Annie Féolde, francesa de origen e italiana de corazón, reúne ambas culturas en su mesa. Su cocina, es ante todo una historia. Funcionaria en París, Annie decidió un día cambiar de vida. Unida a Giorgio Pinchiorri, sumiller en uno de los primeros bares de vinos italianos, partió a Italia para cocinar junto a él pequeños “pinchos” para acompañar la degustación de los grandes crudos. Le enganchó la restauración y se ha convertido en uno de los chefs más reputados de Italia. En Florencia, en un palacio renacentista, a dos pasos del museo de Miguel Ángel, su cocina justa y gastrónoma acapara la atención. Los espaguetis son «a la guitarra», elaborados artesanalmente con una máquina de cuerdas, y los postres un puzzle, como su composición sobre la leche en bizcocho, en mousse, en bavarois, en helado y en espuma.