Con su fachada color tierra de Siena neoclásica y Liberty, a la sombra de los pinos, palmeras, olivos y cipreses, con playa privada en el lago de Garda, este palacete posee un refinado encanto. En los años treinta, Gabriele D’Annunzio escribía aquí en el salón de las vidrieras venecianas. Restaurada con esmero, la casa le seducirá tanto como su cocina italiana de temporada, generosa y perfumada.
Actividades:
Golf, BM, excursiones, equitación, pesca, vela, esquí náutico, submarinismo