Con este suspiro el pintor Eugène Boudin expresó su amor por el lugar en uno de sus cuadernos. Con su encanto bucólico y sus luces deslavadas, la granja Saint-Siméon era uno de los refugios preferidos de los Impresionistas. Monet y Courbet acudían en busca de sus colores. El poeta Baudelaire también buscó su inspiración, dejando el spleen de Paris por el pequeño puerto de Honfleur. Restaurada, nos ofrece hoy día una zona de spa y belleza digna de las termas romanas. “¡Oh, San Simeón!”, que duro es tener que partir…
Actividades:
Golf, piscina cubierta, Spa, soins esthetique, Sauna, Fitness, Hammam, Fango, Baños de barro, BM, excursiones, equitación, vela, polo, Aeroclub , pista de tenis privada (2 km)
Actividades lúdicas en el establecimiento La Ferme Saint-Siméon