Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Hotel y restaurante en un parque (Rochegude) El Château de Rochegude, situado en el centro de la Drôme provenzal, domina majestuosamente los viñedos de Côtes-du-Rhône. Las bodegas del castillo se encuentran entre las mejores de esta denominación y son un punto de partida excelente para hacer degustaciones en otras bodegas de los alrededores. Entre las actividades ofrecidas están las excursiones a las grutas de Ardèche, vestigios romanos como el puente del Gard o el teatro antiguo de Orange. A su regreso al château no deje de tomar un pequeño tentempié de trufas locales calientes finamente cortadas, aderezadas y ligeramente estofadas en mantequilla, acompañadas de huevos y rebanadas de pan tostado.
Le Mas des Herbes Blanches
Hotel y restaurante en el campo (Gordes) Con sus impresionantes vistas al valle de Luberon, esta casa de campo provenzal es el lugar ideal para relajarse. Sea testigo de unas inolvidables puestas de sol escuchando el canto de las alegres cigarras, desde las terrazas del Mas con sus paredes encaladas de un blanco inmaculado. La mansión está construida en torno a una magnífica piscina, rodeada de cipreses, olivos, pinos mediterráneos y palmeras. A partir de aquí podrá descubrir los encantos de Vaucluse, con sus molinos de agua y de viento y sus casitas de piedra seca, un precioso rincón del planeta que ha seducido e inspirado a muchos grandes artistas como Marc Chagall, Serge Poliakoff y Victor Vasarely.
Villa Gallici
Hotel y restaurante en una ciudad (Aix-en-Provence) Paul Cézanne echaba profundamente de menos Aix cada vez que se iba, y nunca dejó de inspirarse en su belleza. Muchos después de él también quedaron seducidos por el encanto de esta ciudad y el ambiente de esta residencia florentina. Las habitaciones están decoradas suntuosamente y dan a un jardín privado que huele a lavanda. La cocina ensalza la Provenza, con platos como el carré de cordero fileteado y hecho a la sartén, caviar de berenjenas con aceitunas, salsa de ajo negro y albahaca frita. Pruebe la especialidad local, los pastelillos de almendras con aroma de melón y de naranja. Villa Gallici oferta un “paquete Cézanne” especial que incluye una visita al estudio del pintor.
Abbaye de Sainte Croix
Hotel y restaurante en el campo (Salon-de-Provence) Engastado en los contrafuertes rocosos de Salon-de-Provence, pequeña villa provenzal situada estratégicamente para descubrir las maravillas de la región, se halla un lugar apacible suspendido en el tiempo. Esta abadía del siglo xii, ubicada en medio de una finca de veinte hectáreas con jardines provenzales y garriga, ofrece vistas espectaculares del valle de las Alpilles y el territorio de Salon. Si las habitaciones han sabido conservar el espíritu de los monjes cistercienses que en el pasado ocuparon la abadía, su decoración que aúna encanto y autenticidad les confiere un ambiente cálido y propicio al reposo. Apreciará el atento servicio de la casa y las exquisiteces de los dos restaurantes, que ofrecen una cocina basada en el terruño y la estacionalidad. Por el carácter de su arquitectura y la atmósfera que reina entre sus muros, este hotel es un lugar único, remanso de paz para distenderse y descubrir todo el encanto de la Provenza, desde Calanques al Luberon.
Le Couvent des Minimes Hôtel & Spa L'Occitane
Hotel y restaurante en un parque (Mane) Acurrucado en la falda de una colina y bañado por el sol provenzal, este edificio fue un convento de monjas, antes de convertirse en un hotel con prestaciones de alta gama. Protegido del viento mistral por la escultural Roca de Volx, este edificio, que data de 1613, es una sabia combinación de arquitectura antigua y diseño moderno. Se sorprenderá con las fachadas de época, los centenarios jardines aterrazados del convento y su via crucis. Las habitaciones están cuidadosamente decoradas con un sutil estilo mediterráneo, al igual que Le Couvent des Minimes Spa L’Occitane, un templo para la salud y una renovada promesa de bienestar.
La Bonne Étape
Hotel y restaurante en un pueblo (Château-Arnoux) Sucesivas generaciones de la familia Gleize se ocupan con esmero de esta antigua casa de postas del siglo xvii. Los balcones, los senderos de mosaico en los jardines y las contraventanas de color verde almendra son obra de Jany, último miembro de la dinastía. En la cocina él reinventa las recetas provenzales de su abuela Gabrielle, poniendo el énfasis en la tradición y los sabores. Lo dulce ocupa una posición privilegiada, en homenaje a Pierre, el padre y confitero. Deguste la crema helada a la miel de lavanda servida en un auténtico panal. Para placer de los chefs, una huerta biológica da lo mejor de la tierra. Más que un gran sitio para hacer una buena parada, una estancia aquí es un viaje a través de todos los sentidos, una escala natural hacia la felicidad.