"En Chasselay, cerca de Lyon, a las puertas del Beaujolais, el restaurante familiar fundado en 1.906 por mi bisabuelo ya había visto pasar por la cocina a tres generaciones de Lassausaie. Mi destino estaba trazado...o casi. Al salir de la escuela de hostelería, me incliné por la sala y el servicio. Sin embargo, después de una experiencia decisiva en La Pyramide de Vienne, elegí definitivamente los fogones, particularmente los de L’Oasis en La Napoule, antes de hacerme cargo del nuestro, en mi tierra.
Desde entonces, hace ahora casi treinta años, respaldado por el título de Meilleur Ouvrier de France, defiendo una cocina totalmente personal, basada en mi formación clásica y en mi amor por la cocina lionesa e influenciada por mis viajes al extranjero. Creaciones mestizas que conjugan tradición y modernidad, excelencia y sociabilidad, aquí y allá, tanto en el restaurante como en la tienda adyacente. Para proseguir en casa la experiencia gourmet."
¿Cuál ha sido su experiencia gastronómica más emocionante?
Sin duda, mi comida en el restaurante de Madame Point. Me impresionó mucho tanto por el personaje como por la especialidad de su establecimiento, la tarta Marjolaine. Conservo un recuerdo conmovedor.
¿El incidente más divertido relacionado con la cocina?
Durante una semana gastronómica en Montevideo (Uruguay), toda la brigada que me habían asignado me abandonó cuando apenas había comenzado el primer servicio. Felizmente, pudimos recomponer un equipo a toda prisa, con la ayuda de los chefs de la ciudad y sobre todo del traductor que me acompañaba, que en aquella ocasión tuvo que ocuparse del...¡montaplatos!
¿Su mejor consejo para los cocineros que empiezan?
Seleccionar buenos productos y hacer platos sencillos.