje, costas esculpidas por el mar con maravillosas formas y un clima casi tropical, nunca deja de sorprender. Su población, orgullosa e independiente, cultiva una antigua tradición de hospitalidad ornada de un territorio sólido en que los quesos de leche de oveja y de cabra se unen a los productos de charcutería elaborados con cerdos salvajes para mayor deleite de nuestros paladares.