Hoteles y Restaurantes

Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países.
De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.

Descubrir el mundo

En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.

Nuestras estancias

Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares...
Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.

A propósito de Relais & Châteaux

Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería.
Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
Descubra Relais & Châteaux

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Miembro de R&C
desde 2010

Restaurant Alexandre
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en el campo

2, rue Xavier-Tronc
30128 Garons (Gard)
Francia
Tel.: : + 33 (0)4 66 70 08 99
Fax: : + 33 (0)4 66 70 01 75

E-mail : alexandre@relaischateaux.com
Web del establecimiento : http://www.michelkayser.com
Propietario, Maître de Maison y Grand Chef Relais & Châteaux: Michel Kayser

Descanso semanal: Domingo noche, lunes y martes (de septiembre a junio); domingo y lunes (julio y agosto).
Descanso anual: Del 26 de febrero al 14 de marzo y del 21 de agosto al 6 de septiembre

Michel Kayser

Nací en Bitche, Moselle, Francia. Mis padres comerciantes me inculcaron el valor por el trabajo y mi abuela las alegrías de la cocina asociadas con momentos festivos.

Con 13 años y medio, entré como aprendiz en Forbach. El descubrir este entorno riguroso me gustó, allí aprendí las bases de la cocina clásica. En la mesilla de noche, mi Biblia… de color rojo…la guía Michelín. Quise perfeccionar mis conocimientos en un restaurante con estrellas, el “Bourgogne” en Evian.

En mayo de 1974 en Palavas-les-Flots trabajando a raja tabla en la brigada de Paul Alexandre, seguí con ansia de aprender. Me entusiasmé el Sur con el sol, las chicas en biquini en la playa, y me encantaba el modo de vida aunque para mis compañeros seguía siendo ¡“el tío que viene del Este”! .

En 1976, con 21 años, regresé para trabajar con Paul ALEXANDRE como jefe pastelero. Al final del año, estaba trabajando con BOUVAREL, en St Hilaire du Rosier, al puesto de pastelero y cuarto frío. Conocí a una chica del Vercors, Monique.

Compré el restaurante de Pierre Alexandre, gemelo de Paul, frente al aeropuerto de Nîmes. Y allí se subliman mis productos de terruño al integrarlos en recetas pero sin desvirtuarlos nunca. Mi gesta es moderna, técnica, sabia, sureña, arraigada, sin florituras inútiles.


¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
Cuando conocí a Christian Etienne en un salón. Queríamos comer en el Plaza pero el restaurante estaba completo. Nos cruzamos con Alain Ducasse y le explicamos la situación. Cogió su teléfono, llamó al restaurante y reservó su mesa personal. Así es como pudimos entrar en el Plaza, y deleitarnos con una precisión y tecnicidad descomunales.

¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
¡La creación de la isla flotante con trufas! El servicio empezaba, los pedidos tardaban en llegar y estaba preparando mi muselina, colocando las pechugas de ave en la batidora y vertiendo progresivamente la nata. Cuando mi esposa me anuncia los primeros pedidos, veo que el servicio iba a ser complicado. Dejo agitarse la mezcla, añado nata fría y coloco cubitos de hielo debajo de la batidora. Preparo quenelas que envuelvo en papel transparente para cocerlas luego al vapor. El resultado es una pasada: Las quenelas son untuosas y firmes a la vez. Las pongo a flotar en un veluté de boletos.

¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Cocinar con la sensibilidad y el corazón y respetar el producto.



EL UNIVERSO DE MICHEL KAYSER



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A partir de 560 EUR

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