Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
En origen restaurante familiar al estilo tradicional de la región, la Grenouillière se ha transformado en un establecimiento atípico impulsado por Alexandre Gauthier. Los edificios centenarios se han conservado, pero dos nuevos capiteles metálicos de líneas estilizadas creados por el arquitecto Patrick Bouchain, han rediseñado este lugar. Actualmente integrado con el jardín y la vegetación, el restaurante invita a descubrir una cocina radical, anclada en su territorio, que elabora con libertad e imaginación los productos de la pesca, la caza y la cosecha. Podrá prolongar la experiencia sensorial refugiándose en una de las chozas instaladas en el jardín; su diseño depurado y su estética rústica crean el marco perfecto para una pausa de relax en la naturaleza.
Durante la guerra de los cien años, la ciudad de Verneuil-sur-Avre fue el escenario de una encarnizada batalla entre Francia e Inglaterra. En la actualidad está considerado como uno de los destinos más bonitos de Francia y es un lugar ideal para descansar en vacaciones. Además, en febrero de 2010, ha sido incluida entre los “100 destinos más bellos de Francia”. Inglesa durante un tiempo, la ciudad fue reconquistada en 1449 por los franceses. El pequeño castillo de Le Clos ha conservado parte de su encanto británico con sus extensos céspedes perfectamente cuidados y sus árboles centenarios que se alzan majestuosos. Otro elemento característico de este hotel es la torreta cónica anglo-normanda revestida de ladrillo y su escalera de roble suspendida, inspirada por el gran arquitecto Eugène Viollet-le-Duc.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
Esta joya arquitectónica está situada en medio de un parque romántico, a una hora de Le Touquet, entre la Costa de Ópalo y Bélgica. El sutil equilibrio entre la arquitectura clásica y el arte contemporáneo hace que sea el marco perfecto de uno de los mejores restaurantes de la zona. El Grand Chef Marc Meurin rinde homenaje a los productores de Pas-de-Calais trabajando con vieiras de Boulogne-sur-Mer, lubinas de Étaples y otros pescados del mar del Norte. Meurin considera que “debido a las corrientes de ese mar próximo, los peces se hacen más robustos y atrevidos, lo que realza la calidad de su sabor”. Podrá degustar sus creaciones en los dos restaurantes con techos de cristal y aprender sus trucos y mañas participando en sus cursos de cocina.
Lindsay y Christian Germain, propietarios de esta mansión a dos pasos del Touquet y del túnel del Canal de La Mancha, han tomado lo mejor de ambas costas para hacer de este lugar una parada obligada. Cuando el encanto inglés se encuentra con la gastronomía francesa, todo hace presagiar que la estancia resultará placentera. Almuerce en la terraza, cene con amigos, o simplemente relájese en el jardín de flores con un libro, una copa de champán o una taza de té, en el que fue el refugio campestre de la familia Wooster/Rothschild. El paseo por las murallas de esta villa fortificada y por algunas de las playas más bellas de la Costa de Ópalo le espera.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudadVer detalles
De origen normando, Gilles Tournadre se ha mantenido apegado a su región. Este chef progresista sabe todo lo que hay que saber sobre las tradiciones culinarias de este rincón del mundo. Añade su toque personal al acervo gastronómico de la zona, reinterpretando a los clásicos, como en su versión del pato prensado tradicional de Normandía y su pichón asado al estilo de Rouen. Defensor a ultranza de los productos de primera clase de la zona, siempre prefiere servir un pescado fresco capturado con anzuelo y traído a la playa por un pescador local, que un pescado exótico de cualquier otro país.
Primero fue posada, después ultramarinos y luego una tienda gourmet campestre. Esta casa señorial normanda ha vivido muchas vidas y hoy día es un refugio íntimo y romántico, cuidado hasta el más mínimo detalle. Pasee debajo de los sauces y sorpréndase con la colección vintage de minibares. A una hora de Trouville y Honfleur, es un excelente punto de partida para descubrir lo mejor de la región.
En su época fue uno de los refugios preferidos de los pintores impresionistas. Entonces y hoy, La Ferme Saint-Siméon es conocida por sus bucólicos alrededores y la preciosa luz del canal. Monet y Courbet venían aquí para trabajar el color, mientras que el poeta Baudelaire escapaba de la melancólica París para ir al pequeño puerto de Honfleur en busca de inspiración. En la actualidad esta granja está totalmente remodelada y sus instalaciones ofrecen tratamientos de belleza y relajantes a base de productos bio, como la leche o las manzanas de Normandía. “¡Oh, San Simeón!” exclamó el pintor Eugène Boudin en uno de sus viajes. Es imposible no enamorarse de este lugar, es cierto, y sólo podemos marcharnos con pena.
Situado entre Caen y Bayeux, el Château d’Audrieu invita a un viaje en el tiempo. Este edificio del siglo xviii, catalogado como monumento histórico, nos ofrece la atractiva afabilidad de un hogar familiar. Un gran parque de veinticinco hectáreas lleno de árboles así como hermosos jardines rodean el castillo, elegante y perfectamente proporcionado. No lo dude, todos los placeres de Normandía le esperan en Audrieu. Vuelva atrás en el tiempo y descubra las playas del Desembarco, también Bayeux y su famoso tapiz de la reina Matilde, Caén - la ciudad de los duques de Normandía - y el Mont-Saint-Michel - joya del patrimonio francés -, sin olvidar los placeres de la buena gastronomía.
En Les Maisons de Bricourt gozará de impresionantes vistas a la bahía del Mont-Saint-Michel y, a sus pies, encontrará los criaderos de ostras y el puertecito de Cancale. En este mundo de ilustres marinos, el restaurante Le Coquillage se distingue por su elegante sencillez, la amabilidad y las atenciones. La cocina, basada en los productos de la bahía de Cancale, refleja el pasado de aventuras marítimas de esta región de tradición corsaria; se utilizan más de 120 especias provenientes de las Indias Orientales y Occidentales. Además de estos dos alojamientos, el castillo Richeux y la casa de campo Les Rimains, descubrirá también Les Gîtes marins, creado ex profeso para familias. La alegría de vivir de los Roellinger se palpa claramente en la pastelería y salón de té Grain de Vanille, la escuela de cocina Cuisine Corsaire y los almacenes Épices-Roellinger.
Rodeado por la inmensidad del mar y los arrecifes de la Costa de Granito Rosa, el Manoir de Lan-Kerellec es una de las joyas de la corona de Bretaña. Desde su terraza, disfrute de las increíbles vistas panorámicas de las islas Milliau, Molène y Losquet. Después, anímese a dar una vuelta por el paseo marítimo para probar el sabor salobre de la bruma marina o hacer submarinismo para observar de cerca la reserva marina natural. Cenará en la magnífica sala del restaurante con forma de casco de barco al revés, obra de los Compagnons du Devoir.
En el pasado fue puerto de contrabandistas y refugio de piratas y, hoy, Roscoff sigue siendo un destino único, con sus olas esmeralda, sus casas de pescadores de granito y sus mansiones dispersas por los acantilados. Este escondite es una antigua propiedad de comerciantes que cuenta con piscina, spa y acceso a la playa. El chef le deleitará con la calidad de sus pescados y crustáceos, comprados directamente a los pescadores de la zona. Su cocina es un exponente de la Bretaña de hoy, en la que ver, oler y degustar es un auténtico placer. Un paseo de un cuarto de hora en barco es todo lo que necesitará para descubrir la pequeña isla de Batz, una perla tropical perdida en el Canal de la Mancha con sus palmeras y sus playas de fina arena.
Platos refinados tales como el tartar de lubina y caviar, ensalada de cigalas y carpaccio de veira a la naranja adquieren un gusto muy especial cuando se sirven en un lugar excepcional como el Hôtel de la Plage. El restaurante panorámico tiene vistas espectaculares al océano y a una enorme playa de arena fina. Desde las habitaciones podrá contemplar vistas similares, e incluso escuchará el suave murmullo de las olas. Las familias alojadas en el hotel disfrutarán de la playa totalmente preparada para los niños.
Una puerta que da al océano y un pontón privado para un embarque inmediato. Navegar entre Lorient y la isla de Groix es una experiencia inolvidable y uno de los muchos placeres que le reservan este castillo y su mansión, ambos históricos, rodeados por 120 hectáreas de bosque privado con vistas a un amplio horizonte marino. También hay excursiones en helicóptero para sobrevolar los acantilados de Bretaña. Cuando vuelva a tierra, deléitese con el menú compuesto de marisco fresco y los mejores productos bretones de la zona, y después disfrute de un masaje shiatsu para redondear un día perfecto.
La apartada isla Belle-Île-en-Mer es un paraje ideal para una escapada reconstituyente. Los visitantes acceden en barco a esta “bella isla en el mar”, que hace justicia a su nombre con sus calas de aguas turquesa, sus costas rocosas, sus colinas en flor y sus puertos coloreados en tonos pastel. Castel Clara domina la pintoresca Bahía Goulphar, donde el pintor impresionista, Claude Monet, solía pintar sus mágicos paisajes. Se maravillará con las vistas de las Aiguilles de Port-Coton, una serie de formaciones rocosas esculturales que surgen en medio del océano. Le encantarán las delicias de la cocina local. Y, en el centro de talasoterapia o spa, se entusiasmará con los tratamientos de salud de Belle-Île-en-Mer con flor de tojo fresca.
Bertrand Jaquet, propietario del Domaine de Rochevilaine, siente verdadera devoción por Bretaña y su deseo de compartir esa pasión con sus huéspedes es evidente. Déjese seducir por el impresionante marco típicamente bretón en el estuario de la Vilaine con sus escarpados acantilados y sus aguas azules. Pruebe el bogavante bretón, único en su clase, en el restaurante junto al mar, donde se tiene la ligera sensación de estar cenando en la cubierta de un transatlántico. Escuche el ruido de las olas mientras recibe un tratamiento reconstituyente en el fantástico spa, tal vez “la table phénicienne” (la tabla fenicia), un masaje patentado por el establecimiento. Otra de las pasiones de Bertrand Jaquet es el arte, que los huéspedes no deben dejar de descubrir en la maravillosa galería del hotel.
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
El infinito encanto de esta propiedad se percibe desde que se franquea la verja de entrada. En medio de un magnífico parque de árboles centenarios, se erige un castillo maravilloso del siglo xv, en cuyas dependencias se encuentran las habitaciones. Cada una de ellas está deco-rada con un estilo propio, que aúna calidez, autenticidad y refinamiento, al igual que ocurre con la cocina creativa del chef del Montaigu, o con la decoración del bar, situado en las antiguas caballerizas y que conserva los pesebres y abrevaderos originales. El spa de la Cour Carrée es un remanso de paz, que ofrece bienestar y serenidad; y el recorrido del campo de golf de 18 hoyos, diseñado por Henry Cotton, cuenta con una vista magnífica del castillo.
Desde hace cuatro siglos, este fuerte de granito situado en la península del Croisic vigila los estados de ánimo del mar. Todavía se conservan sus murallas, fosos y puentes levadizos. Construido para resistir a las tempestades y los asaltos, actualmente, tras ese duro exterior encierra paneles de roble, jardines aromáticos, una piscina cubierta y una huerta. El chef utiliza las hierbas y hortalizas de la finca en su cocina imaginativa, a la que con frecuencia añade productos frescos del mar. De postre, el caramelo ligeramente salado es un verdadero placer para el paladar.
Los seis kilómetros de arena fina de La Baule se han unido, este año, al círculo cerrado del “Club de las bahías más bellas del mundo”. Frente al océano Atlántico se alza esta mansión de estilo Belle Époque con una elegante decoración de tipo inglés, obra del famoso arquitecto francés Jacques Garcia, en la que cada detalle es perfecto. Es el lugar ideal para una escapada con encanto. Serán acogidos por un equipo siempre atento a sus deseos. El delicioso desayuno deja ya entrever la cocina suculenta del chef, que incluye platos como el guiso de langosta o la lubina al caviar. Otro importante atractivo del lugar es el centro de talasoterapia así como otras muchas actividades, que están a un paso. Aquí lo más chic es desplazarse por la zona en una bicicleta prestada por el hotel.
Ubicado en una finca de nueve hectáreas, el Château de Noirieux es un oasis de calma, elegancia y privacidad. El ambiente rememora la grandeza de las mansiones de antaño como refleja, por ejemplo, su magnífico piano Érard con marquetería. Los Maîtres de Maison Anja y Gérard Côme se enorgullecen de cuidar al máximo todos los detalles, por insignificantes que parezcan. Todas las habitaciones están ligeramente perfumadas con sus propias fragancias especiales, la acogida es cálida, la terraza está rodeada de una espléndida naturaleza. En los fogones, el chef ha encontrado el secreto de una extraordinaria e inspirada cocina, creada en función de los productos más frescos de cada temporada.
Hotel y restaurante a orillas de un ríoVer detalles
Situado en un acantilado desde el que se domina el discurrir del Loira, declarado recientemente patrimonio de la humanidad por la Unesco, este hotel de lujo y troglodita es verdaderamente único. Orientadas al sur, las habitaciones con vistas al Loira, algunas excavadas en la roca, están todas decoradas con materiales nobles. La cocina de influencia bretona es a la vez clásica y creativa y mezcla de manera excepcional los frutos del mar con los productos locales. Cada estación le hará descubrir aspectos nuevos de este tesoro a las orillas del Loira.
Imbúyase de historia en este magnífico castillo en el corazón del valle del Loira. Sus preciosas vidrieras, obras de madera tallada e impresionantes jardines llevarán a los huéspedes a retroceder en el tiempo hasta 1560, cuando el Château de Noizay fue el escenario de un episodio importante de las Guerras de Religión en Francia. En este lugar, un grupo de protestantes hugonotes, conocidos como los conspiradores de Amboise, tramaron su plan para secuestrar al joven rey Francisco II. Todas y cada una de las habitaciones del castillo tienen una decoración exclusiva con auténticos muebles de época. Este es el punto de partida ideal para descubrir los mejores sitios y sabores del legendario valle del Loira.
Restaurant de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
En un bosque situado en la ruta de los vinos de la comarca de Loir-et-Cher, se encuentra este pabellón de caza construido en 1860. Los muros de este edificio histórico están cubiertos de hiedra y los aleros parecen llenos de vida por el trino de los pájaros. Los amantes de la naturaleza se quedarán asombrados con este hotel, que tiene un lago privado y un sendero regio, “El pasillo de la Reina”, un tributo a los distinguidos paseos de María Antonieta. El Grand Chef Rémy Giraud define su cocina como “clásico-moderna”. En el menú hay un cremoso de buey de mar con emulsión de erizo, pichón de “Mme Lebert” y suflé de lima. Asimismo, hay una gran oferta de vinos, incluidos los fantásticos blancos del Loira, como Vouvray, Montlouis y Touraine.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en una ciudadVer detalles
En esta casa señorial del Renacimiento, situada en el corazón de la ciudad de Romorantin, capital de la Sologne, que motivó el viaje de Leonardo da Vinci a Francia, el Grand Chef Didier Clément disfruta enormemente experimentando con los sabores naturales. Su cocina de autor - que sabe sacar partido de productos casi olvidados como angélica, la flor de saúco o la pimienta malagueta - sorprenderá a su paladar. Sus espárragos blancos, níscalos de bosque, y la caza en temporada, postres exquisitos, acompañados de una carta de vinos del Loira verdaderamente excepcional, despertarán sutilmente todos sus sentidos.
El Château de Curzay, construido en 1710, nos ofrece experiencias memorables. Montar en globo aerostático en el parque y sobrevolar los numerosos restos de monumentos de la época romana de la zona de la Vienne. Deslizarse en barca por el río Vonne, que atraviesa la finca, en busca del “jardín secreto” y hacer un picnic a las orillas del río, a la sombra de los cedros bicentenarios. Pasear por las 120 hectáreas que tiene la finca. Conocer Futuroscope, un templo consagrado a la imagen lleno de magia. Descubrir el encanto del pantano Poitevin. Hacer un alto en Poitiers para admirar las fachadas medievales. De vuelta al château, disfrutar de la calma fastuosa de este lugar mediante paseos románticos, cenas en la terraza, tratamientos de belleza, conciertos de música clásica en la capilla y momentos de relax al borde de la piscina.
En las dunas, frente al puerto encantador de La Gravette, Anne de Bretagne es una villa contemporánea, con la asombrosa arquitectura balnearia del litoral de la costa de Jade e idealmente situada para disfrutar de lo mejor de Bretaña. Desde las suites y las terrazas de estilo italiano, la vista del océano es increíble. En el excelente restaurante, la cocina de Philippe Vételé es marinera y creativa, en perfecta armonía con los vinos elegidos por Michèle Vételé, reputada sumiller. En temporada, las almejas salvajes se acompañan de “sifflets” de puerros y sorbete a la vinagreta de Muscat blanco. Los pescados se maridan con el marisco: la lubina de anzuelo cocida a fuego lento se sirve con “concassé” de sardinas, bígaros y emulsión de lechuga de mar.