La pasión por la cocina se remonta a mi infancia en Rochefort-sur-Mer, durante las vacaciones de verano que pasaba con mi tío cocinero. Mi tío me hacía participar en todas sus preparaciones culinarias: rellenos, raviolis, pasteles… Tenía prisa para volver a casa y preparar esas recetas para mis padres.
A los 15 años, opté por ingresar en la escuela de hostelería. En cuanto terminé los estudios, fui a pasar varias temporadas en restaurantes de prestigio. Como el Laurent de París, el Fitz Roy de Val Thorens, el Castel Novel de Varetz, Le Toiny de St Barth y, finalmente, Leï Mouscardin de St Tropez. Estos dos últimos establecimientos me aportaron rigor y respeto al tratar productos de calidad.
En 2007, mi antiguo chef me propuso su puesto en Toiny, y esta fue mi primera experiencia como chef. Se me ofreció la posibilidad de expresarme proponiendo una cocina próxima a mis raíces, unida a los sabores locales, refinados, frescos, exóticos y sabrosos.