En la ciudad histórica de Phalsbourg, una hostería de época propone refinamiento extremo, auspiciado por el dueño del lugar, el «chef» Georges Schmitt. Aquí la mezcla entre arte de vivir y arte culinario es única. Las habitaciones, con tonos calidos, destacan tejidos preciosos. La cocina, acorde con las estaciones, no se queda atrás: cazas y trufas, en invierno; morillas o espárragos de la región, en primavera. En verano, a la sombra del monte, en la luz de un bonito sol de Lorena, el jardín les invita a probar los platos ligeros, hechos de pescados, crustáceos o setas salvajes.