Cerrar Cerrar

Hoteles y Restaurantes

Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países.
De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
Cerrar Cerrar

Descubrir el mundo

En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Cerrar Cerrar

Ofertas especiales

Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares...
Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.

Cerrar Cerrar

A propósito de Relais & Châteaux

Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería.
Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
Descubra Relais & Châteaux

Imprimir esta página [ES] Envoyer cette page à un ami

Miembro de R&C
desde 2002

Patina
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad

141 South Grand Avenue
Los Angeles - California 90012
Estados Unidos
Tel.: : + 1 213 972 3331
Fax: : + 1 213 972 3531

E-mail : patina@relaischateaux.com
Web del establecimiento : http://www.patinarestaurant.com/
Propietario: Joachim Splichal
Maître de Maison: Kevin Welby
Grand Chef Relais & Châteaux: Tony Esnault

Descanso semanal: Todos los mediodías y lunes todo el día
Descanso anual: 25 de diciembre.

Joachim Splichal

Me crié en el entorno de la cocina. Mis padres tenían un pequeño hotel y una carnicería en Alemania en un lugar que se llamaba Spaichingen que está a unos ochenta kilómetros al norte de la frontera suiza. Ayudé ya desde muy joven: Ponía la mesa, me encargaba del equipaje de los clientes, cualquier tipo de trabajillo. Luego, cursé la escuela hostelera. En un momento dado, pensé ser director, pero rápidamente me di cuenta de que no me gustaba, y pasé a los fogones, pese a que en este momento todavía no tenía formación culinaria oficial.

Leo mucho sobre cocina: Distintas revistas, libros del mundo entero. Como vivo en San Marino, también voy a menudo a mercados de productos de granja: A Pasadena o Alhambra por ejemplo. Durante el ochenta por ciento del año, puedo conseguir los mismos productos: Frutas, verduras.


¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
Para mí, sería cuando estoy en mi casa de Biarritz en el suroeste de Francia. Lo que aprecio particularmente son experiencias como ésta: Un pastor bajando de la montaña para traerme un cordero lechal. Lo asaría lentamente durante cinco horas y lo saborearía con habas blancas y un poco de ajo. Mi casa allí está en una pequeña ciudad que cuenta ocho casitas rojas y blancas en el País Vasco a proximidad de los Pirineos. Comer en este entorno, es divino: ¡Se siente tanta simplicidad! Es particularmente apreciable después de haber trabajado en un restaurante refinado.

¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
Hace unos veinte años, estábamos preparando una cena VIP en el Patina. Había incorporado al hijo de un buen amigo que contemplaba trabajar en la restauración para que nos ayudara para esta cena importante. No tenía ninguna experiencia con lo cual le mandé cubrir la crema tostada con azúcar y acaramelarla con un soplete de servicio. Le habíamos enseñado todo el procedimiento y pensábamos que lo haría correctamente. Cuando empezamos a servir los entrantes, probé una de las cremas tostadas que había preparado. Examiné el plato y pensé que había algo que no estaba correcto. Casi me atraganté con el primer bocado ¡era una mezcla de sal y azúcar! Hubiera querido echarlo en el momento por no haber controlado antes de preparar los postres. Afortunadamente, hemos preparado rápidamente un nuevo postre que servimos a los clientes. Me complace poder afirmar que algunos comensales que participaron en esta noche siguen siendo fieles clientes del Patina en la fecha de hoy.

¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Empiece el domingo por la mañana. Vaya al mercado de productos de granja y compre los mejores productos. Prepare una comida muy muy simple. ¡No se complique las cosas!



EL UNIVERSO DE JOACHIM SPLICHAL


Restaurant

Obtenga disponibilidad en línea para una cena o un almuerzo

Reservar su mesa