La cocina siempre me ha provocado grandes emociones. De niño, miraba a mi madre y a mi abuela expresar su amor a través de los platos que cocinaban. Fue la chispa que inflamó mi pasión por este oficio, mi devoción hacia la cocina y los convidados a los que se sirve.
Un día, la familia Polito se puso en contacto conmigo para decirme que reabría el hotel de Terme Manzi y que deseaba que participara en esta aventura. Desde entonces siempre he tenido una gran complicidad con esta familia con quien comparto la ambición de la calidad y la perfección.
Creo que un chef tiene el deber de incluir su cocina en sus tradiciones y sus orígenes. Debe valorar su región, buscar a la vez el mejor de los productos de su tierra, destacarlo con el respeto de las recetas con las que creció, evocando magníficos recuerdos.
¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
Durante el primer año del restaurante Mosaico, un cliente solicitó hablar conmigo después de la comida. El hombre era cliente habitual de los mejores restaurantes del mundo. Tras degustar el menú degustación de 13 platos, empezamos una discusión apasionante. Esa noche terminó en mi cocina a las 5 de la mañana alrededor de un plato de espaguetis al ajillo, y de una botella de champaña. Tres meses más tarde, recibí una carta de agradecimiento de este hombre así escrita: "querido Nino, todavía siento una gran emoción y mucha alegría por esa noche que pasamos juntos y por sus platos que fueron los últimos momentos de placer y felicidad en mi vida. Gracias por haberme hecho este regalo…" Este hombre, muy enfermo, había venido para pasar sus últimos momentos a Ischia y murió poco tiempo después haber dejado nuestra isla. Es una historia triste, pero soy feliz por haber podido compartir esos momentos únicos con este hombre y por haber podido transmitirle un poco de felicidad.
¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
Pasan a la mesa del chef cuando los invitados se implican en la elaboración de su comida. Excitados, prueban, se equivocan, provocan incidentes que siempre consiguen hacer reír a todos.
¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Hágalo lo mejor posible, con pasión, devoción y determinación, para hacer felices a sus invitados.