Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
Desde Dublín, hay que cruzar los mágicos paisajes de Wicklow para llegar a este rincón de Irlanda, escondido entre el mar y las colinas, que ofrece uno de los paisajes más sobrecogedores del país. El puerto de Rosslare está muy cerca de Marlfield House. Fue en esta región intacta, pero también accesible, donde la familia Bowe decidió crear esta joya de hotel, un modelo de cordialidad y elegancia que ofrece deliciosos paseos por el jardín de rosas y el bosque. Comer en su invernadero victoriano y disfrutar de sus desayunos espectaculares, es una experiencia inolvidable. Aquí, la alegría y el placer son norma de la casa. Por algo se conoce a los irlandeses como “los latinos del norte”.
Ubicado en un lugar privilegiado, dominando la bahía de Ardmore, se encuentra Cliff House Hotel. Con una arquitectura muy sorprendente, la casa está colgada del acantilado y parece emerger de la propia roca. El bar y la terraza exterior, el restaurante, el spa y cada habitación tienen vistas sensacionales a la bahía. Con acceso directo al mar, el hotel ofrece numerosas actividades como kayac de mar, surf, avistamiento de ballenas, pesca y escalada. Hay muchas playas cerca y se puede ir paseando hasta St Declan’s Well en el famoso sendero Cliff Walk. Además, cerca de Ardmore, se pueden visitar otros atractivos locales como Lismore Castle y Midleton Distillery.
Rodeada de montañas y cascadas, la ciudad de Kenmare es uno de los rincones de Irlanda preferidos por los irlandeses. El Sheen Falls Lodge está maravillosamente situado para descubrir el suroeste de Irlanda y sus célebres rutas panorámicas de Ring of Beara y Ring of Kerry, así como los famosos lagos de Killarney. Además es muy conocido por su ambiente piano jazz, su colección de viejos whiskys irlandeses, la selección de grandes vinos de su bodega, una de las más grandes de Irlanda, y la manera de preparar el salmón pescado en los ríos aledaños. El establecimiento tiene unas excepcionales vistas a la bahía de Kenmare, los McGuillicuddy's Reeks y las cascadas de las Cataratas de Sheen. Todo eso, unido a la excepcional hospitalidad irlandesa y las famosas leyendas celtas, crea un halo mágico que parece flotar sobre esta tierra.
Nada más pisar la impresionante finca de esta regia e histórica mansión, una de las más fastuosas de Irlanda, se impregnará de su aire de tranquilidad. La majestuosidad clásica se funde con un paisaje de colinas onduladas, pabellones y antiguas grutas en esta sorprendente propiedad ubicada en las faldas de las montañas Slieve Bloom. Ballyfin se inauguró en 2011 tras una restauración espectacular que ha durado ocho años y que ya se ha convertido en una referencia por su combinación única del lujo moderno con elementos del periodo romántico. El hotel se ha concebido como un hogar fuera de casa lo que convertirá su estancia aquí en una experiencia totalmente íntima. Los huéspedes podrán disfrutar de la cocina, elaborada con productos de la finca, participar en catas de queso y vino en la bodega, jugar al golf, nadar o pasar la tarde en la amplia biblioteca para terminar con un buen cóctel en el confortable Ballyfin Bar.