Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Un refugio íntimo y apartado que está a la sombra de las murallas del conocido pueblo de artistas de Saint-Paul-de-Vence. Le Saint-Paul tiene un atractivo intemporal. Alojarse aquí le dará la oportunidad de apreciar en toda su extensión la verdadera hospitalidad francesa, compuesta de refinamiento y distensión. Desde la ubicación del hotel, en un enclave medieval en la cima de una colina, podrá disfrutar de la historia en primera persona con todas las comodidades. Las habitaciones tienen unas espléndidas vistas al paisaje de los alrededores y al litoral de la Costa Azul. Un lugar entrañable y acogedor, en el que se sirven deliciosos platos provenzales en un restaurante al aire libre.
Hace 2.000 años, bajo el reinado del emperador romano Augusto, la tribu celta de los Tricastinos se asentó en la Drôme provenzal, más concretamente en la comuna de Augusta Tricastinorum, actualmente conocida como Saint-Paul-Trois- Châteaux. En homenaje a esta magnífica herencia, Villa Augusta ha conservado los restos de su época romana bajo el oro y el ocre de sus fachadas. Las luces, los aromas y los colores nos trasladan a una antigua taberna romana y el cedro de más de 200 años es el lugar ideal para hacer picnic. Mansión ideal, con unos interiores sencillos y elegantes, Villa Augusta incita a la relajación total, sobre todo por la piscina en medio de una exuberante naturaleza. La especialidad local – la trufa negra Melanosporum – forma parte de la cocina de la casa y es el pretexto ideal para realizar unas bonitas excursiones.
El Château de Rochegude, situado en el centro de la Drôme provenzal, domina majestuosamente los viñedos de Côtes-du-Rhône. Las bodegas del castillo se encuentran entre las mejores de esta denominación y son un punto de partida excelente para hacer degustaciones en otras bodegas de los alrededores. Entre las actividades ofrecidas están las excursiones a las grutas de Ardèche, vestigios romanos como el puente del Gard o el teatro antiguo de Orange. A su regreso al château no deje de tomar un pequeño tentempié de trufas locales calientes finamente cortadas, aderezadas y ligeramente estofadas en mantequilla, acompañadas de huevos y rebanadas de pan tostado.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en el campoVer detalles
Una cocina excepcional y un interior atractivo y refinado, realizado por artesanos de la región de Gard, el Restaurant Alexandre es un sitio único. El Grand Chef Michel Kayser ha perfeccionado el arte de dar gusto al paladar. Los placeres de la mesa se ven realzados por la elegante composición del plato, los aromas singulares de los productos de estación hábilmente trabajados y de los vinos criados y elaborados en Languedoc-Roussillon que acompañan las comidas. La isla flotante con trufas de Provenza sobre una crema de ceps de las Cévennes y el “écrin des gourmandises Alexandre”, una selección de postres, son platos que nadie debe dejar de probar. Chef apasionado, Kayser ha transmitido al restaurante sus propios valores induciendor a los comensales a hacer un largo viaje a través de una cocina con profundas raíces sureñas.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en una ciudadVer detalles
“Concebimos este restaurante de la misma manera que creamos nuestros platos: el primer ingrediente fue nuestra imaginación.” Con 24 años, los famosos gemelos Pourcel tuvieron un flechazo con esta residencia abandonada en el centro de Montpellier. Estos Grands Chefs abrieron allí su primera casa: un “jardín” donde los sabores del Languedoc y del Mediterráneo son especialmente salados, dulces, suaves o amargos pero siempre exquisitos para el paladar. La atención al más mínimo detalle es notable y los gemelos lideran un doble ataque a los sentidos. La decoración del hotel fue obra de Bruno Borrione, quien dio a este lugar un toque contemporáneo y un diseño único, que expresa el verdadero arte de vivir.
Al final de una avenida bordeada de árboles centenarios, en medio de un magnífico jardín paisajístico, esta casa solariega del siglo XVI ofrece calma y belleza, a solo unos minutos del centro de Montpellier. El mobiliario contemporáneo se armoniza con gracia con las viejas piedras y los azulejos antiguos cuidadosamente restaurados, convirtiendo este lugar en un nido familiar. Las 17 hectáreas del viñedo de Verchant que rodean al château producen vinos para degustar en el restaurante acompañando a su cocina mediterránea sabrosa y creativa. El spa abierto al exterior, con vistas a las viñas y la finca, constituye por sí mismo un lugar ideal para un momento de relax o de tratamientos específicos y personalizados.
Al pie de las Dentelles de Montmirail y del Monte Ventoux se encuentra este lugar con encanto e historia en un paraje que ocupaba un lugar preferente en el corazón de Paul Cézanne. Los antiguos lugares de reunión de esta centenaria comuna – la casa parroquial, los establos y una escuela – se han restaurado, renovado y convertido en excepcionales casas rurales con vistas impresionantes al “Gigante de la Provenza”, el Monte Ventoux. Un perfecto punto de partida provenzal para conocer sus mercados, pueblos medievales, anticuarios, campos de lavanda y talleres de artistas. La zona tiene otros grandes atractivos, como su cocina abundante y aromática y las inolvidables catas de los vinos del Ródano, entre las poblaciones de Gigondas, Vacqueyras y Châteauneuf-du-Pape.
Con su antiguo jardín parroquial y sus emparrados de glicinas, en el corazón de la ciudad medieval, Le Prieuré, en Villeneuve-lez-Avignon, tiene un encanto fascinante. Jean-André y Geneviève Charial, propietarios también del Oustau de Baumanière y de La Cabro d'Or en Baux-de-Provence, sostienen que este antiguo convento transmite quietud y relax. Sus diferentes habitaciones y suites se distribuyen por tres edificios, cuya modernidad se funde con el patrimonio original. Reflejando también esa fusión, la carta realza las bondades de la región con platos como el foie gras de pato de las Landas con fresas gariguettes de Nîmes o el pichón de las Costières asado en cazuela con hojas de salvia. La cocina de Le Prieuré entusiasma al paladar en un escenario que encanta a todos los sentidos.
Rodeada por un parque botánico de cinco hectáreas, esta residencia del Segundo Imperio está adornada con hierro forjado, madera esculpida y coloridas telas. En el Château de Montcaud, siempre hay unas notas de música para acompañar su estancia. Los conciertos clásicos le proporcionarán hermosas veladas románticas y, en verano, no debe perderse los maravillosos almuerzos de jazz de los domingos, acompañados por una cocina típica de Nueva Orleans. El Château de Montcaud es un maravilloso punto de partida para acudir a las fiestas de Avignon, Uzès y Orange, a muy pocos kilómetros.
En una encantadora calle adoquinada, en la parte más alta de un atractivo pueblo provenzal, Le Vieux Castillon ofrece una arquitectura renacentista increíble y una espectacular piscina suspendida entre el cielo y la tierra. Desde la terraza se puede disfrutar de una vista panorámica de las viñas y de una cocina llena de notas mediterráneas, aderezada con aceite de oliva de la región, perfumada por los mil y un aromas de la zona y acompañada por una buena selección de vinos vintage regionales. Aquí encontrará la conjunción de todos los ingredientes necesarios para hacer de su estancia en esta casa una experiencia excepcional en un lugar mágico.
En medio de un jardín bucólico en donde paseo rima con serenidad, Jean-André et Geneviève Charial han creado La Cabro d’Or para hacer feliz a la gente. En las diferentes habitaciones y suites, la gracia provenzal se realza con elegancia y modernidad. En un marco vivificante, el salón y la terraza de La Cabro d’Or se prestan al disfrute de una cocina refinada. Láminas de parmesano, tomates confitados, vieiras, pichón, lomo de toro y lechón. Éstos son sólo algunos de los platos de primavera, ya que la carta varía según la estación, con frecuencia acompañados por el vino producido por M. Charial: L’Affectif. Mayores y pequeños disfrutarán descubriendo el redil de las cabras, los balancines y juegos al aire libre y, por supuesto, la gran piscina.
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Institución gastronómica de ambiente acogedor y elegante, el Oustau de Baumanière encarna sin ostentación el arte de vivir mediterráneo. Es una leyenda, un sitio único lejos del mundanal ruido, abierto a la magnífica naturaleza rocosa de Baux-de-Provence. Todas las habitaciones y suites, restauradas por Geneviève Charial, son distintas entre sí y están repartidas por tres edificios, L´Oustau en el edificio principal, La Guigou a 500 metros y Le Manoir a 900 metros. La autenticidad se conjuga con el estilo contemporáneo. Restaurante excepcional, en una antigua masía del siglo xvi ubicada en el centro de uno de los pueblos más hermosos de Francia, allí apreciará la cocina depurada, sutil y sencilla del chef Sylvestre Wahid. Huevo de gallina en gelatina delicada, salmonete de roca, albahaca y flor de tomillo… Los sabores cantan, estallan y sorprenden. Inundado de luz y calma, el Spa Baumanière se abre a un huerto de plantas aromáticas.
Entre Roussillon y Gordes, Le Phébus es una casa de campo construida en piedra seca donde las habitaciones ofrecen vistas a las aguas tranquilas de sus piscinas privadas. Construida sobre unas ruinas de la época de los caballeros medievales de la Orden de Malta, este establecimiento es una joya de la hostelería y el refugio perfecto cuando el mistral sopla por la llanura del sur francés. Su magnífica ubicación lo convierte en un punto de partida ideal para descubrir el Luberon y el spa Carita es el mejor sitio para relajarse. El restaurante resucita con mucho arte antiguas recetas provenzales y firma una magistral “soupe au pistou”, una sopa de verdura local con ajo y perejil.
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Los huéspedes vienen a esta elegante bastida provenzal, en el corazón del triángulo del Luberon, a paladear la cocina de Édouard Loubet. Su cocina muestra un gran respeto por el terruño, la estacionalidad y el entorno. Los huéspedes disfrutan de muchos momentos mágicos en esta auténtica casa familiar donde el trato es cercano y atento. El tiempo parece detenerse mientras se toma el desayuno junto a la fuente, se bebe un té helado al borde de la piscina y los campos de lavanda, o se hace la cosecha matinal con el chef, seguida de un curso de cocina. Y al atardecer, por supuesto, llega la hora de tomar un buen aperitivo contemplando la puesta de sol frente a un panorama maravilloso.
Situado sobre una colina, con vistas a una explotación vinícola, el domaine de La Coquillade ofrece unas vistas excepcionales del Luberon y el monte Ventoux. Este caserío encantador está compuesto por seis residencias con mobiliario suntuoso, la más antigua data del siglo xi. Viva una mezcla de autenticidad y ecología en el corazón de los viñedos. Deguste una cocina gastronómica tradicional o moderna, y paladee los vintage de los viñedos Aureto. El hotel pone a disposición de los húespedes bicis de gama alta para que los aficionados al ciclismo exploren la campiña a su propio ritmo. Los amantes de la Provenza y del vino, de los grandes espacios abiertos, de la naturaleza, el sosiego y el deporte, quedarán realmente maravillados con la serenidad y el bienestar que encontrarán en este marco idílico.
Con sus impresionantes vistas al valle de Luberon, esta casa de campo provenzal es el lugar ideal para relajarse. Sea testigo de unas inolvidables puestas de sol escuchando el canto de las alegres cigarras, desde las terrazas del Mas con sus paredes encaladas de un blanco inmaculado. La mansión está construida en torno a una magnífica piscina, rodeada de cipreses, olivos, pinos mediterráneos y palmeras. A partir de aquí podrá descubrir los encantos de Vaucluse, con sus molinos de agua y de viento y sus casitas de piedra seca, un precioso rincón del planeta que ha seducido e inspirado a muchos grandes artistas como Marc Chagall, Serge Poliakoff y Victor Vasarely.
Paul Cézanne echaba profundamente de menos Aix cada vez que se iba, y nunca dejó de inspirarse en su belleza. Muchos después de él también quedaron seducidos por el encanto de esta ciudad y el ambiente de esta residencia florentina. Las habitaciones están decoradas suntuosamente y dan a un jardín privado que huele a lavanda. La cocina ensalza la Provenza, con platos como el carré de cordero fileteado y hecho a la sartén, caviar de berenjenas con aceitunas, salsa de ajo negro y albahaca frita. Pruebe la especialidad local, los pastelillos de almendras con aroma de melón y de naranja. Villa Gallici oferta un “paquete Cézanne” especial que incluye una visita al estudio del pintor.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas del marVer detalles
No se puede estar más enamorado de Marsella que la familia Passédat. Amar a Marsella es amar al Mediterráneo, tan indisociable de la ciudad como de la cocina de Gérald Passédat. El pescado es sin duda la base de su cocina, con peces pescados aquí y a veces olvidados – el bejel, el cabracho – que, servidos con crustáceos, dan una deliciosa sensación de zambullirse en el azul del mar. Un plato fetiche es por supuesto la “Bouille Abaisse”, ligera, yodada, sutil, pero también la famosa Lubina Lucie, al gusto de la abuela del chef. Deje un poco de sitio para los postres que, según reconoce el propio chef, son “extravagantes”. Las vistas del Mediterráneo son omnipresentes, tanto desde la terraza como desde el restaurante. Disfrutarán de esta vista de ensueño hasta en su habitación, espaciosa y abierta al horizonte.
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
La Sainte-Baume es un conjunto de montañas legendario por su bosque de hayas conservado desde hace siglos y por la cueva en la que se cree se refugió María Magdalena, lugar de peregrinaje desde la Edad Media. A sus pies, la finca de Châteauneuf y su casa del siglo xviii, donde residió Bonaparte en 1794. Descubra este pequeño palacio de verano con sus baldosas antiguas de ladrillo rojo hexagonales, sus frisos de cerámica y sus azulejos marroquíes en los baños. Bajo los castaños de la terraza disfrutará de una impresionante vista del campo de golf internacional de la Sainte-Baume y gozará de la calma religiosa que envuelve al lugar.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
En las inmediaciones de un bosque de pinos, dominando el Mediterráneo, el Hôtel du Castellet es uno de los lugares con más encanto de la zona. Las habitaciones están pintadas en tonos miel, lavanda y uva y el edificio está lleno de terrazas soleadas. El Grand Chef Christophe Bacquié ha logrado imponer su estilo en el Monte Cristo, el prestigioso restaurante gastronómico del hotel. La cocina se basa en los productos de temporada realzados por los sabores de otras tierras, que Baquié ha captado en sus viajes. Para un relax absoluto están la piscina, el golf y el spa. Al anochecer se iluminan los gazebos para resaltar la belleza de sus jardines.
Engastado en los contrafuertes rocosos de Salon-de-Provence, pequeña villa provenzal situada estratégicamente para descubrir las maravillas de la región, se halla un lugar apacible suspendido en el tiempo. Esta abadía del siglo xii, ubicada en medio de una finca de veinte hectáreas con jardines provenzales y garriga, ofrece vistas espectaculares del valle de las Alpilles y el territorio de Salon. Si las habitaciones han sabido conservar el espíritu de los monjes cistercienses que en el pasado ocuparon la abadía, su decoración que aúna encanto y autenticidad les confiere un ambiente cálido y propicio al reposo. Apreciará el atento servicio de la casa y las exquisiteces de los dos restaurantes, que ofrecen una cocina basada en el terruño y la estacionalidad. Por el carácter de su arquitectura y la atmósfera que reina entre sus muros, este hotel es un lugar único, remanso de paz para distenderse y descubrir todo el encanto de la Provenza, desde Calanques al Luberon.
Acurrucado en la falda de una colina y bañado por el sol provenzal, este edificio fue un convento de monjas, antes de convertirse en un hotel con prestaciones de alta gama. Protegido del viento mistral por la escultural Roca de Volx, este edificio, que data de 1613, es una sabia combinación de arquitectura antigua y diseño moderno. Se sorprenderá con las fachadas de época, los centenarios jardines aterrazados del convento y su via crucis. Las habitaciones están cuidadosamente decoradas con un sutil estilo mediterráneo, al igual que Le Couvent des Minimes Spa L’Occitane, un templo para la salud y una renovada promesa de bienestar.
Los cipreses anuncian el Château de Berne al fondo de la carretera que discurre por en medio de las 600 hectáreas de viñedo de la propiedad. Desde hace tres siglos, se conservan en sus bodegas añadas provenzales con personalidad. Los suelos arenosos que rodean el castillo dan a los vinos rosados toda su frescura. Renovadas con un estilo “country chic”, las habitaciones con contraventanas verde almendra ofrecen unas vistas espectaculares a los viñedos, el jardín y los bosques. En el restaurante L'Orangerie, la cocina rebosa de aromas de la Provenza, de las frutas y hortalizas cosechadas en el huerto a la francesa de los jardines del castillo. En este pequeño paraíso, variedades antiguas, flores y plantas aromáticas crecen juntas. El spa se desvela en un nuevo entorno decididamente zen y contemporáneo.
Sucesivas generaciones de la familia Gleize se ocupan con esmero de esta antigua casa de postas del siglo xvii. Los balcones, los senderos de mosaico en los jardines y las contraventanas de color verde almendra son obra de Jany, último miembro de la dinastía. En la cocina él reinventa las recetas provenzales de su abuela Gabrielle, poniendo el énfasis en la tradición y los sabores. Lo dulce ocupa una posición privilegiada, en homenaje a Pierre, el padre y confitero. Deguste la crema helada a la miel de lavanda servida en un auténtico panal. Para placer de los chefs, una huerta biológica da lo mejor de la tierra. Más que un gran sitio para hacer una buena parada, una estancia aquí es un viaje a través de todos los sentidos, una escala natural hacia la felicidad.
En la Riviera francesa, cerca del Lavandou, esta gran villa de estilo toscano resplandece frente al mágico entorno del Mediterráneo. Rodeado de pinos marítimos, buganvillas y jardines exóticos, el hotel está bordeado por su propia playa privada de fina arena con vistas a la isla de Levant y ofrece una amplia gama de habitaciones y suites de lujo, además de una serie de casas con terraza en la arena. Es el sitio perfecto para un verdadero descanso refrescante. El restaurante potencia los sabores de la cocina sureña y desde allí se domina la magnífica bahía de Cavalière.
Aquí encontrará toda la elegancia de una casa mediterránea, a pocos minutos de las playas de Ramatuelle y del puerto de Saint-Tropez. Lejos de las aglomeraciones veraniegas, esta magnífica mansión con sus cuatro casas de campo provenzales le invitan a la relajación total, en el corazón de un entorno paradisíaco lleno de fragancias exóticas. Al borde de la soberbia piscina, a la sombra de los olivos tricentenarios o en el jardín de invierno, disfrute de una relajación total en un ambiente cálido y refinado. La cocina de tintes provenzales, con sus dos restaurantes, Le Bistro y L'Olivier, refleja el espíritu del sur de Francia. La Bastide pone también a disposición de sus clientes su yate de 22 metros, el San Lorenzo, que se puede alquilar durante el día.
Un general francés se enamoró de una bella princesa del Punjab llamada Bannu Pan Deï y le construyó un palacio en St. Tropez en 1835, como prueba de su amor. Así reza la leyenda del Pan Deï, un remanso de calma inusual en el corazón de uno de los pueblos más bulliciosos de la Costa Azul. En cierto modo es como una escapada a la residencia de un marajá, decorada con claras influencias asiáticas, jardines exóticos y habitaciones diferentes, cada una con su estilo y protegidas por su propia divinidad hindú. Durante el día, descanse junto a la piscina en una cama con dosel o en una chaise longue bajo una blanca sombrilla, y por la noche, tome una copa mientras el lugar se transforma en una coctelería sofisticada. El restaurante es uno de los más famosos de St. Tropez. Los exquisitos platos preparados por el chef, con aroma de la India, Asia y Francia, son una verdadera invitación al viaje.
Colgado de una colina que domina la bahía de Saint-Tropez, el pueblo de Gassin está considerado como uno de los más hermosos de Francia. La Villa Belrose ofrece las mejores vistas del pueblo desde sus grandes terrazas y su majestuosa piscina, con una vista panorámica de 180° sobre la Bahía de Saint-Tropez. La excelencia y calidad se extienden también a la cocina y a su centro de belleza que ofrece tratamientos de alta gama. Y el servicio personalizado y discreto está garantizado.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en un puebloVer detalles
A la sombra de un patio ribeteado de palmeras y flores exóticas, este exuberante oasis verde es el marco de la reconocida cocina de los hermanos Raimbault. Según lo que les llame la atención en el mercado de Forville de Cannes, los Grands Chefs Stéphane y Antoine confeccionan una carta a la vez contemporánea, provenzal y asiática, en la que se puede encontrar “suflés de erizos pescados en la zona con lima” o un “Sol naciente de pescado crudo”. François, el repostero de la familia, da los remates finales a esta mágica sinfonía con su famosa “Caravana de postres”.
Situado en una ladera sobre Cannes, con vistas espectaculares a las faldas de los Alpes, Le Mas Candille es una joya rara al alcance de unos pocos privilegiados. Su parque privado y umbrío, de cuatro hectáreas, es el lugar perfecto para pasear, meditar y relajarse. Refugio de tranquilidad, este extraordinario hotel invita a los amantes de las cosas más exquisitas de la vida a que disfruten cómodamente en su spa Shiseido, sus tres piscinas y sus dos jacuzzis. Después de la visita al pueblo medieval de Mougins, donde Pablo Picasso vivió los últimos quince años de su vida, es un placer regresar a este remanso de paz para paladear la sutil y creativa cocina del restaurante.
Entre Niza y Cannes, descubra Cap d’Antibes, una de las bahías más hermosas del Mediterráneo. El gran músico de jazz, Sidney Bechet, se enamoró de esta zona hace casi sesenta años y su canción In the Streets of Antibes perdura en esta población, que se ha convertido en cierta manera en “la Nueva Orleans europea”. Aquí el swing no sólo se practica en el festival de jazz, ya que muy cerca existen numerosos campos de golf. El Hôtel Impérial Garoupe forma parte de este marco incomparable. En esta villa de paredes rosas, los vivos colores del Sur están tamizados por los pinos que bordean los patios. El sendero privado conduce a la hermosa bahía de Garoupe.
A mitad de camino entre Niza y Cannes, integrado en un paraje sensacional con el Mediterráneo en primer plano, el Cap d'Antibes Beach Hotel es una auténtica joya de la arquitectura contemporánea. Sus líneas minimalistas casan a la perfección con el encanto y la exuberancia de la vegetación del jardín, rodeado por el mar, una playa de arena fina con vistas a las Islas de Lérins y su maravillosa piscina. La original decoración de las habitaciones y suites invita a los huéspedes a un paseo sensorial a través de los elementos que componen este emplazamiento extraordinario. La magia vuelve a salir a nuestro encuentro en el restaurante Les Pêcheurs, que se abre al mar ofreciendo un festín tanto para la vista como para el paladar, avistando en lontananza el macizo del Esterel.
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Antigua residencia del siglo xviii en el centro de un olivar de cinco hectáreas, La Bastide Saint-Antoine le espera. Las habitaciones pueden ser de estilo provenzal o contemporáneo y el restaurante cuenta con una vasta terraza, discreta y umbría, con vistas al horizonte y al mar azul de la bahía de Cannes. El Grand Chef Jacques Chibois crea una cocina ligera y elegante que despierta los cinco sentidos, componiendo la alquimia de los sabores bajo los olivos centenarios. En el programa: paseo pensativo por el parque, descubrimiento del jardín botánico, lectura, juego de petanca y relax en el jacuzzi cerca de la piscina. Entre las diversas estancias temáticas: descubrir la enología, iniciación a la creación de perfumes o la Escuela del Gusto y degustación aromática. Se enamorará de la Provenza en esta casa cálida y acogedora, que transmite todo el entusiasmo de Jacques Chibois.
En una finca de dos hectáreas llena de olivos centenarios, situada a las puertas de Saint-Paul-de-Vence, Le Mas de Pierre domina colinas y valles. Las tejas rojas y las piedras blancas de sus bastidas esconden habitaciones y villas provenzales, románticas o coloniales. Nada más cruzar el umbral, descubrirá los aparadores y las mesas hábilmente seleccionados en un anticuario. La carta del restaurante ensalza las exquisiteces de la Provenza, incluidos sus guisantes, hierbas aromáticas y los primeros espárragos. El hotel ofrece otros placeres como una piscina, un spa, un suntuoso invernadero de orquídeas y un jardín con deliciosas fragancias.
Este castillo y sus vistas deslumbrantes del Mediterráneo le deparan dulces momentos: brazadas en la piscina, jardines perfumados, masajes hindúes y tenis. Las habitaciones, todas diferentes, son encantadoras. Los grandes clásicos de la gastronomía francesa, así como las especialidades mediterráneas, se pueden degustar en uno de los cuatro restaurantes del hotel donde una vista majestuosa potencia aún más el placer de la mesa. Después de comer, dese el gusto de perderse por las calles empedradas del pueblo medieval, colgado de la colina, desde el que se domina un panorama grandioso del mar en todo su esplendor.
Construido en los años 30, chic y atemporal, el Monte-Carlo Beach es, desde siempre, el epítome del glamour y la “dolce vita”. Renovado por la arquitecta y diseñadora India Mahdavi, este palacio, al que ha acudido todo el Ghota, ha recuperado la fastuosidad de antaño. El mar omnipresente, la fachada de color terracota que es la original del edificio, los frescos inspirados en Matisse y Cocteau, todo contribuye a hacer de este lugar un refugio para momentos especiales. En una ubicación natural catalogada como excepcional, resguardado por un bosque de pinos alepos, el Monte-Carlo Beach dispone de cabañas al borde del agua, una piscina olímpica, un spa y los diferentes ambientes de sus tres restaurantes y el lounge bar.
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En las alturas de Vence, entre Niza y Cannes, el Château Saint-Martin & Spa, situado en una finca de 14 hectáreas, disfruta de un panorama excepcional de la Costa Azul. Antigua comandancia de los Templarios, este lugar cargado de historia nos ofrece un marco grandioso, en el que se conjugan naturaleza y serenidad. Descubriremos una propuesta gastronómica elaborada por Yannick Franques y una bodega magnífica para degustaciones sabrosas y compartir buenos momentos. La piscina infinita y el spa, con tratamientos de la firma La Prairie, se integran en el paisaje natural, para una perfecta relajación. Fuente de inspiración para numerosos artistas de talento, hoy los pueblos de los alrededores son famosos por sus museos y galerías de arte, como la fundación Maeght. También es de visita obligada: la capilla del Rosario que se ha hecho célebre por la obra de Matisse.
A las afueras del pueblo de Calvi con su maravillosa ciudadela, La Signoria, un caserón genovés del siglo xviii, está perfectamente ubicado al pie de las montañas corsas, pero muy cerca de una preciosa playa de arena. En una finca de tres hectáreas, el hotel se esconde en un paraíso frondoso de naranjos, pinos, palmeras y fuentes rumorosas. Disfrute del aroma embriagador de la flora mediterránea mientras descansa en la piscina o se relaja en el jacuzzi. Los huéspedes tendrán la sensación de estar de vacaciones en casa de un amigo en lugar de en un hotel, donde cada una de sus 28 habitaciones y villas tiene una decoración diferente. En el largo tramo de fina arena que tiene la playa de Calvi, encontrará el beach club “Signoria Mare” donde podrá degustar la sabrosa cocina de la zona en el restaurante, ambientado al estilo de una cabaña de pescadores.
Franquear el umbral de La Villa, en las alturas de Calvi, es entrar en un mundo maravilloso. El parque domina la bahía donde se perfila la silueta de la ciudadela. Jean-Pierre y Marion Pinelli han hecho de La Villa un lugar esencial de Córcega, sinónimo de armonía y serenidad. En sus tres hectáreas, la naturaleza habla, simplemente realzada por el talento de los hombres. Todas las habitaciones disfrutan de una vista panorámica excepcional de la ciudadela y la bahía de Calvi. El chef Sébastien Sevellec y su equipo le depararán experiencias gastronómicas basadas en los productos locales, que revelan todas las riquezas de Córcega, como los langostinos a la gabardina con bulgur perfumado a la lima, o la pierna de ternera corsa salteada con fricasé de guisantes con panzeta. Su segundo está al frente del Callelu, el nuevo restaurante de La Villa situado en el puerto, con una carta centrada en los productos del mar. Para prolongar el clima de bienestar general, La Villa propone un amplio espacio de tratamientos personalizados: el Spa Anne Sémonin. Todos los años, Marion Pinelli organiza exposiciones de arte contemporáneo, cuyas piezas distribuye por toda la propiedad y Jean-Pierre gestiona las “Noches de La Villa”, una serie de conciertos de prestigio que se celebran en un anfiteatro al aire libre.
Los habitantes del lugar le dirán que las playas más hermosas de Córcega se encuentran en Porto-Vecchio y la extensión de arena fina que bordea el Grand Hôtel de Cala Rossa da fe de ello. Esta gran villa de color ocre llena de patios, arcos y salones es una auténtica delicia, sobre todo para las familias. Para comprobarlo, basta con fijarse en las caras sonrientes que lucen en los álbumes de fotos todos los niños que se alojaron en el establecimiento desde hace veinte años. El hotel cuenta con un spa Clarins y un excelente restaurante. “El talento no es mío, es de esta región”, se defiende el chef. Atribuyamos pues a la región la suavidad de los raviolis de langostinos del cabo… corsos por supuesto.