Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Hotel y restaurante en un pueblo (Saint-Martin-de-Ré) La preciosa isla de Ré bien merece una visita. Entre sus mágicos puertos, unidos por una red de senderos para recorrer en bici, que se entrecruzan en sus tierras arenosas, Saint-Martin-de-Ré, rodeado por una fortaleza construida por Vauban, es el mejor sitio para alojarse. El hotel es una casa de armador del siglo xvii cuyas ventanas dan al puerto, cerca de la fortaleza de Vauban, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco con espectaculares vistas al Atlántico. También existe la opción de alojarse en la Villa Clarisse – una mansión privada del siglo xviii – que está a dos pasos. Ambos hoteles disponen de jardines, vistas de la ciudad histórica y piscina climatizada. Quizá, el mástil de un barco pesquero sea el único obstáculo que interrumpa una visión absolutamente diáfana de la puesta de sol. excepto los fines de semana
Le Richelieu
Hotel y restaurante a orillas del mar (La Flotte-en-Ré) Ubicado en la playa, en medio de la preciosa bahía de La Flotte, Le Richelieu le invita a descansar y revitalizarse. Desde aquí, los huéspedes pueden explorar la encantadora isla de Ré, que ofrece un equilibrio perfecto entre los lugares históricos y la belleza de la naturaleza. Tras un refrescante baño en el océano, vaya al pueblo de La Flotte para ver su mercado medieval y perderse en sus estrechas calles. De vuelta en el hotel, puede recargar sus pilas con un excepcional tratamiento de talasoterapia en el spa, y terminar el día con una fabulosa cena en el restaurante del hotel con vistas panorámicas a una de las bahías más hermosas del Atlántico.
solo durante la temporada baja.
Château de Mirambeau
Hotel y restaurante en el campo (Mirambeau) A caballo entre Coñac y Burdeos, dos regiones famosas por sus vinos, este castillo renacentista se yergue majestuoso en el corazón de una magnífica finca de ocho hectáreas que domina el estuario del Gironde. Impregnada de un pasado lleno de arte e historia, esta mansión decorada con suntuosas telas, muebles de época y arañas de cristal, nos sumerge en un ambiente elegante y cálido en el que uno se olvida del tiempo. Testimonio del arte de vivir a la francesa, refinado pero sin pretensiones, el Château de Mirambeau les ofrece también la sabrosa cocina de su chef. Al caer la tarde, una de las estancias más fascinantes del castillo, la “Cognathèque”, es el lugar ideal para iniciarse en la degustación de vinos y los mejores coñacs.
La Chapelle Saint-Martin
Hotel y restaurante en el campo (Nieul) A poca distancia de Limoges, hay un refugio de paz donde la vegetación silvestre muestra toda su belleza. El tiempo parece no transcurrir en La Chapelle Saint-Martin, en la que los clientes pueden retroceder en el tiempo y experimentar cómo podría haber sido la vida en esta residencia privada de este artesano de la porcelana del siglo xix. Los que disfruten de la belleza del paisaje se enamorarán instantáneamente de la capilla, que está rodeada de 35 hectáreas de árboles bicentenarios. El paisaje de los alrededores es magnífico, los campos, estanques y el viejo pontón son los lugares idóneos para meditar. A pesar del carácter histórico de la casa y los jardines, la inspiradora cocina supone un soplo refrescante de modernidad.
Moulin de l’Abbaye
Hotel y restaurante en un pueblo (Brantôme-en-Périgord) En Brantôme, la Venecia del Périgord, este molino tapizado de hiedra, ofrece uno de los parajes más bellos de la Dordoña. La vista abarca el magnífico puente, obra de arte del siglo xvi, el jardín del monasterio, la torre medieval, el pabellón del Renacimiento y la famosa abadía fundada por Carlomagno. Este paisaje pintoresco es el lugar ideal para una estancia de ensueño, donde a buen seguro recibirá una cálida bienvenida. Las habitaciones y los salones son elegantes y acogedores, el luminoso comedor desemboca en una umbría terraza sobre las orillas del río. El chef elabora una cocina innovadora y deliciosa basada en los productos locales. En el propio molino, en la casa del molinero y la casa en la que vivió el célebre abad de Brantôme, Pierre de Bourdeilles, todo está dispuesto para disfrutar de este romántico y mágico escenario.
Château de la Treyne
Hotel y restaurante en la ribera (Lacave) La torre está tan cerca del río que el castillo parece flotar sobre él. Ubicado entre la comarca del Lot, conocida como la “tierra de las maravillas”, y la Dordoña, que alberga más de 1.000 castillos, el Château de la Treyne es el lugar ideal para descubrir esta región fabulosa. Aquí se puede degustar una cena deliciosa en el gran salón Luis XII o en la terraza que domina la Dordoña. Respire este aire puro y fresco y mire a su alrededor con los ojos abiertos de par en par para poder apreciar este extraordinario paisaje.
Le Vieux Logis
Hotel y restaurante en un pueblo (Trémolat) El escritor Henry Miller, siempre en busca de sitios excepcionales que le inspiraran, amaba y conocía Francia mejor que muchos franceses. Inicialmente vino a este hotel para una semana y se quedó un mes. Dentro del antiguo secadero de tabaco convertido en comedor o fuera bajo los tilos, el espíritu de Miller pervive en el restaurante. Al igual que él, disfrutará de la calma de este antiguo priorato con sus atrayentes jardines, un arroyo susurrante y una piscina natural para nadar. Las jornadas transcurren en una atmósfera tranquila hasta el anochecer, que es el momento perfecto para degustar algunos de los fabulosos vinos de la zona.
Château de Mercuès
Hotel y restaurante en un viñedo (Mercuès) Hospedarse en este castillo del siglo xiii que domina el valle del Lot es una experiencia única, una auténtica inmersión en la historia de Francia durante la Edad Media. El castillo fue durante siete siglos la residencia de verano de los condes y obispos de Cahors. En la actualidad, el chef encuentra su inspiración en los productos locales y se ha granjeado fama internacional por hacer maravillas con las trufas negras de Lalbenque y el cordero del Quercy. La carta de vinos incluye los grandes malbecs y los vintage producidos en las propias bodegas del castillo.
Michel Trama
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo (Puymirol) El interiorista contemporáneo Jacques Garcia ha hecho maravillas con la decoración de este edificio del siglo xiii, que en su época fue la residencia de los condes de Toulouse. La puesta en escena es teatral y fastuosa. Sofás con patas de león conviven con paredes aterciopeladas. En ese escenario barroco, un candelabro vanguardista que surge de la pared, diseñado por Jean Cocteau, hace de contrapunto. En su itinerario debe figurar un recorrido por esta región que está considerada como una de las más bellas de Francia, y no puede dejar de degustar las recetas creadas por el Grand Chef Michel Trama, sobre todo su papillote de patata y su lasaña de langosta, dos motivos suficientes para frecuentar el restaurante.
Château Cordeillan-Bages
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un viñedo (Pauillac) Esta antigua cartuja del siglo xvii es un lugar excelente para relajarse y despertar los sentidos. En el restaurante, el Grand Chef Jean-Luc Rocha realiza su trabajo con estilo y delicadeza. Su cocina moderna y sofisticada – “pain perdu” con algas marinas y finas tiras de sepia, cordero lechal al limón con habas y cremoso de guisantes – hace que cada comida sea una sorpresa. La carta, inspirada en la gran tradición gastronómica francesa, está realzada por los mejores vinos de Burdeos y otras zonas. Situado entre viñedos, este hotel contemporáneo ofrece la combinación perfecta para una estancia confortable, relajada y revitalizante. En colaboración con los expertos de Château Lynch-Bages, Cordeillan-Bages propone una ruta sibarita por el mundo del vino y la cocina.
solo durante la temporada baja.
Hostellerie de Plaisance
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo (Saint-Emilion) Los amantes del vino reconocerán en seguida el nombre de Saint-Émilion como una de las principales denominaciones de vino tinto de Burdeos, un nombre conocido por todos los aficionados a los grandes vinos. La ciudad es una joya en sí misma, uno de los lugares más increíbles de Francia. Deguste algunos buenos vinos en la Hostellerie de Plaisance, en la que los anfitriones, Chantal y Gérard Perse, acogen calurosamente a sus huéspedes en este refugio elegante a la par que tranquilo con unas maravillosas vistas a los viñedos y al pueblo medieval, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Los interiores destacan por su habilidad para conjugar sofisticación y confort. En el restaurante déjese mimar por la cocina del Grand Chef Philippe Etchebest, que se basa en los productos frescos del mercado, las joyas de las granjas locales y los productos de temporada en la elaboración de sus menús.
solo durante la temporada baja.
Le Saint-James
Restaurante y hotel en un pueblo (Bouliac) En el bonito y pequeño pueblo de Bouliac, en una colina frente a Burdeos y su río, los edificios contemporáneos construidos en 1989 por el célebre arquitecto Jean Nouvel albergan Le Saint-James, en medio de un parque arbolado y de un jardín con aromas de limoneros y de rosas antiguas. Inspirados en los antiguos secaderos de tabaco, cuatro edificios unidos por una galería abierta definen un espacio depurado, en un paisaje iluminado, de noche, por las luces de Burdeos. En la lejanía, se apercibe el bosque de las Landas de Gascuña, el mayor conjunto de pinos marítimos de Europa. Muy cerca, Le Café de l´Espérance propone una cocina de bistró servida bajo el mirador en verano. Un pequeño plus: el establecimiento ofrece la posibilidad de hacer cursos de cocina en la escuela Côté Cours.
solo durante la temporada baja.
Relais de la Poste
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo (Magescq) Esta villa del siglo xix aúna todo lo que hace grande al sudoeste francés y las Landas, la región de los grandes espacios abiertos. El olor de los pinos marinos invade a los que se relajan en la pisicina o en las blancas playas de arena fina a pocos kilómetros de distancia. El Grand Chef Jean Coussau crea recetas gastronómicas provenientes de una región rica en productos excepcionales como el salmón salvaje del Adour, el foie gras de pato con uvas, o los espárragos de las arenas de las Landas.
Les Prés d’Eugénie - Michel Guérard
Hotel en el campo y restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux (Eugénie-les-Bains) Pequeño palacio de campo, romántico refugio para el gozo de los sentidos, el cuidado minucioso del cuerpo, dejando errar el alma. Esta casa familiar invita a ser feliz. Jardines de cuento, aposentos aristocráticos, cocina sinfónica. Música para cuarteto, en donde los huertos de hierbas aromáticas y rosales antiguos esconden un spa de ensueño, La Ferme Thermale®. En los fogones, los prodigios celestiales de Michel Guérard. Y en todos los demás sitios, el halo poético de Christine. excepto los fines de semana
Domaine de Bassibé
Hotel y restaurante en el campo (Segos) “Recibir a nuestros huéspedes como a nuestros amigos” es la máxima de Sylvie y Olivier Lacroix, la pareja propietaria de esta bonita mansión de campo. Ellos son una inestimable fuente de información sobre esta preciosa zona y le aconsejarán sobre la mejor forma de conocerla utilizando las carreteras comarcales y los caminos silvestres. La familia Lacroix colecciona viejos armagnacs y estarán encantados de darles a conocer los grandes vinos de la región: Madiran, Jurançon y Tursan, para paladearlos a la sombra de los plataneros de grandes hojas o junto al viejo roble del Bassibé.
Château de Brindos
Hotel y restaurante a orillas de un lago (Anglet-Biarritz) En los años 1980, Serge Blanco fue un elegante jugador de rugby que escribió algunas de las páginas más memorables de la historia de la selección francesa. En la actualidad, este amante del deporte y de la buena gastronomía es el propietario de este lugar silvestre y romántico en el que Sir Reginald Wright, un influyente senador inglés, ofrecía sus tés amenizados con baile en la década de 1930. El castillo se yergue cerca del mayor lago privado de Francia, el lugar perfecto para paseos tranquilos y estancias románticas en compañía de los patos salvajes de la zona.
Le Parc Victoria
Hotel y restaurante en un parque (Saint-Jean-de-Luz) A pocos minutos de la playa, andando, esta mansión del siglo xix, estilo Napoleón III, en San Juan de Luz, en el corazón del País Vasco francés, ofrece un marco íntimo protegido por árboles centenarios. El hotel, situado entre el océano y la montaña, ofrece un sinfín de actividades para practicar, destaca sobre todo la piscina en medio del parque. En el interior encontrará una decoración y muebles de estilo Art déco. En el restaurante, tendrá el placer de saborear una cocina distendida, generosa y regional, inspirada en los mercados del País Vasco.
Les Pyrénées
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo (Saint-Jean-Pied-de-Port) Aquí, lo único que hace sombra al océano es la montaña. Entre estos dos mundos se levanta Saint-Jean-Pied-de-Port, un pueblo que mantiene su encanto sempiterno, con sus antiguas casas asomadas a las riberas del Nive. Carlos II de Navarra lo llamaba “la llave de mi reino”. Anne-Marie y Firmin Arrambide – el Grand Chef al que con toda probabilidad encontrará en el mercado – convirtieron una antigua parada de postas para diligencias, con puertas con arcos de sillería que datan de 1729, en un lugar de relax absoluto. Su hijo Philippe, que también es un Grand Chef, trabaja en la cocina de Les Pyrénées, y su hija Sandrine también forma parte del equipo que se afana para que los comensales disfruten de una experiencia gastronómica y sensorial extraordinaria, en una atmósfera deliciosamente familiar.
La Réserve
Hotel y restaurante en la ribera (Albi) La reina madre de Inglaterra escogió este encantador hotel para descubrir Albi, la ciudad natal del artista Toulouse-Lautrec. En 2010 esta urbe episcopal, un conjunto medieval único construido en ladrillo, fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Al igual que la regia visitante, disfrutará de su maravilloso modo de entender la vida, las amplias habitaciones abiertas a la naturaleza y las comidas en el restaurante o la terraza, con magníficas vistas al río Tarn. Con un vaso de Gaillac en la mano, descubrirá la belleza de los paisajes postimpresionistas mientras le cuentan que Albi fue la cuna del catarismo y que, en el Renacimiento, abasteció de pigmentos a los grandes pintores de la época.
Domaine d’Auriac
Hotel y restaurante en un campo de golf (Carcassonne) Cerca de la ciudad de Carcasona y del canal du Midi, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco, el Domaine d’Auriac está construido sobre el antiguo asentamiento de Carsac, donde empezó la historia de Carcasona. En la actualidad, en este lugar reinan la calma y el confort. Disfrute de paseos por un parque bucólico, en compañía de pájaros cantores, y saboree los aromas mediterráneos. Juegue un partido de golf en el campo de 18 hoyos o relájese en la espléndida piscina. Y si la ciudad medieval de Carcasona no aplaca su sed de historia, podrá visitar sin miedo a equivocarse Rennes-le-Château, célebre por el legendario abad Saunière y un tesoro que aún hoy sigue envuelto en el misterio.
Relais Royal
Hotel y restaurante en un pueblo (Mirepoix) La etimología del apellido Mirepoix tiene divididos a los historiadores. Para unos, procede del occitano y significa “aquél que mira a los peces”. Para otros, deriva del latín y significa “aquél que mira a la montaña”. De hecho, los expertos nunca se pondrán de acuerdo cuando se trata de este pequeño castillo medieval, situado entre las cristalinas aguas del Hers y el impresionante macizo de Tabe, salvo en un punto: su increíble poder de seducción. El Relais Royal despliega aquí su elegancia sumergiéndole en su ambiente romántico. Déjese seducir por el encanto de su patio interior, su jardín, su piscina, sus majestuosas habitaciones y sus muros de piedra con plantas trepadoras. Por su ubicación, este hotel es un sitio ideal para salir a descubrir Carcassonne y sus magníficos castillos cátaros.
Château de Riell
Hotel y restaurante en la ribera (Prades) Frente a las nieves perpetuas del monte Canigou, en uno de los valles más agrestes de la Cataluña francesa, el Château de Riell aparece colgado de una escarpada ladera entre pinos mediterráneos y adelfas. Un hotel creado para sibaritas chic, de interiores barrocos y un restaurante que rinde culto al cordero y a los productos del mar. Para los deportistas, un amplio abanico de actividades en plena naturaleza, en paisajes que cortan la respiración; y la piscina al aire libre instalada intramuros del castillo. Los gentlemen-travellers apreciarán, sin duda, el ambiente viajero que la propietaria, Biche Barthélémy, ha creado en su feudo, como el bar Out of Africa, con su puesta en escena en estilo safari; o la dacha, que parece haber salido directamente de una novela rusa, para disfrutar de la lectura o de un buen desayuno. Una escapada sublime en el Rosellón románico.