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Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
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El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo CRÉATION. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.

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Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región.
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Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
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Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.

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Restaurant Alexandre.

Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en el campo. Francia,Garons

Michel Kayser

Chef
Restaurant Alexandre Garons 30128

Nací en Bitche, Moselle, Francia. Mis padres comerciantes me inculcaron el valor por el trabajo y mi abuela las alegrías de la cocina asociadas con momentos festivos.

Con 13 años y medio, entré como aprendiz en Forbach. El descubrir este entorno riguroso me gustó, allí aprendí las bases de la cocina clásica. En la mesilla de noche, mi Biblia… de color rojo…la guía Michelín. Quise perfeccionar mis conocimientos en un restaurante con estrellas, el “Bourgogne” en Evian.

En mayo de 1974 en Palavas-les-Flots trabajando a raja tabla en la brigada de Paul Alexandre, seguí con ansia de aprender. Me entusiasmé el Sur con el sol, las chicas en biquini en la playa, y me encantaba el modo de vida aunque para mis compañeros seguía siendo ¡“el tío que viene del Este”! .

En 1976, con 21 años, regresé para trabajar con Paul ALEXANDRE como jefe pastelero. Al final del año, estaba trabajando con BOUVAREL, en St Hilaire du Rosier, al puesto de pastelero y cuarto frío. Conocí a una chica del Vercors, Monique.

Compré el restaurante de Pierre Alexandre, gemelo de Paul, frente al aeropuerto de Nîmes. Y allí se subliman mis productos de terruño al integrarlos en recetas pero sin desvirtuarlos nunca. Mi gesta es moderna, técnica, sabia, sureña, arraigada, sin florituras inútiles.


¿Cuál ha sido su mayor emoción gastronómica?
Cuando conocí a Christian Etienne en un salón. Queríamos comer en el Plaza pero el restaurante estaba completo. Nos cruzamos con Alain Ducasse y le explicamos la situación. Cogió su teléfono, llamó al restaurante y reservó su mesa personal. Así es como pudimos entrar en el Plaza, y deleitarnos con una precisión y tecnicidad descomunales.

¿El incidente de cocina más divertido que haya experimentado?
¡La creación de la isla flotante con trufas! El servicio empezaba, los pedidos tardaban en llegar y estaba preparando mi muselina, colocando las pechugas de ave en la batidora y vertiendo progresivamente la nata. Cuando mi esposa me anuncia los primeros pedidos, veo que el servicio iba a ser complicado. Dejo agitarse la mezcla, añado nata fría y coloco cubitos de hielo debajo de la batidora. Preparo quenelas que envuelvo en papel transparente para cocerlas luego al vapor. El resultado es una pasada: Las quenelas son untuosas y firmes a la vez. Las pongo a flotar en un veluté de boletos.

¿Su mejor consejo para los cocineros aficionados?
Cocinar con la sensibilidad y el corazón y respetar el producto.