Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Tras la fachada de esta casa neoyorquina se esconde un hotel único: los viajeros que están de paso en Manhattan se sienten allí como en su casa. Residencia construida en 1926 en el upper east side, el Surrey ha conquistado a los amantes del arte y a los creadores de tendencias del mundo entero. Durante su renovación, la decoradora Lauren Rottet ha conseguido revivir el ambiente nostálgico del estilo Beaux Arts. Esta transformación ha posibilitado la instalación de 31 obras de arte moderno y la apertura de un jardín privado en la azotea con una vista espléndida. Reabierto recientemente, Cornelia Spa cuenta con tratamientos de excepción acompañados de aperitivos “botánicos”. Sin olvidar el bar Pléiades y le café Boulud, dirigido por el Grand Chef Daniel Boulud, que se ocupa del room service.
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En el extremo occidental del distrito de Meatpacking de Nueva York, los propietarios del Del Posto, Joseph y Lidia Bastianich y Mario Batali, han creado, junto con el Grand Chef Mark Ladner, un templo de la cocina italiana en este palacio de caoba y mármol dedicado por completo a los placeres de la mesa. En un comedor con un halo de misterio, con impresionantes columnas y enormes cortinas, la marca que distingue la cocina de autor de Mark Ladner es la conjunción magistral de su creativa sensibilidad contemporánea y los platos clásicos de la cocina italiana, desde Sicilia hasta el Alto Adigio. Entre sus platos estrella destaca el carpaccio de buey y espuma de topinambur, grissini con salvia y pipas de girasol, espaguetis con cangrejo de Dungeness, pimiento jalapeño en láminas con cebollino picado muy fino. De postre, el arrosto de manzana caramelizada con helado de perejil concentrado y tarta de limón y la tarta de chocolate y ricotta, con pistachos tostados de Sicilia y helado de aceite de oliva extra virgen, son dos opciones especialmente deliciosas. En el elegante piano próximo al bar se interpretan canciones de Gershwin y el talentoso sumiller comparte sus conocimientos con catas de ron y amaro.
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Es difícil encontrar un lugar mejor. Marea, en la parte sur de Central Park (Nueva York), atrae a gastrónomos de todo el mundo por sus sabrosos platos de mariscos que hunden sus raíces en la cocina marinera italiana, servidos en un ambiente elegante pero tranquilo. El Grand Chef Michael White es la fuerza motriz de Marea, que como su nombre indica es un homenaje al mar. El menú empieza con una exquisita selección de pescados crudos y sigue con unos espectaculares platos de pasta casera como los espagueti con cangrejo y erizos de mar de Santa Bárbara, hasta arribar a los platos principales a base de pescado, con diversas elaboraciones o simplemente enteros para disfrutar de todo su sabor. Parte del encanto de Marea es su increíble ambiente. Los relucientes manteles blancos de las mesas casan perfectamente con la cálida iluminación y una decoración que incluye un bar epatante revestido de ónice egipcio, paredes de palo de rosa lacado de Indonesia y conchas de plata hechas a mano que adornan las ventanas.
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Daniel Boulud, oriundo de Lyon, se ha convertido en uno de los chefs de cocina más reconocidos en América hoy en día. Su reputación internacional no ha cambiando en nada su talante cálido, acogedor y muy personal. Su leit motiv es “preparar los mejores productos americanos según la tradición culinaria francesa”. Los ingredientes sencillos se mezclan de una forma mágica con los sabores más complejos para convertir un plato rústico en un estallido de refinamiento, placer y sofisticación. Entre las sabias manos de Daniel Boulud, los mejores ingredientes regionales estadounidenses, como las vieiras de la bahía de Nantucket o la carne de buey de Montana, se cocinan hasta alcanzar la perfección en un restaurante donde la decoración contemporánea se incorpora con elegancia a una arquitectura neoclásica impresionante.
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Jean-Georges Vongerichten ha sido descrito como “genio” y como “gran maestro de la gastronomía”. En Manhattan, el restaurante Jean Georges se ha convertido en leyenda. El diseño interior tiene una inspiración zen, que revela la pasión del Grand Chef por Asia y por el diseño. Además, este francés es famoso por su “cocina Thai-French”. La fusión de dos grandes tradiciones culinarias ha dado lugar a platos extraordinarios, como los tallarines de atún amarillo con aguacate, rábanos especiados y marinada de jengibre, foie gras, cereales con cerezas ácidas, vinagre balsámico envejecido y acedera, o la tarta de chocolate y helado de vainilla en rama de Jean-Georges. Es imposible seguir detallando la carta, ya que Jean-Georges la reinventa cada tres meses. Este restaurante se diferencia del resto en que la preparación de todos los platos que se sirven se remata en la mesa. Este toque personal final excita los sentidos y desvela algunos de los secretos del chef.
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Después del éxito de su restaurante californiano, The French Laundry, Thomas Keller ha trasladado su característica forma de trabajar del valle de Napa a la ciudad de Nueva York. Keller presta una atención muy especial al detalle, no solamente en lo que se refiere a la cocina, sino también a la presentación, el ambiente y la decoración. En su restaurante, chic y con vistas a Central Park, el jefe de cocina Eli Kaimeh hace una interpretación personal de recetas americanas contemporáneas con una ligera influencia francesa. Algunos de sus platos más representativos son “ostras y perlas”, sabayón de tapioca nacarada con ostras pochadas y caviar, tapa de buey asada con crujiente de tuétano. Las delicias gastronómicas del Per Se le convencerán de que la perfección existe.
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Con un soberbio comedor Art déco lleno de luz, con techos de 10 metros de altura y vistas al célebre Madison Square Park, este restaurante es el marco perfecto para la cocina suntuosa y moderna de Daniel Humm. Su sofisticada cocina francesa apuesta decididamente por la pureza, la sencillez y los productos de temporada y el pato criollo laqueado con miel y lavanda es un placer que no debe perderse.
El Bedford Post, un albergue tradicional situado a una hora de Manhattan, es el sitio ideal para una escapada tranquila. En medio de bosques aún conservados, esta residencia histórica que data de 1860 hoy pertenece a Richard Gere, su mujer Carey Lowell y su socio Russell Hernandez. Ellos son los que acogen a cada visitante en un ambiente cálido que rebosa hospitalidad. Los placeres del cuerpo y del espíritu se prodigan con un esmero infinito. El Bedford ofrece numerosos medios de relajación, como sus cursos de yoga. Igualmente se puede saborear los placeres terrenales en los dos restaurantes del hotel. En verano, los invitados pueden disfrutar de las cenas al aire libre en el Farmhouse que sirve una sabrosa cocina americana; mientras que The Barn prepara deliciosos brunchs y desayunos con panes de la casa y pasteles.
Esta grandiosa finca, de 60 hectáreas, se encuentra en una zona agrícola próxima a los montes Catskill. A una hora de la ciudad de Nueva York, este establecimiento suntuoso, con un spa totalmente renovado, cuenta con lo mejor en cuanto a lencería y mobiliario, así como con una colección de arte contemporáneo. Los magníficos jardines han sido inspirados por la arquitecta-paisajista Beatrix Farrand. En sus dos restaurantes, chefs prestigiosos elaboran una selección de platos confeccionados con productos traídos directamente de la granja. La piscina espectacular junto con las magníficas instalaciones de tenis, bolera y croquet, hacen de este establecimiento un refugio romántico en el valle del Hudson... aunque uno podría fácilmente confundirse y creer que está en la Toscana.
El Lake Placid Lodge es el único hotel situado a las orillas del espectacular lago Placid, en cuyas aguas cristalinas se reflejan los montes Adirondacks. El característico estilo entre artístico y artesano del Main Lodge y los trabajos hechos a mano omnipresentes en el hotel son maravillosos. De hecho, todo, desde las camas hasta las enormes chimeneas de piedra, ha sido fabricado a mano por artesanos locales. Desde los amplios porches hasta las extensas praderas, le asombrará la belleza natural de los alrededores. La estancia en el Lodge gira en torno a la naturaleza y las actividades al aire libre. Por supuesto, disfrutará con su excelente cocina de proximidad. También se puede comer en el muelle al aire libre, mientras se contemplan las espectaculares vistas del lago y la montaña.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
The Point fue construido por la familia Rockefeller como una casa de campo, durante la época dorada de Great Camps en Adirondack. En la actualidad este establecimiento conjuga a la perfección la sencillez rústica con un lujo extraordinario. Ubicado en las orillas arboladas del lago Saranac, las once magníficas habitaciones del hotel The Point se distribuyen entre cuatro chalés de madera. Aquí el silencio y la calma de los bosques del Gran Norte son los dueños y señores de este lugar. The Point es un conjunto de deliciosos contrastes: los extraordinarios manjares, la hoguera de campamento en un rincón del lago oscuro, los objetos de arte y muebles antiguos, a menudo originales, y el suministro de raquetas de nieve y esquís para explorar un bosque blanco y mágico. Haga excursiones con picnic gastronómicos y navegue en embarcaciones de caoba sobre olas ondulantes, asistido por un equipo especializado que diseña cada jornada en función de las preferencias de los huéspedes.
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Thomas Henkelmann es el más francés de los cocineros alemanes. Nacido en la Selva Negra, este fiel seguidor de la gastronomía francesa aprendió su oficio en Alsacia antes de trasladar sus ollas y cacerolas a esta bonita hacienda del siglo xviii situada cerca de la costa de Connecticut. Fruto de sus experiencias viajeras, a Henkelmann le gusta romper barreras y crear combinaciones sorprendentes como su col fermentada con champán acompañada por una muselina de marisco. Cada una de sus recetas hace referencia velada a sus orígenes. Su socia Teresa, diseñadora de interiores, ha convertido este hotel en un escenario merecedor de su cocina. Y así, juntos han logrado que este restaurante esté reconocido como uno de los más atractivos de Greenwich.
Louis Fauchère era el chef de Delmonico, uno de los restaurantes más famosos de Nueva York, cuando decidió fundar el hotel que lleva su nombre en la bonita ciudad de Milford, en el siglo xix. Suizo francófono, dejó una huella europea y un espíritu que los actuales propietarios han querido revivir. La decoración acogedora y elegante se ha enriquecido con una bella colección de cuadros de la escuela del río Hudson. Los dos restaurantes le han dado al Hotel Fauchère fama de obligada parada gastronómica. La Delmonico Room, un guiño a los orígenes del lugar, ofrece una cocina tradicional creativa, mientras que el Bar Louis acoge a los noctámbulos en un ambiente relajado y más contemporáneo.
A menos de dos horas de la Gran Manzana, construido en una extensa finca muy frondosa, este hotel es muy conocido por su soberbio spa. En sus 24 hectáreas de zonas verdes se encuentra una gran diversidad de especies de árboles, prados bien cuidados y el famoso jardín de Shakespeare con su laberinto. El spa con su impresionante decorado, en un marco relajante blanco y azul, ofrece un abanico sensacional de tratamientos, así como cursos de interpretación de los sueños, danza, pintura, escritura, yoga y Tai Chi. Los talleres sobre materias como el matrimonio, el sueño o el estrés están impartidos por expertos famosos en sus respectivos campos. Las habitaciones reflejan la serena elegancia que prima en el Mayflower, mientras que la oferta gastronómica incluye la cocina sana y deliciosa del spa y las refinadas cenas que se sirven en The Inn.
En medio de verdes valles y lagos inmaculados de la bucólica región de Litchfield Hills, el Winvian es un complejo hotelero, enclavado en un frondoso parque de 45 hectáreas poblado de arces centenarios. Un equipo de 15 arquitectos ha participado en la concepción de los 18 chalés y una suite originales, cada uno con su diseño y ambiente particular. Puede optar entre una cabaña de dos pisos suspendida a 10 metros de altura, un faro en medio del bosque o quizás una casa construida alrededor de un viejo castaño centenario. Relájese en el spa al lado del estanque y la reserva natural White Memorial. Asimismo, podrá disfrutar de paseos en globo, partidos de croquet, petanca, equitación, pesca con mosca, carreras de coches y otras experiencias inolvidables a tan sólo dos horas de las bulliciosas ciudades de Nueva York y Boston.
Blantyre es una hermosa casa de campo enclavada en 46 hectáreas de prados y bosque, en una ubicación privilegiada entre Boston y Nueva York. El Main House, el Carriage House y tres casas de campo evocan una esplendorosa época anterior, repleta de elegancia y de romanticismo. Construida en 1902, esta propiedad de estilo Tudor resplandece, con sus habitaciones de lujo, su excepcional bodega de vinos, su célebre cocina y un delicioso menú de chocolates calientes. El spa está unido al Carriage House, a escasos minutos andando de la Main House. Además, este encantador establecimiento ofrece numerosas actividades, como partidos de tenis y de croquet en verano. Cuando cambia la estación, se convierte en un paraíso invernal, con patinaje sobre hielo, raquetas, paseos en trineo y un árbol de Navidad de 34 metros.
Este magnífico hotel ubicado en una exclusiva península de 16 hectáreas bordeada por el océano es un oasis romántico. Tanto si está disfrutando de una estancia en su cottage, en la playa privada del Castle Hill, relajándose en la terraza o sentado a la mesa del restaurante, gozará en todo momento de una vista panorámica del océano Atlántico y de sus múltiples actividades náuticas como navegar, pescar y participar en regatas. En la carta encontrará platos locales y regionales basados en productos biológicos y vinos excepcionales. Castle Hill es el punto de partida ideal para descubrir la belleza de Newport con sus mansiones del periodo conocido como la Edad de Oro, sus playas de arena y su rica historia.
Fundado en 1.899 y renovado con acierto, el Weekapaug Inn se mantiene fiel a una larga tradición de hospitalidad. El encanto, la calma y la sobriedad de esta casa al borde del Atlántico se conservan intactos así como el esplendor de la naturaleza circundante. Al compás de las estaciones, es un excelente lugar para disfrutar de la playa privada con baños tonificantes y grandes paseos, practicar kayak u otras actividades náuticas en la laguna, recorrer los pueblos pintorescos en bicicleta o deleitarse observando las numerosas especies de aves. Utilizando los productos de los granjeros y pescadores de la zona, el restaurante ofrece una interpretación actual de la deliciosa cocina tradicional de la costa de Nueva Inglaterra, completando así el cuadro de este refugio ideal para los amantes de la autenticidad.
Situado en lo alto de la colina Watch Hill, el Ocean House es uno de los pocos hoteles a pie de playa que quedan en Nueva Inglaterra. Tras una cuidadosa remodelación, este maravilloso hotel victoriano, con sus acogedores porches y terrazas, ofrece unas vistas espectaculares del exuberante paisaje que culmina en una playa privada bañada por el sol. Disfrute de días de ocio entre el sol y las mareas, de la hora del té y de los cócteles, participando en regatas y descubriendo a pie los más de 8 km de playas casi virginales de Rhode Island. Déjese seducir por la amplia oferta gastronómica, que incluye desde una cocina moderna elaborada con productos frescos de las granjas locales hasta un bistró americano. Relájese en el espectacular spa o pase el día jugando al tenis, al golf o al croquet. También podrá ir de pesca o practicar deportes acuáticos. A poca distancia, en uno de los pueblos más representativos de Nueva Inglaterra, Watch Hill, descubrira sus jardines a pie de playa llenos de hortensias, sus sabrosos mariscos y, además, encantadoras tiendas de antigüedades y galerías de arte.
En el corazón de la isla de Martha’s Vineyard, antiguo caladero de pesca de ballenas, se encuentra una casa de capitán en la más pura tradición británica. Edificada en 1864 por Samuel Osborne, un célebre comerciante, el Charlotte Inn es una ventana a otra época que le envuelve en su ambiente romántico. El personal, atento al más mínimo detalle, cultiva una elegancia y una cortesía al estilo antiguo. Los ordenadores y los teléfonos móviles están prohibidos excepto en las habitaciones: ¡el nuevo lujo! Las suites, decoradas con lámparas antiguas y con telas de seda o de lino resultan exquisitas. Entre té y té helado en el patio lleno de flores, salga a descubrir la isla salvaje que le rodea, sus famosos faros y sus playas ideales para dedicarse a los deportes acuáticos y a la navegación.
The Wauwinet es un elegante refugio, situado al noreste de Nantucket, en la linde de la reserva salvaje de Great Point. A lo largo de su magnífica bahía privada, los huéspedes pueden admirar tanto la serenidad de las aguas en calma como el estruendo del océano. El hotel ofrece una gran variedad de actividades: pesca de langosta, cursos de cocina, el descubrimiento del sublime panorama de la carretera que conduce a Great Point, visitas de Siasconset en un Chevrolet, modelo Woody de 1948. Disfrute de un entorno íntimo y apacible a 14 km de la ciudad de Nantucket. Al restaurante Toppers, con una magnífica vista panorámica de la bahía, se puede acceder por tierra, desde la ciudad de Nantucket, pero también se puede llegar a bordo del Wauwinet Lady, en el que nos embarcaremos para un pequeño crucero hasta allí.
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Productos auténticos y técnica impecable caracterizan los portentosos platos creados por la Grand Chef Barbara Lynch en su restaurante Menton. Combinación de rigor francés y vivacidad italiana que refleja este nombre que se ha tomado prestado de una ciudad de la costa francesa fronteriza con Italia. Ubicado en Boston, en el barrio de Fort Point, donde los edificios históricos contrastan con las construcciones futuristas, el diseño del restaurante se ha cuidado hasta el último detalle. La maravillosa carta de vinos incluye referencias de champán de pequeños viticultores y vintages poco comunes de bodegas menos conocidas. Para que los clientes disfruten de una experiencia culinaria inolvidable, Menton pone a su disposición la Mesa del Chef, con unas vistas privilegiadas de la cocina.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas del marVer detalles
De niño, Jonathan Cartwright quería ser ciclista y ganar el Tour de Francia. Pero, a los quince años, descubrió la cocina y le atrajo más lucir un delantal blanco que el maillot amarillo. Hoy en día es un Grand Chef respetado y comprometido con su trabajo, que ha transformado el White Barn Inn en un espléndido lugar para comer, así como en un sitio tranquilo y elegante en donde alojarse y descansar. El restaurante está en un auténtico granero de Nueva Inglaterra de principios del siglo xix. En palabras de este apasionado perfeccionista “cocinar requiere la misma determinación que montar en bicicleta, el mismo esfuerzo y el mismo espíritu de equipo”. Sobre todo, Jonathan valora la calidad de sus productos y le puede contar la historia entera de la langosta fresca de Kennebunkport. Degústela tal cual, simplemente cocida, en bisque o al coñac, entre otras creaciones basadas en los productos locales.
Pasearse entre pinos y arces, contemplar las luciérnagas en la oscuridad de la noche de las praderas de Vermont, admirar el cielo estrellado al resplandor de la luna. Bienvenido a Windham Hill, un establecimiento en el que las noches de verano son un espectáculo mágico y donde el otoño despliega todos los colores de la naturaleza. Al final de una carretera rural, en el corazón de 160 hectáreas de vegetación silvestre, la elegancia de este alojamiento le incita a extasiarse ante el soberbio panorama de montañas verdes que lo rodea y a disfrutar de su exuberante “jardín de flores” cuidadosamente mantenido. Un oasis de paz con habitaciones y suites elegantes y una cocina de temporada, basada en los productos de la huerta, con la que disfrutarán hasta los gastrónomos más exigentes.
Encima de su cama, una pizarra negra cubierta de signos algebraicos trazados con tiza. En otra suite, un tablero de ajedrez pintado sobre un viejo baúl, que hace de mesa baja, le invita a una partida estratégica junto al fuego. Las estanterías de la biblioteca rebosan de buenos libros. En medio de los relieves montañosos y verdes de Vermont, el Pitcher Inn es un hotel único y elegante en el que cada habitación tiene un diseño y una decoración diferente, aunque todas tienen un tema representativo de Vermont como factor común. El Pitcher Inn incita a la curiosidad intelectual y apuesta por la excelencia gastronómica, con un menú con influencias francesas e italianas. Asimismo, podrá disfrutar de relajantes masajes en su habitación y de la variada oferta deportiva al pie de la estación de esquí y del campo de golf de Sugarbush.
Lugar de retiro del gran escritor estadounidense Harry Sinclair Lewis y de la periodista Dorothy Thompson, Twin Farms es una finca rural única en Vermont, con sus más de 120 hectáreas de prados de flores silvestres, bosques frondosos, jardines centenarios y estanques privados. La granja y el salón originales de 1795 se han convertido en preciosos salones y comedores y en seis elegantes suites para huéspedes. En la propiedad se encuentran dispersas las 10 casitas de campo individuales, cada una con su propia decoración, y en Farmhouse at Copper Hill hay cuatro suites adicionales. Desde su apertura en 1993, Twin Farms ha conservado una tradición de amable hospitalidad y belleza simple, ofreciendo una imagen de sencillez y elegancia recatada durante todo el año. Los huéspedes pueden divertirse en nuestro coqueto pub, los centros de salud y bienestar, la cabaña junto al lago y los baños calientes de estilo japonés.
En una zona extraordinariamente verde y salvaje de Pensilvania, entre Pittsburgh y Buffalo, el albergue de la familia Dorn se transmite de generación en generación. Construido en los años 20, el establecimiento pertenece actualmente a J. Cliff Forrest, que se ocupa con celo de que el hotel conserve todo su encanto y autenticidad. Las fachadas de madera de secuoya del lodge principal y de los otros chalés se funden con la naturaleza deslumbrante que les rodea. En el bosque de abetos del Norte no es raro cruzarse con zorros, ciervos, osos o castores y además hay cinco kilómetros de ribera privada en el Fuller Brook para pescar con mosca, acompañado por excelentes guías.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
Patrick O’Connell ha abandonado su sueño de convertirse en actor por amor a la cocina y al “teatro viviente” del universo de la restauración. A una hora en coche de Washington DC, este refugio suntuoso al pie de las montañas Blue Ridge es un destino elegido por los expertos en gastronomía de todo mundo. Sus menús ponen a la alta cocina americana bajo los focos, como por ejemplo su carpaccio de cordero lechal gratinado con hierbas aromáticas y helado de ensalada César. Las habitaciones y las suites del Inn han sido acertadamente bautizadas con los nombres de los pioneros de la cocina americana y sus ricos salones le transportan a un idílico mundo de ensueño.
En las Blue Ridge Mountains de Charlottesville, tres de los primeros presidentes y padres fundadores de Estados Unidos, Thomas Jefferson, James Madison y James Monroe, construyeron sus casas. No hay duda de que sucumbirá también a los encantos de este lugar, pasando unos días en esta suntuosa mansión histórica de 1799. Se dice que esta morada, propiedad del yerno de Thomas Jefferson, Tomas Mann Randolph, sirvió de residencia al coronel John Singleton Mosby, alias el “Fantasma gris de la Confederación”, durante la Guerra de Secesión. Emplazada en un bosque de cuarenta hectáreas, Clifton despliega su elegancia con sobriedad en su encantador interior y en sus acogedoras habitaciones y suites. El murmullo del río Rivanna, el suave gorgojeo de las fuentes y los tenues sonidos de la naturaleza serán la única música de fondo que escuchará. En el programa hay visitas a residencias históricas como Monticello, la residencia de Thomas Jefferson, reputados viñedos, un cabaret gastronómico en la mesa del chef, partidos de croquet y refrescantes baños en la piscina infinita.
Inspirados por sus viajes al extranjero, R.B. Fitch y su mujer han hecho de esta granja en el corazón de Carolina del Norte, un pueblo en el campo, en cuyo centro se sitúa The Fearrington House Inn & Restaurant. El marco idílico en el que pastan los rebaños de vacas blanquinegras Belted Galloway, las fachadas blancas, las mecedoras y los pequeños patios ajardinados hacen de él un lugar extraordinario, ideal para un retiro estival. Los huéspedes pueden descansar en las confortables habitaciones del hotel, relajarse en el spa, pasear por las bonitas tiendas y también cenar en la antigua granja rodeada de un espléndido jardín. El Grand Chef Colin Bedford ofrece una cocina del Sur que utiliza las verduras del huerto y los productos de cada estación. Destacan, por ejemplo, el risotto de boniato con trufa y champiñones salvajes, un rape al horno acompañado de rabo de buey a la brasa y también el tradicional soufflé de chocolate caliente.
El Westglow Resort and Spa es una mansión que imita la arquitectura de la Grecia clásica, elegantemente reformada, en el corazón de una magnífica finca de 15 hectáreas, con vistas panorámicas de las Montañas Blue Ridge en Carolina del Norte, y que fue la antigua residencia del célebre artista y escritor Elliott Daingerfield. Las habitaciones de este exquisito alojamiento tienen una decoración impecable y el galardonado spa dispone de una amplia gama de tratamientos relajantes para los huéspedes. El restaurante Rowland's ofrece una cocina refinada en un marco elegante.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en la montañaVer detalles
La visita a esta granja tradicional, situada en el corazón de Tennesee, le ofrece la posibilidad de volver a la naturaleza y redescubrir los placeres simples de la vida. Parte de las 1.700 hectáreas de la finca se reservan para cultivo, lo que garantiza un flujo constante de productos frescos durante todo el año. Quesos, verduras, miel y sidra se producen en la finca. El Grand Chef, Joseph Lenn, ha elaborado un menú que respeta la integridad de los productos y sabores locales. El resultado es recetas simples y deliciosas que se acompañan con vinos que forman parte de una colección de 180.000 botellas. Participe en la vida de la granja, ya sea en la huerta, haciendo queso o en una de las exclusivas clases de cocina en la granja y el jardín y los fines de semana de aventura, que se disfrutan aquí. O si lo prefiere puede pescar con mosca, explorar la zona en Harley-Davidson o en calesa, e incluso disfrutar de los tratamientos de belleza.
Construida hace tres siglos, la ciudad de Charleston es uno de los tesoros arquitectónicos mejor conservados de los Estados Unidos. A lo largo de sus callejuelas llenas de encanto, las casas coloniales, restauradas meticulosamente, son un testimonio de su larga y animada historia. Cuna del charlestón, el baile que hizo célebre Josephine Baker, la ciudad conserva el encanto de sus orígenes europeos multiétnicos. El Planters Inn, edificado en 1844, está en el mismísimo corazón del famoso barrio histórico de Charleston. El mobiliario de todas las habitaciones procede de la colección Baker Historic Charleston. Los patios y galerías, adornados con flores y surtidores de agua, crean un oasis urbano para disfrutar de grandes momentos de relax, paladear estupendos cócteles y descubrir la rica cocina regional del reputado “Peninsula Grill”.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudadVer detalles
El Grand Chef Joho representa el sueño americano. Desde que llegara a Estados Unidos hace casi 25 años, este francés se ha convertido en uno de los chefs más reputados del continente. En la planta 40 de la Bolsa de Chicago, su restaurante Everest ofrece unas magníficas vistas de la ciudad a través de sus impresionantes ventanales. Joho reinventa constantemente a los clásicos de la alta cocina francesa. Combinando productos como el foie gras o el caviar con otros más sencillos como la patata y el nabo para crear deliciosas sorpresas. En honor a su tierra natal, muchos de sus platos se acompañan con los mejores caldos de Alsacia, como las vieiras del Maine con endivia belga, Melfor y vino Gewurtztraminer. El restaurante también alberga una notable colección de arte contemporáneo.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
Olvídese del coche y de cualquier otro medio de transporte moderno, aquí su vehículo será una canoa. En Canoe Bay existe otro ritmo, otro modo de ver las cosas, que le permitirá disfrutar del paso del tiempo y fundirse en un todo con la naturaleza. Situada en las orillas de un lago, esta villa diseñada por John Rattenbury, el protegido de Frank Lloyd Wright, está en una zona encantadora y bien conservada de Wisconsin. Aquí, placeres esenciales y sencillos, como pasear por los bosques, bañarse en el lago y catar vinos excepcionales en la bodega, harán que su estancia sea memorable. Las terrazas a la orilla del lago invitan a la contemplación, la ensoñación y la lectura. Y la luz que inunda los interiores, en madera de cedro, calma los sentidos. Un refugio para los espíritus más románticos.