“He conocido dos vidas, dos países. En Francia, en Lyon, crecí entre las viñas, los mercados y el bistró que tienen mis padres. En ese entorno es difícil no sucumbir. Mi madre me transmite su pasión, ser cocinero. A continuación un recorrido clásico por los grandes restaurantes y otras tantas enseñanzas. Por ejemplo, en el de Michel Rostang, el descubrimiento de una gran capital internacional, París, y las expectativas de los clientes en consecuencia. Y en L´Arpège de Alain Passard, el respeto absoluto a las estaciones y sus productos.
En Inglaterra, vine por un año a aprender la lengua. Era en 1.998. Actualmente, vivo siempre allí. Tuve la oportunidad de realizar mi sueño de infancia: convertirme en chef de mi restaurante, primero en Ludlow, después en Londres. Ser autor íntegramente de una cocina vanguardista y escénica, pero también segura, equilibrada y elegante. Por un lado, una riqueza de productos extraordinaria y las técnicas más modernas. Y por el otro, los fundamentos clásicos. Inglaterra aquí, Francia allá”.