Durante mi infancia, tenía un apasionado gusto por la cocina. Así pues, ser Chef, rápidamente me pareció natural. Inicié mi educación con Alex Larsen que me decía que trabajando duro y conservando la voluntad de aprender, el éxito estaba garantizado.
Tras mis años de escuela hostelera, me fui a Suiza, a España y a Francia para trabajar en establecimientos con estrellas, antes de volver a Dinamarca.
Mi paso por el Relais Bernard Loiseau de Saulieu constituyó una etapa clave. Dominique Loiseau y su equipo me acogieron con gentileza y aprendí el sentido de la hospitalidad natural de Relais & Châteaux.
En 2000, junto con Randi Schmidt, mi esposa, tuvimos la oportunidad de participar en el lanzamiento de un nuevo hotel en Noruega, Engø Gard, con el objetivo de formar parte de los Relais & Châteaux en un plazo de 5 años. Al cabo de 4 años, alcanzamos nuestra meta con orgullo. Cuando recibí mi carta de aceptación como Grand Chef R & C, ¡tuve la sensación de integrar la “Liga de campeones” culinaria!
Uno de los momentos cumbre de mi carrera ha sido la recepción organizada en el Engø Gård para celebrar los 70 años de la Reina de Noruega. Todas las “cabezas coronadas” europeas estaban presentes para lo que resultó ser ¡el único día soleado de julio de aquel año! ¡Un día maravilloso!
En 2009, tras 9 años en Noruega, tuvimos la oportunidad de recuperar una mansión histórica en nuestra patria de origen, Dinamarca: el Falsled Kro. Esto marcó el debut de la gastronomía francesa en Dinamarca en los años 1970.
Ahí es donde practico con un toque nórdico, una cocina depurada e iluminada.
¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
En medio de los años 1990, durante un viaje a París, en una comida en la casa de Guy Savoy, descubrí su sopa de alcachofa con el bizcocho de mantequilla de trufas. Un plato que está anclado en mi memoria para siempre: simple, elegante, rico de sabores.
¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
Un día, uno de nuestros camareros debía realizar cerezas flameadas en sala. Desafortunadamente, ¡confundió el azúcar con la sal! Intentó caramelizarlas sin éxito, antes de darse cuenta de su error y ¡volver a la cocina con la cabeza baja!
¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Cocine con los mejores ingredientes y una buena dosis de pasión.