Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
En una zona privilegiada del litoral brasileño, encontrará un conjunto de bungalows inmersos en la naturaleza tropical. Desde la gran terraza de su habitación, mecido en una hamaca o sumergido en un jacuzzi a cielo abierto, contemplará una vista espectacular del inmenso mar esmeralda. La playa privada está justo debajo, y a través de un largo pontón de madera podrá acceder a una pequeña isla privada en la que podrá reservar la cena más romántica de su vida. Descubra el menú a la carta, diferente cada día, y saboree las ostras de Santa Catarina, mundialmente famosas, aderezadas con un chorrito de lima y acompañadas con los mejores vinos de Sudamérica.
El ambiente de esta antigua hacienda colonial, un oasis en el corazón del barrio histórico, conjuga autenticidad y diseño “tropical chic”. Desde la piscina o desde los jardines tropicales, el Santa Teresa ofrece espectaculares vistas panorámicas de la bahía de Río y el centro. La decoración exclusiva de las habitaciones es de madera de jacarandá, de canela o de ypê, de fibras naturales y pizarra dorada. El centro de bienestar invita a la distensión al compás de los masajes Xingus y los baños de aceites amazónicos. El joven chef reinterpreta las cocinas del mundo, de África a Brasil, de Chile a Marruecos, dando preferencia al Mediterráneo y al sudoeste francés. El lounge “Dos descansados”, un exclusivo punto de encuentro diseñado por el artista carioca Zemog, tiene una estupenda carta de rones para degustar bajo los centenarios arcos de la antigua senzala, las habitaciones de los esclavos de la mansión.
Unos cuantos kilómetros a través de los paisajes grandiosos de la Sierra Gaucha, antes de llegar al hotel, nos adentran en un lugar donde el asombro surge a cada paso. El propio edificio impresiona por su arquitectura directamente inspirada en los castillos escoceses de Saint Andrews y cada habitación, elegantemente amueblada, lleva el nombre de la piedra preciosa que le ha dado su color. En el restaurante donde se sirve una cocina internacional refinada, se cena al resplandor de los candelabros de cristal de Bohemia, después de haber probado los cócteles y los vinos de su bodega excelentemente provista. El jardín paisajístico, refugio de aves que vienen a anidar, es un oasis de calma donde se disfruta del dulce atardecer mientras se contempla la vista espectacular del valle de Quilombo.