En pleno corazón del viejo puerto, un espléndido hotel-museo, confortable y moderno que es respetuoso con su herencia cultural. 4 estructuras desde 1700 hasta nuestros días, astutamente relacionadas, nos ofrecen sus riquezas: maderos viejos de 300 años, pisos de pizarra, cristalerías y porcelanas encontradas durante las excavaciones. Cocina refinada basada en los productos autóctonos, que pone de relieve y actualiza la cocina quebequense casi olvidada.
Actividades:
Golf, Fitness, BM, excursiones, vela, canoa, kayak, rafting, esquí, tenis, squash