Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad (Paris) En un ambiente rebosante de encanto, Michel Rostang cumple 30 años de inspiración, gusto y pasión por la gastronomía. Siempre buscando la perfección, su cocina es un reflejo de su personalidad: sencilla y generosa. Quienes han visitado este restaurante saben que su mezcla de sabores clásicos y modernos es el paradigma de la perfección. El sublime lenguado meunière con moluscos a la marinera o la mítica quenelle de lucio a la manera Jo Rostang son algunos deliciosos ejemplos, igual que la exquisita tarta caliente de chocolate amargo. Incluso hay un sándwich de trufas que hay que comer con las manos. La bodega de Rostang, con más de 1.300 referencias es sin duda una de las más prestigiosas de la capital francesa.
Restaurant Apicius
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad (Paris) Inventivo, sincero, generoso… El arte de Jean-Pierre Vigato, Grand Chef del Restaurante Apicius, se inspira en la cocina “burguesa” tradicional; platos preparados a fuego lento y los mejores productos del mercado para acentuar los sabores. Las legumbres más sencillas se combinan con la langosta azul de Bretaña, la trufa blanca, el sanpedro o la caza, en platos que expresan la creatividad y el amor por la cocina, que este chef autodidacta ha heredado de su madre y su abuela. Nada más entrar, se siente la magia. Ubicado en la planta baja del Hôtel de Talhouët-Roy, antigua mansión del siglo xix, el establecimiento encanta por su decoración: materiales nobles de tonos refinados crean un ambiente cálido en el que las antigüedades se mezclan con obras de arte. Con buen tiempo, el restaurante se abre a un precioso jardín, en pleno centro de París.
Restaurant Carré des Feuillants
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad (Paris) A semejanza de sus vecinos joyeros de la plaza Vendôme, el Grand Chef Alain Dutournier imagina y cincela diariamente su cocina de autor depurada y original. Su divisa “tres veces nada, ya es mucho” implica el dominio de los mejores productos para extraer de ellos los sabores más sutiles. En sus platos de perfecta “legibilidad”, juega con total libertad con la autenticidad de las texturas y sorprende con complicidades inesperadas. Su bodega incluye las grandes denominaciones de origen, además de añadas raras y vinos curiosos de “regiones emergentes” que ha seleccionado con gran cuidado. Aquí la emoción está omnipresente y el inconformismo se ha erigido en arte de vivir. El Carré des Feuillants es de visita obligada para todo esteta gourmet. excepto los fines de semana
Le Grand Véfour
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad (Paris) “La pintura es mi principal fuente de inspiración. Yo cocino al igual que otros pintan”, afirma el conocido Grand Chef Guy Martin, que ha hecho de ir a contracorriente su religión. Siempre tiene un lápiz en el bolsillo y una libreta, “Dibujo las recetas que se me pasan por la cabeza”, añade Martin. En su opinión la cocina es un placer de esteta. Cada plato es una obra de arte en este histórico restaurante con vistas a los jardines del Palais Royal. Es el restaurante más antiguo de París, frecuentado no sólo por Napoleón y Josefina sino también por Víctor Hugo y Colette. Los sabores del mundo se reúnen en torno a sus etéreas creaciones, como el bogavante de Bretaña aderezado con zumo de manzana verde, el rodaballo asado con alcachofas y aceite con una infusión de piña y salvia o el helado de guisantes.
Restaurant Hélène Darroze
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad (Paris) Cuarta generación de una familia de chefs, para Hélène Darroze, la gastronomía es una oportunidad de dar placer. Su cocina vivaz está fuertemente ligada a las emociones. Su característico menú degustación está basado en los productos de temporada y en los mejores ingredientes del mercado. La colección de Bas Armañacs vintage de la familia Darroze aporta el final perfecto para una comida perfecta.
Le Pré Catelan
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad (Paris) En el corazón del Bois de Boulogne, en el suntuoso marco de un pabellón Napoleón III con techos adornados de frisos de Caran d'Ache, Frédéric Anton propone una cocina a la vez sutil y generosa. Extrae lo mejor de los ingredientes, realzando aromas y sabores: el huevo mollet, de yema blanda y clara dura, se acompaña de una tartaleta con trufas, la sepia (jibia) y el calamar se aderezan con su tinta y la papada de cerdo se funde bajo las especias. Los postres ideados por Chrystelle Brua insuflan magia en grandes clásicos como el Paris-Brest, la pera Bella Helena o la tarta fondente con cacao amargo y en cuanto a los vinos, están seleccionados por el Mejor Sumiller del Mundo 2000, Olivier Poussier. Y para un momento particularmente único, Frédéric Anton ofrece la posibilidad de cenar o comer “En la mesa del chef”, en la cocina.