Nací en Bitche, Moselle, Francia. Mis padres comerciantes me inculcaron el valor por el trabajo y mi abuela las alegrías de la cocina asociadas con momentos festivos.
Con 13 años y medio, entré como aprendiz en Forbach. El descubrir este entorno riguroso me gustó, allí aprendí las bases de la cocina clásica. En la mesilla de noche, mi Biblia… de color rojo…la guía Michelín. Quise perfeccionar mis conocimientos en un restaurante con estrellas, el “Bourgogne” en Evian.
En mayo de 1974 en Palavas-les-Flots trabajando a raja tabla en la brigada de Paul Alexandre, seguí con ansia de aprender. Me entusiasmé el Sur con el sol, las chicas en biquini en la playa, y me encantaba el modo de vida aunque para mis compañeros seguía siendo ¡“el tío que viene del Este”! .
En 1976, con 21 años, regresé para trabajar con Paul ALEXANDRE como jefe pastelero. Al final del año, estaba trabajando con BOUVAREL, en St Hilaire du Rosier, al puesto de pastelero y cuarto frío. Conocí a una chica del Vercors, Monique.
Compré el restaurante de Pierre Alexandre, gemelo de Paul, frente al aeropuerto de Nîmes. Y allí se subliman mis productos de terruño al integrarlos en recetas pero sin desvirtuarlos nunca. Mi gesta es moderna, técnica, sabia, sureña, arraigada, sin florituras inútiles.