Cobijado en un parque de 16 hectáreas al borde del mar, este magnífico hotel es un oasis romántico de bienestar. En su cottage, en la playa privada del Castle Hill, en la terraza o a la mesa del restaurante, gozará en todo momento de una vista panorámica del extenso azul del océano Atlántico y la diversidad de actividades marítimas como la vela, la pesca y numerosas regatas. En la carta, una cocina local y regional basada en productos biológicos y vinos excepcionales. A descubrir: la belleza de Newport con sus mansiones del Gilded Age, sus playas de arena y su historia.
Actividades:
Golf, excursiones, equitación, pesca, vela, submarinismo, canoa/kayak, polo, playa privada, paseo por senderos de arena hasta el faro de Castle Hill, convivencia alrededor del fuego, admirar puestas de sol excepcionales desde las sillas de Adirondack