Ubicado en una mansión histórica de 1862, este hotel es un verdadero remanso de paz. Magníficamente situado al borde del lago de Neuchâtel resulta un punto de partida ideal para una escapada en la que descubrirán los restos de palafitos prehistóricos, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2001; igualmente podrán disfrutar de paisajes maravillosos y de los secretos del Watch Valley, cuna del arte relojero suizo. En el restaurante “O’terroirs”, sentados frente al lago y las vistas de los Alpes, degustarán una cocina auténtica elaborada con los productos de la región. Y no pueden dejar de probar la mejor selección de licor de absenta artesanal de toda Suiza, en el Véranda-Bar. Hay que visitar, además, Neuchâtel, una pintoresca ciudad cuyas construcciones de piedra amarilla llevaron a Alejandro Dumas a escribir que “la villa parecía un juguete esculpido en una tableta de mantequilla”.
Niños bienvenidos a partir de 0 meses
Guardería infantil, Actividades especiales
Actividades:
Golf, Fitness, BM, excursiones, equitación, pesca, vela, esquí náutico, canoa/kayak, esquí