De niño me gustaba la comida, me crié en una familia numerosa, ayudaba a mi madre en su gran huerta, pero no pensaba que éste iba a ser mi oficio hasta aproximadamente los 16 años. Empecé a trabajar a media jornada en un restaurante en el que me dijeron que tenía talento.
Hoy en día, la inspiración me viene de la observación de las temporadas, probando la cocina de otros restaurantes y viajando a otras regiones culinarias. Recientemente, viajé a Istanbul, una ciudad que me resultó muy interesante en su forma de mezclar oriente y occidente. La semana pasada estuve en Francia.
¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
La primera vez que comí en el restaurante de Raymond Blanc. Tenía diecinueve años en esta época y no pertenezco a una familia privilegiada. Este día es cuando nació mi pasión. Nunca había tenido la oportunidad de comer en un lugar como aquel. Los distintos platos del menú de degustación, la calidad de los alimentos, pero más que nada, la experiencia en su conjunto.
¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
Cuando trabajaba en la cocina de Robuchon en París, era duro pero divertido. Me quedé dos años y medio: Una cocina exigente, un trabajo durísimo. Un día, Robuchon atacó a Gordon Ramsey a propósito de un plato en él que estaba trabajando: “¿Y esto qué es? “ “¿Y esto qué es? “y Gordon le contestó : “Es mierda“. El régimen ahí es legendario: A la antigua usanza. ¡Un lugar muy duro!
¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Cuando se cocina en casa, nada está bien o está mal. Hay que ser aventurero. Desafíe sus capacidades técnicas, elabore un repertorio de platos, desarrolle un saber hacer con el tiempo, intente cosas nuevas cada semana. Vaya probando poco a poco y tome confianza.