Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudadVer detalles
En Manhattan, el nombre de Daniel Boulud basta para identificar el restaurante de este lyonés, uno de los chefs de cocina más reconocidos en América hoy en día. Su reputación internacional no le ha cambiando en nada el estilo cálido, acogedor y muy personal. Daniel Boulud es un mago que mezcla los ingredientes sencillos y los más nobles para convertir un plato rústico en un estallido de refinamiento, placer y sofisticatión. Carne de buey de Montana, setas morilles de Oregón, Vieras de la bahía de Nantucket. Entre las manos de Daniel Boulud, la dulzura natural de las vieiras retoma vida, delicadamente caramelizadas con tiernas espinacas, una crema de apio y vinagreta de trufas y nueces. Daniel tiene un único principio: “acomodar los mejores productos americanos respetando la tradición gastronómica francesa”.
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“Genio”para algunos, “gran maestro de la gastronomía” para otros, Jean-Georges Vongerichten no cesa de acumular elogios. En Manhattan, el Jean Georges se ha convertido en una parada obligatoria. El interior: un marco zen, que revela el gusto pronunciado del artista por Asia y por el diseño. Además, este francés es famoso por su “cocina Thai-French”. Una fusión de dos grandes tradiciones culinarias que da nacimiento a prodigios en sus cacerolas: atún rojo y blanco marinado con aceite de oliva y limón, foie gras apenas asado y su salsa de cerezas con una gelatina de Oporto, lubina negra y sus bulbos de rábano en ensalada, frutas confitadas acompañadas de sorbetes caseros con corteza de naranja y kiwis… Es imposible seguir detallando la carta: Jean-Georges la reinventa cada 3 meses.
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« Una buena comida no es solamente una buena cocina y un buen vino. Es ante todo una experiencia emocional ». Después del éxito de su restaurante californiano, The French Laundry, Thomas Keller ha aplicado su conocimiento del corazín de Napa Valley a la ciudad de Nueva York, con especial atención al detalle, no solamente en lo que se refiere a la cocina, sino también a la presentación, el ambiente y la decoración. En su restaurante, chic y con vistas a Central Park, el Chef de Cuisine Eli Kaimeh hace una interpretación personal de recetas americanas contemporáneas con una ligera influencia francesa. Los platos más representativos son «Ostras y perlas », un sabayon de tapioca nacarada con ostras pochés y caviar, la tapa de buey asada con crujiente de tuétano, el milhojas de patatas con morillas con salsa bordelesa... Y tantas tentaciones culinarias que llegará a pensar que la perfección existe.
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Animando un soberbio espacio, bajo techos de 10 metros de altura, en un comedor de mármol “Art déco” inundado de luz, Eleven Madison Park es el marco ideal para realzar la cocina suntuosa, moderna y sofisticada, de Daniel Humm. El Chef sublima la inspiración francesa apostando por la pureza, la simplicidad y los productos de temporada. El Eleven Madison Park refleja el auténtico espíritu de Nueva York.
Elegancia discreta, calidez y trato cordial caracterizan al Bedford Post, un lugar ideal para una escapada a una de las zonas más con más encanto del estado de Nueva York. Por sus dimensiones, el Bedford Post puede ofrecer a sus clientes una experiencia verdaderamente personalizada y única en un entorno apacible. Los puntos fuertes de este hotel son sus dos restaurantes (The Barn y The Farmhouse), los cursos de yoga gratuitos para los clientes alojados y el parque con su espejo de agua. Pero más llamativo todavía resulta el calor con que acogen al huésped y la hospitalidad que le prodigan, dos factores que forman parte esencial de la estancia en el Bedfor Post Inn.
En medio de un territorio agrícola, colgada de uno de los montes Catskill, en esta finca de 60 hectáreas el pasado reencuentra el presente con elegancia. A 90 minutos de Nueva York, este fastuoso hotel con spa (apertura prevista en 2011), tras 4 años de renovación, ofrece lo mejor en lencería, mobiliario, porcelana así como una colección de arte contemporáneo. Chefs prestigiosos elaboran una selección de platos “del productor a la mesa” en dos restaurantes. Magníficos jardines impecables, piscina espectacular, tenis, bolos, croquet, hacen de este establecimiento un refugio romántico en el valle del Hudson... aunque uno juraría estar en la Toscana.
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Thomas Henkelmann es el más francés de los cocineros alemanes. Nacido en la Selva Negra, este seguidor de la gastronomía francesa aprendió su oficio en la Alsacia antes de mudar sus cacerolas y ollas a Connecticut, a esta casa señorial victoriana del siglo XVIII situada cerca de las aguas de Long Island. Inspirado por sus viajes, a Thomas Henkelmann le gusta romper los límites entre los productos y crear combinaciones sorprendentes como su col fermentada con champán acompañada de crema de marisco. Cada una de sus recetas hace referencia velada a sus orígenes… Su socia Teresa, diseñadora de interiores, ha convertido este hotel en un escenario merecedor de su cocina, creando una atmósfera europea inspirada por los estilos balinés y chino. Esta tiene que ser la dirección de mejor gusto de Greenwich.
Fundado en 1852 por el master chef de Delmonico y explotado por sus descendientes hasta su cierre en 1.976, el extraordinario patrimonio culinario de este hotel se recuperó en 2.006 después de 5 años de reestructuración meticulosa. 2 restaurantes, una pastelería, 16 estancias soberbiamente restauradas (con cuartos de baño de mármol y calienta toallas), así como las salas de reuniones adyacentes y el spa de día, convierten al Fauchère en un destino elegante e informal con una cocina exquisita. El Delmonico Room ofrece una interpretación contemporánea de los grandes clásicos, mientras que el Bar Luis, minimalista de líneas puras – con una foto gigante de Andy Warhol y John Lennon encima de la barra – sirve una cocina de bistró con sugerentes sorpresas como la pizza con sushi. En el entorno del hotel : enclaves históricos, compras, importante arquitectura, y un parque nacional de 28.000 hectáreas, con cascadas espectaculares.
A menos de dos horas de Nueva York, construido en una espléndida zona de 29 hectáreas de terreno, este establecimiento es uno de los referentes de spa más cotizados en Estados Unidos. El spa con su excelente decorado, resaltado por una combinación de blanco y negro, ofrece un abanico sensacional de cuidados y clases de interpretación de sueños, danza, yoga, pintura y Tai Chi, por citar algunos de ellos. Los talleres sobre el matrimonio, el sueño y tratamiento del stress los imparten expertos en su especialidad. Las habitaciones son el reflejo de la tranquila elegancia que prima en toda la propiedad,
la restauración propone a la vez la cocina sana y deliciosa del spa y refinadas cenas del The Inn.
En medio de verdes valles y lagos inmaculados de la bucólica región de Litchfield Hills, el Winvian es un complejo hotelero, albergado en una extensión de 45 hectáreas de un frondoso parque poblado de arces centenarios. Un equipo de 15 arquitectos ha participado en la concepción de los 18 apartamentos, cada uno con su diseño y ambiente particular. Puede elegir entre el Treehouse de dos pisos, suspendido entre árboles a 10 metros de altura, y un faro en medio del bosque. Eso, si no prefiere una casa construida alrededor de un viejo castaño centenario. En el programa: relajación en el romántico spa, al lado de la reserva natural White Memorial y el estanque Charles, paseo en globo, mountain bike, croquet, petanca, equitación, pesca con mosca, carreras de coches y otras experiencias inolvidables a tan sólo dos horas de las bulliciosas ciudades de Nueva York y Boston
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
Una hermosa casa señorial enclavada en 46 hectáreas de césped y madera. A igual distancia de Boston y Nueva York, el Main House, el Carriage House y cuatro casas de campo evocan una esplendorosa época anterior, repleta de elegancia y de romanticismo. Construida en 1902, esta propiedad de estilo Tudor resplandece, con sus habitaciones de lujo, su excepcional bodega de vinos y su célebre cocina. El spa, con una gran variedad de tratamientos, está unido al Carriage House, a escasos minutos de la Main House, también de estilo Tudor. Además, este encantador establecimiento ofrece numerosas actividades, como partidos de tenis y de croquet en verano. En invierno, se convierte en un paraíso invernal, con patinaje sobre hielo, raquetas, paseos en trineo y un árbol de Navidad de 30 metros, en el seno de la propiedad.
Cobijado en un parque de 16 hectáreas al borde del mar, este magnífico hotel es un oasis romántico de bienestar. En su cottage, en la playa privada del Castle Hill, en la terraza o a la mesa del restaurante, gozará en todo momento de una vista panorámica del extenso azul del océano Atlántico y la diversidad de actividades marítimas como la vela, la pesca y numerosas regatas. En la carta, una cocina local y regional basada en productos biológicos y vinos excepcionales. A descubrir: la belleza de Newport con sus mansiones del Gilded Age, sus playas de arena y su historia.
En el corazón de la isla de Martha’s vineyard, antiguo caladero de pesca de ballenas, se encuentra una casa de capitán en la más pura tradición británica. Edificada en 1864 por Samuel Osborne, un célebre comerciante, el Charlotte Inn es una ventana a otra época que le envuelve en su ambiente romántico. El personal, atento al más mínimo detalle, cultiva una elegancia y una cortesía al estilo antiguo. Las suites, ornamentadas con lámparas antiguas y con telas de seda o de lino resultan exquisitas. Entre té y té helado tomados en el patio lleno de flores, salga a descubrir la isla salvaje que le rodea, su faro y sus playas ideales para dedicarse al esquí naútico y al navegación.
A cincuenta kilómetros de las costas de Massachusetts, sea bienvenido a la isla de Nantucket y sus puertos tranquilos, sus playas interminables, sus viejas casas solariegas, sus jardines… En la tierra natal de Arthur Gordon Pym, héroe de la novela que lleva el mismo nombre de Edgar Allan Poe, se erige The Wauwinet. Una encantadora casa cubierta de tablillas patinadas de color gris, construida en 1860, y que fue uno de los primeros hoteles de la isla. Los ramos de flores frescas recién cortadas que decoran su habitación encarnan el espíritu de un personal que está pendiente de todo. Su programa: farniente y deportes náuticos en las dos playas privadas, masajes inspirados en las plantas locales y contemplación de los espectaculares atardeceres sobre la bahía de Nantucket.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas del marVer detalles
De niño, Jonathan Cartwright quería ser ciclista y “ganar el Tour de Francia”. Pero, a la edad de quince años, descubrió la cocina y se interesó más por llevar un delantal blanco que el maillot amarillo. Hoy en día es un cocinero respetado y comprometido con su trabajo, que ha transformado la White Barn Inn en un magnífico lugar para comer, así como en un sitio pacífico y elegante en donde alojarse y un centro exclusivo para el relax. En palabras de este apasionado perfeccionista “cocinar requiere la misma determinación que montar en bicicleta, el mismo esfuerzo y el mismo espíritu de equipo”. Sobre todo, Jonathan valora la calidad de sus productos y le puede contar la historia entera de la langosta fresca de Kennebunkport, la estrella de su menú, desde su nacimiento hasta el momento en el que llega a su cocina. Para ser saboreada tal como es, o en una salsa de coñac o de crema, entre otras creaciones inspiradas por los productos locales.
Pasearse entre pinos y arces, contemplar las luciérnagas en la oscuridad de la noche de las praderas de Vermont, admirar el cielo estrellado al resplandor de la luna… Bienvenido a Windham Hill, un establecimiento en el que las noches de verano son un espectáculo mágico y donde el otoño despliega todos los colores de la naturaleza. Al final de una carretera rural, en el corazón de 160 hectáreas de vegetación silvestre, la elegancia de este albergue le incita a extasiarse ante el soberbio panorama de montañas verdes que lo rodea. Un oasis de paz con habitaciones cuidadas y una cocina de temporada, basada en los productos de la huerta, donde disfrutarán los gastrónomos.
Encima de su cama, una pizarra negra cubierta de signos algebraicos trazados con tiza: ¿Einstein durmió aquí? En otra suite, un tablero de ajedrez pintado sobre un viejo baúl que hace de mesa baja le invita a una partida estratégica junto al fuego. En otra zona, una biblioteca rebosa de buenos libros … En medio de los relieves montañosos y verdes de Vermont, el Pitcher Inn exalta los placeres intelectuales, culinarios - una mesa con influencias francesas e italianas -, relajantes - masajes en su habitación - y deportivos, al pie de la estación de esquí y del golf de Sugarbush.
El Lake Placid Lodge, decorado por los artesanos de la región y flanqueado por los montes Adirondacks, está situado a orillas del lago Placid. El Main Lodge da a la artesanía categoría de arte. Invita a una estancia elegante, en un marco rústico, pero confortable y refinado. En este lodge se podrá relajar, en las cabañas privadas o en las suites a la orilla del lago, desde las cuales las vistas sobre el lago Placid y la Witeface Mountain son espectaculares. Las habitaciones, cabañas y suites están equipadas con camas de plumas, chimeneas, mobiliario rústico y grandes bañeras. El restaurante ofrece una cocina “de la granja a la mesa” con la posibilidad de comer en la veranda, contemplando una magnífica vista del lago Placid y la Whiteface Mountain. En el “Pub” disfrute de un marco informal para almorzar o cenar, con un menú que se sirve durante todo el día.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
The Point, un gran campamento de los Adirondacks construido por William A. Rockefeller, conjuga a la perfección la sencillez rústica con un lujo extraordinario. Ubicado en las orillas arboladas del lago Saranac, las once magníficas habitaciones del hotel The Point se distribuyen entre cuatro chalés en círculo. Aquí el silencio y la calma de los bosques del Gran Norte son los dueños y señores. The Point es un conjunto de deliciosos contrastes: los extraordinarios manjares, la hoguera de campamento en un rincón del lago oscuro, los objetos de arte y muebles antiguos, a menudo originales, y el suministro de raquetas de nieve y esquís para explorar un bosque blanco y mágico. Excursiones y picnic gastronómico, recorridos en embarcaciones de caoba sobre olas ondulantes, degustación de coñacs añejos, y todo ello con un equipo especializado que diseña cada jornada para el disfrute de los huéspedes. Verdaderamente, The Point es un sitio excepcional.
En una zona extraordinariamente verde y protegida de Pensilvania, entre Pittsburgh y Buffalo, el albergue de la familia Dorn se transmite de generación en generación. Construido en los años 20, ha conservado todo su encanto y su autenticidad. Las fachadas de madera de secuoya del lodge principal y de los otros chalés se funden con una naturaleza deslumbrante: un bosque de abetos del Norte en el que no es raro cruzarse con zorros, ciervos, osos o castores; y arroyos cuyo murmullo no cesa de arrullarle. En el programa: la mejor pesca con mosca y los mejores guías de Norteamérica.
Tras las elegantes puertas de la fachada del caserón del Surrey, Nueva York, se esconde un hotel único y una segunda casa para los turistas que se alojen en Manhattan. El Surrey está construido en una casa residencial edificada en los años 20 al estilo Beaux-Arts en el barrio residencial neoyorquino, Upper East Side, donde se puede visitar el Museum Mile, Central Park y la avenida Madison para ir de compras. El hotel fue remodelado por la interiorista Lauren Rottet el año pasado, con la creación de 189 salones y suites, un spa y un maravilloso restaurante. El hotel cuenta con una impresionante |colección de arte valorada en 30 millones de dólares estadounidenses, con 31 obras de arte contemporáneo originales distribuidas por todo el hotel y un impresionante jardín en el tejado|, junto con su propio café francés moderno, el “Café Boulud”, regentado por el reputado Grand Chef Daniel Boulud. Sus espaciosas y luminosas suites tienen muebles e instalaciones de primer nivel, chimeneas y muchas de ellas cuentan hasta con su propia terraza.
Situado a cinco minutos a pie de la Casa Blanca, el Jefferson es el sitio perfecto para descubrir Washington, sus monumentos, sus galerías de arte, sus teatros... En homenaje a Thomas Jefferson, su decoración de estilo clásico contemporáneo se inspira en sus dos grandes amores: Monticello y París. Después de un día de turismo, descanse en la biblioteca junto al fuego, saboree un cóctel delicioso en el lounge, disfrute de un buen puro en la terraza o distiéndase en el spa con vinoterapia y masajes. En el cálido ambiente del restaurante Plume, uno de lo mejores de la ciudad, deguste su fina cocina de temporada. Y si desea cualquier otra cosa, llame a su mayordomo personal.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
Patrick O’Connell ha abandonado su sueño de convertirse en actor por amor a la cocina y al “teatro viviente” del universo de la restauración. A una hora de Washington DC, este refugio suntuoso al pie de las Blue Ridge Mountains es un destino elegido por los entendidos del mundo entero. Sus menús escenificados ponen a la alta cocina americana bajo los focos, como por ejemplo su atún en costra de pimienta como un solomillo recubierto de foie gras de pato escaldado con salsa bourguignonne con mantequilla. Las suites principescas del Inn y sus ricos salones le transportan a un idílico mundo de ensueño.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudadVer detalles
En el extremo occidental del distrito de Meatpacking de Nueva York, los propietarios del Del Posto, Joseph y Lidia Bastianich y Mario Batali han creado, junto con el Grand Chef Mark Ladner, |un templo de la cocina italiana en este palacio de caoba y mármol dedicado por completo a los placeres de la mesa.| En un comedor con un halo de misterio, con impresionantes columnas y enormes cortinas, la marca que distingue la cocina de autor de Mark Ladner es la conjunción magistral de su creativa sensibilidad contemporánea y los platos clásicos de la cocina italiana, desde Sicilia hasta el Alto Adigio. Este chef debe su reputación a sus originales combinaciones gastronómicas que deleitan y sorprenden. Entre sus platos estrella destacan el avestruz con especias, confitura del día, apio de monte y cebada crujiente; y el risotto de langosta con achicoria tierna y salsa de Valpolicella. De postre, el arrosto de nectarina con helado de perejil concentrado y tarta de limón; y la tarta de chocolate y ricotta, con pistachos tostados de Sicilia y helado de aceite de oliva extra virgen son dos opciones especialmente deliciosas. En el elegante piano próximo al bar se interpretan canciones de Gershwin y el talentoso sumiller comparte sus conocimientos con catas de ron y amaro.
En las Blue Ridge Mountains de Charlottesville, tres de los primeros presidentes y padres fundadores de Estados Unidos, Thomas Jefferson, James Madison y James Monroe, construyeron sus casas. No hay duda de que sucumbirá usted también a los encantos de este lugar, pasando unos días en esta suntuosa mansión histórica de 1799. Emplazada en un parque arbolado de cuarenta hectáreas, despliega su elegancia con sobriedad en su encantador interior y en sus acogedoras suites. El murmullo del río Rivanna y el canto de las fuentes son los únicos sonidos que vendrán a perturbar sus jornadas. En el programa de este viaje oficial: visitas de residencias históricas (Monticello, Ash Lawn-Highland y Montpelier) y reputados viñedos, cabaret culinario del chef, partidos de croquet y alguna que otra zambullida en la piscina de desbordamiento.
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Es difícil encontrar un lugar mejor. |Marea, en la parte sur de Central Park (Nueva York), atrae a gastrónomos de todo el mundo por sus sabrosos platos de mariscos que hunden sus raíces en la cocina marinera italiana, servidos en un ambiente elegante pero tranquilo|. El Grand Chef Michael White es la fuerza motriz de Marea, que como su nombre indica es un homenaje al mar. El menú empieza con una exquisita selección de pescados crudos y sigue con unos espectaculares platos de pasta casera como los espagueti con cangrejo y erizos de mar de Santa Bárbara, hasta arribar a los platos principales a base de pescado, con diversas elaboraciones o simplemente enteros para disfrutar de todo su sabor. Parte del encanto de Marea es su increíble ambiente. Los relucientes manteles blancos de las mesas casan perfectamente con la cálida iluminación y una decoración que incluye un bar epatante revestido de ónice egipcio, paredes de palo de rosa lacado de Indonesia y conchas de plata hechas a mano que adornan las ventanas.
Este refugio en el centro de Carolina del Norte es un pueblo elegante con tiendas, restaurantes, magníficos jardines y el famoso Fearrington House Inn and Restaurant. Cerca de Chapel Hill, con la universidad pública más antigua del país, Raleigh, la capital del estado, y Research Triangle Park, uno de los mayores centro de investigación de USA, el tranquilo marco rural y un equipo acogedor le transportarán lejos de lo cotidiano. Aquí, puede comer en uno de los mejores restaurantes del sur, recibir tratamientos tonificantes en el nuevo spa de dos plantas, saborear una cerveza artesanal a la sombra de robles gigantes o explorar el parque y el huerto. Un retiro a medida para los amantes de la buena comida, del buen vino y de la hospitalidad sofisticada.
Hotel boutique en el corazón de una finca fabulosa de 15 hectáreas, el Westglow Resort and Spa se extiende alrededor de una elegante mansión con vista panorámica a las Blue Ridge Mountains en Carolina del Norte, la antigua residencia del célebre artista y escritor Elliott Daingerfield. El exquisito alojamiento incluye habitaciones con decoración impecable en nuestro edificio “Greek Revival” restaurado con elegancia; bonitas suites de estilo “lodge de montaña” acondicionadas en el Cedar Lodge. El restaurante Rowland´s ofrece una cocina refinada en un marco elegante. Un ambiente único, entre nostálgico y moderno, que seduce a los viajeros cultivados.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en la montañaVer detalles
En el corazón de Tennesee, esta granja tradicional le invita a recuperar el verdadero gusto de las cosas. La explotación agrícola, de una parte de las 1.700 hectáreas, suministra al hilo de las estaciones tesoros de frescura. Quesos, verduras, miel o sidra se producen en la finca. Grand Chef Relais & Chateaux, Joseph Lenn elabora su cocina en armonía con el lugar y recupera la autenticidad de los sabores maridados con vinos excepcionales. Horticultura, fabricación de quesos…se puede participar en la vida de la granja o preferir la pesca con mosca, vueltas en Harley-Davidson o en calesa, incluso tratamientos de belleza.
Construida hace tres siglos, la ciudad de Charleston es uno de los tesoros arquitectónicos mejor conservados de los Estados Unidos. A lo largo de sus callejuelas llenas de encanto, las casas coloniales, restauradas meticulosamente, guardan las principales páginas de su larga y alegre historia. Cuna del charleston, el baile que hizo célebre Josephine Baker, la ciudad conserva el encanto de sus orígenes europeos multiétnicos. El Planters Inn, edificado en 1844, está en el mismísimo corazón del famoso “barrio histórico” de Charleston. Los patios y galerías, adornados con flores y surtidores de agua, crean un oasis urbano donde disfrutará de sus momentos de relax. Y podrá degustar estupendos cócteles y descubrir la rica cocina regional del “Península Grill”, premiada a nivel nacional.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudadVer detalles
Sabrosa encarnación del sueño americano, el chef Jean Joho, que llegó a Estados Unidos hace casi 25 años, ha conquistado el Nuevo Mundo. En la planta 40 de la Bolsa de Chicago, su resturante Everest es un nido de águilas panorámico con vistas de vértigo sobre la ciudad. Empeñado en reinventar a los clásicos de la alta cocina francesa, sorprende combinando productos “nobles” (caviar, foie gras) con los más humildes (patata, nabo). Con guiños a los vinos de du tierra natal, orquesta el encuentro de dos continentes: tales como las vieiras del Maine con endivia belga, o Melfor con Gewurtztraminer.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
Olvídese del coche y de cualquier otro medio de transporte moderno... Aquí su vehículo será una canoa. Otro ritmo, otro modo de ver las cosas, de disfrutar del paso del tiempo y de fundirse en un todo con la naturaleza. Situado en la orilla de un lago salvaje, este hotel le sumerge en un Wisconsin preservado, encantador, en el que los placeres esenciales -paseos por los sotobosques, baños en el lago, cenas en la bodega de vinos, cata de excepcionales crus...- riman con sus jornadas. Las terrazas a la orilla del agua invitan a la contemplación, a la ensoñación, a la lectura, y los interiores en madera de cedro, inundados de luz, calman sus sentidos. Un refugio para los espíritus más románticos.
Situado en lo alto de la colina Watch Hill, Rhode Island, el Ocean House es |uno de los pocos hoteles a pie de playa que quedan en Nueva Inglaterra.| Tras una cuidadosa remodelación, este maravilloso hotel victoriano, con sus acogedores porches y terrazas, ofrece unas vistas espectaculares del exuberante paisaje que culmina en una playa privada bañada por el sol. Disfrute de días de ocio entre el sol y las mareas, de la hora del té y de los cócteles, participando en regatas y descubriendo a pie los más de 8 km de playas casi virginales de Rhode Island. Déjese seducir por la amplia oferta gastronómica, que incluye desde una cocina moderna elaborada con productos frescos de las granjas locales hasta bistró americano. Relájese en el espectacular OH! Spa o pase el día jugando al tenis, al golf o al croquet. También podrá ir de pesca o practicar deportes acuáticos. A poca distancia, en uno de los pueblos más representativos de Nueva Inglaterra, Watch Hill, descubrira sus jardines a pie de playa llenos de hortensias, sus sabrosos mariscos y, además, encantadoras tiendas de antigüedades y galerías de arte.
Lugar de retiro del gran escritor estadounidense Harry Sinclair Lewis y de la periodista Dorothy Thompson, Twin Farms es una |finca rural única en Vermont, con sus más de 120 hectáreas de prados de flores silvestres, bosques frondosos, jardines centenarios y estanques privados|. La granja y el salón originales de 1795 se han convertido en preciosos salones y comedores y en seis elegantes suites para huéspedes. En la propiedad se encuentran dispersas las 10 casitas de campo individuales, cada una con su propia decoración, y en Farmhouse at Copper Hill hay cuatro suites adicionales. Desde su apertura en 1993, Twin Farms ha conservado una tradición de amable hospitalidad y belleza simple, ofreciendo una imagen de sencillez y elegancia recatada durante todo el año. Los huéspedes pueden divertirse en nuestro coqueto pub, los centros de salud y bienestar, la cabaña junto al lago y los baños calientes de estilo japonés.