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Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
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El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo CRÉATION. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.

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Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
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Gary Danko.

Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad. Estados Unidos,San Francisco

Gary Danko

Chef
Gary Danko San Francisco 94109

Me crié en una gran familia con una madre que venía del Sur, un padre húngaro en una pequeña ciudad: Massena, en el Estado de Nueva York. Mi padre, Frank, construía casas, Opal, mi madre, era ama de casa y gestora de la familia, nos hemos criado en una familia de trabajadores. Como yo era el tercer hijo, mis dos hermanos mayores se fueron a trabajar con mi padre y a mí me tocó quedarme en casa con mi madre para aprender a limpiar y cocinar. He cambiado más de un pañal. Mis padres me inculcaron una impresionante ética del trabajo, una disciplina que no es fácil de aceptar ¡sobre todo cuando uno es joven y que le gusta la buena cocina!

Al final trabajé en la construcción para la empresa familiar, mi padre había aceptado reconstruir el restaurante local: The Village Inn. Me fui a trabajar con él, el edificio no me interesaba para nada y me escapé a la cocina del restaurante sin mirar atrás. Con doce años, mi primer trabajillo durante el otoño y el invierno ha sido de trabajar en el guardarropa, me pagaban con propinas. Finalmente, con 14 años, empecé a trabajar en la cocina como lavaplatos. Vivíamos a once kilómetros y mi padre o mi hermano me llevaban y venían a buscarme al trabajo hasta que saqué el carné de conducir, en muchas ocasiones después de medianoche.

Como Chef, desde 30 años y dueño de restaurante ahora desde hace 10 años, trabajo en la cocina como para cualquier otro servicio si hace falta reorientar o clarificar algo. Relajarme, lo hago en instantes “robados”, cuando uno trabaja duro para estar seguro de que todo está correcto, tanto que si quieres salir para un día o un fin de semana para escaparte, toda la escenografía debe estar correctamente en su sitio. Montas todo antes de salir pero a la vuelta hay que volver a empezar.

La inspiración viene cuando duermo y me relajo en casa… o cuando voy de compras. Adoro el arte, y las cosas bellas, siempre tengo los ojos abiertos para encontrar piezas únicas, busco gangas, me gustan los objetos modernos de los años 50, el estilo Hollywoord Regency o Art Déco.

Viajo mucho con mi trabajo, por tanto, voy a Europa o a otros lugares con Relais & Châteaux, salidas gastronómicas, eventos y promociones con Chefs invitados. Adoro viajar por el mundo. Compro objetos en todos los países a los que viajo, y me gustan determinadas épocas en materia de arquitectura y diseño, muebles y piezas difíciles de encontrar, las que se ven y uno se enamora en seguida y piensa que tiene que conseguirla. ¡Dejé escapar tantas piezas magníficas y lo siento, me encanta la belleza! Viajar es una de las actividades más esenciales para ser Chef: Esto me abre los ojos sobre los hábitos y costumbres del mundo y es capaz de influenciar mi cocina y mi vida.

Mis placeres culinarios se han desarrollado en torno a placeres simples como el higo perfecto, el melocotón perfecto o un pollo asado. ¡Son difíciles de encontrar!


¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
Las primeras veces en las que probé la cocina de jóvenes Chefs como David Bouley, Jean Georges Vongerichten, Daniel Boulud en los años 80. Siguen superando la prueba del tiempo. Estas comidas me incitaron a alcanzar las altísimas esferas y ampliar mis conocimientos.

Mis placeres están anclados en una cocina más bien tradicional. Me gustan los sabores familiares. La cocina moderna como una representación teatral que supone gustos y sabores incógnitos, si la hemos visto y y nos ha gustado, se la contaremos a nuestros amigos, pero ya no volveremos, se trata por tanto de una cocina que no pretende durar o crear una cocina clásica. Para mí, la cocina debe tener sabores bien equilibrados y ser deseada, lo bastante como para que entren ganas de volver, de vez en cuando, de un año para otro. No estoy seguro de que la gastronomía moderna tenga un gran futuro.

Esto lo digo entre paréntesis, he visto aparecer y desaparecer muchas tendencias. Entre estas tendencias particulares, el 5% perdurará como elementos sólidos de la técnica culinaria y permanecerá en la memoria y se realizará incluso cuando haya desaparecido el capricho efímero. Pienso que los restaurantes empiezan a hacerse famosos y aumentan sus adeptos cuando los clientes vuelven para probar platos particulares.

¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
Trabajaba en el norte del Estado de Nueva York en un restaurante que asesoraba. Teníamos un tiempo de verano típico de esta región, tan caliente como húmedo, trabajaba a rajatabla, hartos de calor por dentro y por fuera. Al acabar mi salsa para el servicio de la noche miré mi cacerola, había cientos de mosquitos dentro. El calor exterior había aplastado al enjambre de mosquitos debilitados, expulsando sus cuerpos desecados hasta la cocina por los ventiladores de aireación. ¡Benditos sean los dioses de la cocina, pues todavía me quedaban las salsas de la víspera!

En este mismo restaurante, ocurrió que el pinche de cocina confundiera las aceitunas negras con cerezas en bote para el flameado.

¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Si habla del Chef ocasional. Adoro el hecho de que la gente se apasione por la cocina y quiera cocinar y aprender a cocinar: Es una de las principales diversiones de los norteamericanos hoy en día. Debe seguir cocinando y aprender a entretener a sus invitados y a su familia.

Mi mejor consejo: Que no se dejen llevar por su afición por la cocina y sus amigos que le dicen que es un buen cocinero y que debería contemplar abrir un restaurante. Los placeres pueden transformarse en una labor rigurosa y esto es exactamente lo que ocurrirá si trabaja en la restauración. Conserve su placer por el placer. La cocina en casa puede ser mucho más personal que una experiencia en el restaurante; ¡ el único inconveniente es que hay que cocinar platos!