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Meadowood Napa Valley.

Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campo. Estados Unidos,St. Helena

Christopher Kostow

Chef
Meadowood Napa Valley St. Helena 94574

Chef con estrellas Michelin antes de cumplir los 30 años, Christopher Kostow tiene un concepto reflexivo de la comida totalmente inhabitual a su edad. Combinando de forma magistral la cocina francesa contemporánea con la manera tradicional de abastecerse, de la huerta y la granja a la mesa, Christopher crea todas las noches una experiencia sublime para los clientes del Restaurant at Meadowood. ‟Recojo recetas que permanecen en la memoria, fórmulas tradicionales que funcionan bien, y después destilo esos sabores para transformarlos en algo absolutamente diferente, que lo convierte en único”. El resultado es una carta que se renueva con frecuencia, compuesta de platos osados e innovadores como cabra de Bolinas escalfada en suero de leche y filete de lenguado cocido al vapor cubierto con hojas de zanahoria”.

Habiendo elegido su propio itinerario de aprendizaje, Christopher considera que el apoyo y la enseñanza que ha recibido de grandes chefs, como Trey Foshee o Daniel Humm, le han dado la libertad y la oportunidad de perfeccionar su oficio. Desde su llegada al Meadowood en febrero de 2008, Christopher ha incorporado platos basados en los productos de temporada elaborados con el rigor de la moderna cocina francesa. Guiado por los sabores puros de los ingredientes de máxima calidad, Christopher deja también espacio suficiente a la espontaneidad y la inspiración. Así, las fresas se maridan con el foie gras, el helado de aceite de oliva complementa a la caballa española marinada en zumo de cítricos y la crema de hojas de habas y ajetes realza a un huevo escalfado a fuego lento.

A pesar de que Christopher, nacido en Chicago, ha sido siempre un apasionado de la cocina, ha pasado buena parte de su juventud cocinando para los amigos y se encogía de hombros cuando le sugerían muy seriamente que podía hacer carrera como chef. Pero Christopher sólo descubrió su vocación después de licenciarse en filosofía en el Hamilton College de Nueva York.

Cuando se trasladó a San Diego en 1999, se empeñó en entrar en el mundo cerrado de la cocina refinada y así le descubrió el chef más eminente de la región, Trey Foshee, considerado por la revista Food & Wine uno de los mejores nuevos chefs de 1998. Después de estar unos meses en el famoso restaurante George’s at the Cove, el chef Foshee dio a Christopher la oportunidad de crear sus propios platos aunque sólo tenía 22 años. El ambiente intenso y la disciplina en la cocina supusieron un gran reto para Christopher , que superó peldaño a peldaño durante los tres años que trabajó en este restaurante.

Siempre deseoso de rebasar sus propios límites y adquirir experiencia rápidamente, dejó su puesto en George’s para hacer un viaje enriquecedor a través de Francia. Allí pasó por todo tipo de cocinas, de un bistró parisino al restaurante con estrella Michelin Le Jardin des Sens en Montpellier, e incluso ofició en un antiguo monasterio del siglo XIV en el pueblo de Salon-de-Provence.

A su vuelta a los Estados Unidos, Christopher se instala en San Francisco donde trabaja como segundo chef bajo la dirección de Daniel Humm en el premiado restaurante Campton Place. De allí pasa a ser el chef del Chez TJ de Mountain View durante dos años durante los cuales el restaurante obtiene numerosas distinciones incluidas dos estrellas Michelin y un puesto preferente en la lista de los diez mejores platos del año de la revista Food & Wine en 2007.

Cuando aterriza en el Meadowood en febrero de 2008, Christopher mantiene las dos estrellas Michelin, está nominado para el premio de mejor chef de la zona del Pacífico que otorga la fundación James Beard y la revista Food & Wine le cataloga como uno de los mejores nuevos chefs del año 2009. En febrero de 2010, recibe un premio insólito, cuatro estrellas del San Francisco Chronicle, y rápidamente, en 2011, recibe tres estrellas Michelin, la más alta clasificación de esta prestigiosa guía. . Christopher es el segundo chef americano y el tercer chef más joven que consigue tres estrellas Michelin.

Christopher y el equipo del Restaurant at Meadowood conservan sus tres estrellas Michelin en las ediciones de 2012 y 2013 de la guía de restaurantes de la Bahía de San Francisco y de la región de los viñedos, así como las cuatro estrellas del San Francisco Chronicle. En mayo de 2013, Christopher recibe el premio al mejor chef de la región Oeste de la fundación James Beard.

A lo largo de toda su carrera, lo que más motiva a Christopher es el placer que sienten sus clientes cuando prueban algo nuevo e inesperado. El compromiso del Meadowood con la calidad del servicio y la excelencia, así como su talentoso equipo de expertos y artesanos propician un terreno favorable a la creación de platos realmente memorables. ‟El Meadowood me da la libertad y los recursos necesarios para abordar la cocina de manera creativa. Tengo una gran cocina y numerosos cocineros cualificados, lo que me permite tener tiempo para elaborar los platos y reflexionar sobre mi modo de cocinar”.

A Christopher le encanta trabajar en estrecha colaboración con los sumilleres del Meadowood a fin de explorar la dinámica entre los alimentos y el vino. Cuando no está en el restaurante, se le puede encontrar en el jardín del Meadowood concibiendo su carta, en perpetua evolución, basada en productos frescos y en su sazón.

Para completar la riqueza local, se abastece de productos artesanos a través de los mejores proveedores del país y del extranjero. Su aceite de oliva procede de productores biológicos chilenos y californianos. Los quesos de cabra se los suministra el quesero local Soyoung Scanlon. Las hierbas aromáticas y las hortalizas provienen de White Crane Springs en Healdsburg, muy cerca de allí. Los conejos llegan regularmente de las granjas de Cloverdale en el condado de Sonoma.

La extrema atención que Christopher presta a los detalles técnicos se percibe en cada bocado pero aún más característico de su cocina es su eterna curiosidad. ‟Aprendo nuevas cosas permanentemente. La frontera entre creatividad y experimentación es extremadamente delgada, lo mismo que entre una actitud rigurosa y reflexiva respecto a la comida. Yo me sitúo exactamente en ese límite y me esfuerzo en dar a mi cocina el mejor sabor posible.


¿Cuál ha sido su experiencia gastronómica más emocionante?
No puedo destacar una experiencia en particular, pero puedo afirmar que venir a trabajar aquí, en el Meadowood, ha supuesto un giro en mi concepción de la cocina. Trabajar con artesanos y proveedores locales, utilizar los ingredientes que hemos visto crecer de manera natural en los campos del entorno. Al instalarme en el Valle de Napa es cuando empecé a cocinar realmente con un sentimiento de pertenencia especial.

¿El incidente más divertido relacionado con la cocina?
Recibimos clientes en nuestra cocina todas las noches, lo que se presta a muchas situaciones divertidas. Mi equipo charla con los comensales en el momento de servirles los platos, ellos ríen, bromean, etc. Y felizmente se integran en el ambiente de camaradería que reina en la cocina.

¿Su mejor consejo para los cocineros que empiezan?
Mantener la cabeza baja y trabajar tan duro como sea posible.


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