Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
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Experiencias inolvidables para compartir.
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Disfrute de esta oferta en sus fines de semana, sus vacaciones o sus escapadas entre semana:
una noche en habitación doble clásica o superior
cena en restaurante para dos personas (bebidas incluidas)
desayuno
*Precio basado en habitación doble para dos personas.
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En origen restaurante familiar al estilo tradicional de la región, la Grenouillière se ha transformado en un establecimiento atípico impulsado por Alexandre Gauthier. Los edificios centenarios se han conservado, pero dos nuevos capiteles metálicos de líneas estilizadas creados por el arquitecto Patrick Bouchain, han rediseñado este lugar. Actualmente integrado con el jardín y la vegetación, el restaurante invita a descubrir una cocina radical, anclada en su territorio, que elabora con libertad e imaginación los productos de la pesca, la caza y la cosecha. Podrá prolongar la experiencia sensorial refugiándose en una de las chozas instaladas en el jardín; su diseño depurado y su estética rústica crean el marco perfecto para una pausa de relax en la naturaleza.
Durante la guerra de los cien años, la ciudad de Verneuil-sur-Avre fue el escenario de una encarnizada batalla entre Francia e Inglaterra. En la actualidad está considerado como uno de los destinos más bonitos de Francia y es un lugar ideal para descansar en vacaciones. Además, en febrero de 2010, ha sido incluida entre los “100 destinos más bellos de Francia”. Inglesa durante un tiempo, la ciudad fue reconquistada en 1449 por los franceses. El pequeño castillo de Le Clos ha conservado parte de su encanto británico con sus extensos céspedes perfectamente cuidados y sus árboles centenarios que se alzan majestuosos. Otro elemento característico de este hotel es la torreta cónica anglo-normanda revestida de ladrillo y su escalera de roble suspendida, inspirada por el gran arquitecto Eugène Viollet-le-Duc.
A dos pasos del Arco de Triunfo y de la Avenida de Víctor Hugo, en un refugio de verdor, se encuentra el único hotel-castillo de París: una espléndida mansión de estilo Napoleón III, redecorada con fantasía por Bambi Sloan, es asimismo sede del selecto Saint James Club. La antigua fundación Thiers, que antaño acogía a los alumnos franceses más brillantes, se ha convertido en un lugar único en el que recargar las pilas, en pleno centro de la vida parisina. El bar-biblioteca, con miles de obras, ofrece un marco íntimo y cálido que propicia las confidencias; el spa Gemology ofrece tratamientos a base de piedras preciosas, en el ambiente acolchado de sus cabinas que asemejan saloncitos; la cocina se saborea en el bellísimo comedor heredado de la fundación. Con buen tiempo, la magnífica terraza resulta muy acogedora, con su decoración de globos aerostáticos que recuerda el pasado del lugar: el primer aeródromo de París.
Lindsay y Christian Germain, propietarios de esta mansión a dos pasos del Touquet y del túnel del Canal de La Mancha, han tomado lo mejor de ambas costas para hacer de este lugar una parada obligada. Cuando el encanto inglés se encuentra con la gastronomía francesa, todo hace presagiar que la estancia resultará placentera. Almuerce en la terraza, cene con amigos, o simplemente relájese en el jardín de flores con un libro, una copa de champán o una taza de té, en el que fue el refugio campestre de la familia Wooster/Rothschild. El paseo por las murallas de esta villa fortificada y por algunas de las playas más bellas de la Costa de Ópalo le espera.
Ubicado en el corazón del bosque de Saint-Germain, descubra una mansión de discreto encanto, un lugar especial y, sobre todo, muy cerca de París. La decoración interior es fiel reflejo de la memoria de las tres generaciones que perpetúan el espíritu de familia en esta casa de campo. Tanto en invierno, cómodamente instalado junto a las chimeneas, o en verano, almorzando a la sombra de las acacias del jardín de estilo inglés, es el lugar ideal para pasar un fin de semana, una etapa turística o para celebrar un evento familiar. Cazaudehore “La Forestière” es la acogida, una cocina auténtica y, sobre todo, un ambiente verdaderamente único.
En la región de Champagne, a pocos minutos de Epernay, existe un paraíso del bienestar y del buen vivir. Aquí, todo se ha concebido para ofrecer la máxima relajación mediante paseos, baños, masajes con aceites esenciales y comidas gastronómicas, creadas para que se deleite sin perder la línea, como el tartar de langostinos con aromas de cítricos. ¿Con una copita de champán? Vamos, hay ciertas cosas que no se rehusan.
En su época fue uno de los refugios preferidos de los pintores impresionistas. Entonces y hoy, La Ferme Saint-Siméon es conocida por sus bucólicos alrededores y la preciosa luz del canal. Monet y Courbet venían aquí para trabajar el color, mientras que el poeta Baudelaire escapaba de la melancólica París para ir al pequeño puerto de Honfleur en busca de inspiración. En la actualidad esta granja está totalmente remodelada y sus instalaciones ofrecen tratamientos de belleza y relajantes a base de productos bio, como la leche o las manzanas de Normandía. “¡Oh, San Simeón!” exclamó el pintor Eugène Boudin en uno de sus viajes. Es imposible no enamorarse de este lugar, es cierto, y sólo podemos marcharnos con pena.
Entre fértiles viñedos, que se extienden hasta donde alcanza la vista, se alza el Royal Champagne, un antiguo relevo de postas. El establecimiento fue una de las paradas preferidas de Napoleón, ya que está perfectamente ubicado para descubrir las gloriosas casas de Champagne. Además ni siquiera hay que viajar, basta con visitar la bodega de la propiedad, que cuenta con más de 280 referencias y añadas excepcionales de brut y rosado. Deguste estos extraordinarios caldos sentado en el restaurante, mientras contempla las vistas panorámicas del viñedo de Épernay.
Dice la leyenda que fue Jean Cocteau el que diseñó la escalera del castillo. Con independencia de que sea cierto o no, este rumor dice mucho del cuidado que se presta a los detalles en este palacio por cuyo jardín francés le gustaba pasear a Jean-Jacques Rousseau y que albergó a figuras de la literatura francesa de la talla de Racine, La Fontaine y Dumas. ¿Qué páginas escribieron aquí que pasaron a la posteridad? Tendrá todo el tiempo para pensar en ello mientras camina por esta magnífica propiedad, nada en la piscina, juega al golf o al tenis o durante las opíparas comidas que le harán descubrir los mejores productos y los grandes vinos de la región.
Situado entre Caen y Bayeux, el Château d’Audrieu invita a un viaje en el tiempo. Este edificio del siglo xviii, catalogado como monumento histórico, nos ofrece la atractiva afabilidad de un hogar familiar. Un gran parque de veinticinco hectáreas lleno de árboles así como hermosos jardines rodean el castillo, elegante y perfectamente proporcionado. No lo dude, todos los placeres de Normandía le esperan en Audrieu. Vuelva atrás en el tiempo y descubra las playas del Desembarco, también Bayeux y su famoso tapiz de la reina Matilde, Caén - la ciudad de los duques de Normandía - y el Mont-Saint-Michel - joya del patrimonio francés -, sin olvidar los placeres de la buena gastronomía.
Rodeado por la inmensidad del mar y los arrecifes de la Costa de Granito Rosa, el Manoir de Lan-Kerellec es una de las joyas de la corona de Bretaña. Desde su terraza, disfrute de las increíbles vistas panorámicas de las islas Milliau, Molène y Losquet. Después, anímese a dar una vuelta por el paseo marítimo para probar el sabor salobre de la bruma marina o hacer submarinismo para observar de cerca la reserva marina natural. Cenará en la magnífica sala del restaurante con forma de casco de barco al revés, obra de los Compagnons du Devoir.
En el pasado fue puerto de contrabandistas y refugio de piratas y, hoy, Roscoff sigue siendo un destino único, con sus olas esmeralda, sus casas de pescadores de granito y sus mansiones dispersas por los acantilados. Este escondite es una antigua propiedad de comerciantes que cuenta con piscina, spa y acceso a la playa. El chef le deleitará con la calidad de sus pescados y crustáceos, comprados directamente a los pescadores de la zona. Su cocina es un exponente de la Bretaña de hoy, en la que ver, oler y degustar es un auténtico placer. Un paseo de un cuarto de hora en barco es todo lo que necesitará para descubrir la pequeña isla de Batz, una perla tropical perdida en el Canal de la Mancha con sus palmeras y sus playas de fina arena.
Platos refinados tales como el tartar de lubina y caviar, ensalada de cigalas y carpaccio de veira a la naranja adquieren un gusto muy especial cuando se sirven en un lugar excepcional como el Hôtel de la Plage. El restaurante panorámico tiene vistas espectaculares al océano y a una enorme playa de arena fina. Desde las habitaciones podrá contemplar vistas similares, e incluso escuchará el suave murmullo de las olas. Las familias alojadas en el hotel disfrutarán de la playa totalmente preparada para los niños.
Una puerta que da al océano y un pontón privado para un embarque inmediato. Navegar entre Lorient y la isla de Groix es una experiencia inolvidable y uno de los muchos placeres que le reservan este castillo y su mansión, ambos históricos, rodeados por 120 hectáreas de bosque privado con vistas a un amplio horizonte marino. También hay excursiones en helicóptero para sobrevolar los acantilados de Bretaña. Cuando vuelva a tierra, deléitese con el menú compuesto de marisco fresco y los mejores productos bretones de la zona, y después disfrute de un masaje shiatsu para redondear un día perfecto.
La apartada isla Belle-Île-en-Mer es un paraje ideal para una escapada reconstituyente. Los visitantes acceden en barco a esta “bella isla en el mar”, que hace justicia a su nombre con sus calas de aguas turquesa, sus costas rocosas, sus colinas en flor y sus puertos coloreados en tonos pastel. Castel Clara domina la pintoresca Bahía Goulphar, donde el pintor impresionista, Claude Monet, solía pintar sus mágicos paisajes. Se maravillará con las vistas de las Aiguilles de Port-Coton, una serie de formaciones rocosas esculturales que surgen en medio del océano. Le encantarán las delicias de la cocina local. Y, en el centro de talasoterapia o spa, se entusiasmará con los tratamientos de salud de Belle-Île-en-Mer con flor de tojo fresca.
Bertrand Jaquet, propietario del Domaine de Rochevilaine, siente verdadera devoción por Bretaña y su deseo de compartir esa pasión con sus huéspedes es evidente. Déjese seducir por el impresionante marco típicamente bretón en el estuario de la Vilaine con sus escarpados acantilados y sus aguas azules. Pruebe el bogavante bretón, único en su clase, en el restaurante junto al mar, donde se tiene la ligera sensación de estar cenando en la cubierta de un transatlántico. Escuche el ruido de las olas mientras recibe un tratamiento reconstituyente en el fantástico spa, tal vez “la table phénicienne” (la tabla fenicia), un masaje patentado por el establecimiento. Otra de las pasiones de Bertrand Jaquet es el arte, que los huéspedes no deben dejar de descubrir en la maravillosa galería del hotel.
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
El infinito encanto de esta propiedad se percibe desde que se franquea la verja de entrada. En medio de un magnífico parque de árboles centenarios, se erige un castillo maravilloso del siglo xv, en cuyas dependencias se encuentran las habitaciones. Cada una de ellas está deco-rada con un estilo propio, que aúna calidez, autenticidad y refinamiento, al igual que ocurre con la cocina creativa del chef del Montaigu, o con la decoración del bar, situado en las antiguas caballerizas y que conserva los pesebres y abrevaderos originales. El spa de la Cour Carrée es un remanso de paz, que ofrece bienestar y serenidad; y el recorrido del campo de golf de 18 hoyos, diseñado por Henry Cotton, cuenta con una vista magnífica del castillo.
Desde hace cuatro siglos, este fuerte de granito situado en la península del Croisic vigila los estados de ánimo del mar. Todavía se conservan sus murallas, fosos y puentes levadizos. Construido para resistir a las tempestades y los asaltos, actualmente, tras ese duro exterior encierra paneles de roble, jardines aromáticos, una piscina cubierta y una huerta. El chef utiliza las hierbas y hortalizas de la finca en su cocina imaginativa, a la que con frecuencia añade productos frescos del mar. De postre, el caramelo ligeramente salado es un verdadero placer para el paladar.
Los seis kilómetros de arena fina de La Baule se han unido, este año, al círculo cerrado del “Club de las bahías más bellas del mundo”. Frente al océano Atlántico se alza esta mansión de estilo Belle Époque con una elegante decoración de tipo inglés, obra del famoso arquitecto francés Jacques Garcia, en la que cada detalle es perfecto. Es el lugar ideal para una escapada con encanto. Serán acogidos por un equipo siempre atento a sus deseos. El delicioso desayuno deja ya entrever la cocina suculenta del chef, que incluye platos como el guiso de langosta o la lubina al caviar. Otro importante atractivo del lugar es el centro de talasoterapia así como otras muchas actividades, que están a un paso. Aquí lo más chic es desplazarse por la zona en una bicicleta prestada por el hotel.
Ubicado en una finca de nueve hectáreas, el Château de Noirieux es un oasis de calma, elegancia y privacidad. El ambiente rememora la grandeza de las mansiones de antaño como refleja, por ejemplo, su magnífico piano Érard con marquetería. Los Maîtres de Maison Anja y Gérard Côme se enorgullecen de cuidar al máximo todos los detalles, por insignificantes que parezcan. Todas las habitaciones están ligeramente perfumadas con sus propias fragancias especiales, la acogida es cálida, la terraza está rodeada de una espléndida naturaleza. En los fogones, el chef ha encontrado el secreto de una extraordinaria e inspirada cocina, creada en función de los productos más frescos de cada temporada.
Hotel y restaurante a orillas de un ríoVer detalles
Situado en un acantilado desde el que se domina el discurrir del Loira, declarado recientemente patrimonio de la humanidad por la Unesco, este hotel de lujo y troglodita es verdaderamente único. Orientadas al sur, las habitaciones con vistas al Loira, algunas excavadas en la roca, están todas decoradas con materiales nobles. La cocina de influencia bretona es a la vez clásica y creativa y mezcla de manera excepcional los frutos del mar con los productos locales. Cada estación le hará descubrir aspectos nuevos de este tesoro a las orillas del Loira.
Imbúyase de historia en este magnífico castillo en el corazón del valle del Loira. Sus preciosas vidrieras, obras de madera tallada e impresionantes jardines llevarán a los huéspedes a retroceder en el tiempo hasta 1560, cuando el Château de Noizay fue el escenario de un episodio importante de las Guerras de Religión en Francia. En este lugar, un grupo de protestantes hugonotes, conocidos como los conspiradores de Amboise, tramaron su plan para secuestrar al joven rey Francisco II. Todas y cada una de las habitaciones del castillo tienen una decoración exclusiva con auténticos muebles de época. Este es el punto de partida ideal para descubrir los mejores sitios y sabores del legendario valle del Loira.
Restaurant de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
En un bosque situado en la ruta de los vinos de la comarca de Loir-et-Cher, se encuentra este pabellón de caza construido en 1860. Los muros de este edificio histórico están cubiertos de hiedra y los aleros parecen llenos de vida por el trino de los pájaros. Los amantes de la naturaleza se quedarán asombrados con este hotel, que tiene un lago privado y un sendero regio, “El pasillo de la Reina”, un tributo a los distinguidos paseos de María Antonieta. El Grand Chef Rémy Giraud define su cocina como “clásico-moderna”. En el menú hay un cremoso de buey de mar con emulsión de erizo, pichón de “Mme Lebert” y suflé de lima. Asimismo, hay una gran oferta de vinos, incluidos los fantásticos blancos del Loira, como Vouvray, Montlouis y Touraine.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en una ciudadVer detalles
En esta casa señorial del Renacimiento, situada en el corazón de la ciudad de Romorantin, capital de la Sologne, que motivó el viaje de Leonardo da Vinci a Francia, el Grand Chef Didier Clément disfruta enormemente experimentando con los sabores naturales. Su cocina de autor - que sabe sacar partido de productos casi olvidados como angélica, la flor de saúco o la pimienta malagueta - sorprenderá a su paladar. Sus espárragos blancos, níscalos de bosque, y la caza en temporada, postres exquisitos, acompañados de una carta de vinos del Loira verdaderamente excepcional, despertarán sutilmente todos sus sentidos.
El Château de Curzay, construido en 1710, nos ofrece experiencias memorables. Montar en globo aerostático en el parque y sobrevolar los numerosos restos de monumentos de la época romana de la zona de la Vienne. Deslizarse en barca por el río Vonne, que atraviesa la finca, en busca del “jardín secreto” y hacer un picnic a las orillas del río, a la sombra de los cedros bicentenarios. Pasear por las 120 hectáreas que tiene la finca. Conocer Futuroscope, un templo consagrado a la imagen lleno de magia. Descubrir el encanto del pantano Poitevin. Hacer un alto en Poitiers para admirar las fachadas medievales. De vuelta al château, disfrutar de la calma fastuosa de este lugar mediante paseos románticos, cenas en la terraza, tratamientos de belleza, conciertos de música clásica en la capilla y momentos de relax al borde de la piscina.
En las dunas, frente al puerto encantador de La Gravette, Anne de Bretagne es una villa contemporánea, con la asombrosa arquitectura balnearia del litoral de la costa de Jade e idealmente situada para disfrutar de lo mejor de Bretaña. Desde las suites y las terrazas de estilo italiano, la vista del océano es increíble. En el excelente restaurante, la cocina de Philippe Vételé es marinera y creativa, en perfecta armonía con los vinos elegidos por Michèle Vételé, reputada sumiller. En temporada, las almejas salvajes se acompañan de “sifflets” de puerros y sorbete a la vinagreta de Muscat blanco. Los pescados se maridan con el marisco: la lubina de anzuelo cocida a fuego lento se sirve con “concassé” de sardinas, bígaros y emulsión de lechuga de mar.
La preciosa isla de Ré bien merece una visita. Entre sus mágicos puertos, unidos por una red de senderos para recorrer en bici, que se entrecruzan en sus tierras arenosas, Saint-Martin-de-Ré, rodeado por una fortaleza construida por Vauban, es el mejor sitio para alojarse. El hotel es una casa de armador del siglo xvii cuyas ventanas dan al puerto, cerca de la fortaleza de Vauban, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco con espectaculares vistas al Atlántico. También existe la opción de alojarse en la Villa Clarisse – una mansión privada del siglo xviii – que está a dos pasos. Ambos hoteles disponen de jardines, vistas de la ciudad histórica y piscina climatizada. Quizá, el mástil de un barco pesquero sea el único obstáculo que interrumpa una visión absolutamente diáfana de la puesta de sol.
A caballo entre Coñac y Burdeos, dos regiones famosas por sus vinos, este castillo renacentista se yergue majestuoso en el corazón de una magnífica finca de ocho hectáreas que domina el estuario del Gironde. Impregnada de un pasado lleno de arte e historia, esta mansión decorada con suntuosas telas, muebles de época y arañas de cristal, nos sumerge en un ambiente elegante y cálido en el que uno se olvida del tiempo. Testimonio del arte de vivir a la francesa, refinado pero sin pretensiones, el Château de Mirambeau les ofrece también la sabrosa cocina de su chef. Al caer la tarde, una de las estancias más fascinantes del castillo, la “Cognathèque”, es el lugar ideal para iniciarse en la degustación de vinos y los mejores coñacs.
A poca distancia de Limoges, hay un refugio de paz donde la vegetación silvestre muestra toda su belleza. El tiempo parece no transcurrir en La Chapelle Saint-Martin, en la que los clientes pueden retroceder en el tiempo y experimentar cómo podría haber sido la vida en esta residencia privada de este artesano de la porcelana del siglo xix. Los que disfruten de la belleza del paisaje se enamorarán instantáneamente de la capilla, que está rodeada de 35 hectáreas de árboles bicentenarios. El paisaje de los alrededores es magnífico, los campos, estanques y el viejo pontón son los lugares idóneos para meditar. A pesar del carácter histórico de la casa y los jardines, la inspiradora cocina supone un soplo refrescante de modernidad.
La torre está tan cerca del río que el castillo parece flotar sobre él. Ubicado entre la comarca del Lot, conocida como la “tierra de las maravillas”, y la Dordoña, que alberga más de 1.000 castillos, el Château de la Treyne es el lugar ideal para descubrir esta región fabulosa. Aquí se puede degustar una cena deliciosa en el gran salón Luis XII o en la terraza que domina la Dordoña. Respire este aire puro y fresco y mire a su alrededor con los ojos abiertos de par en par para poder apreciar este extraordinario paisaje.
Hospedarse en este castillo del siglo xiii que domina el valle del Lot es una experiencia única, una auténtica inmersión en la historia de Francia durante la Edad Media. El castillo fue durante siete siglos la residencia de verano de los condes y obispos de Cahors. En la actualidad, el chef encuentra su inspiración en los productos locales y se ha granjeado fama internacional por hacer maravillas con las trufas negras de Lalbenque y el cordero del Quercy. La carta de vinos incluye los grandes malbecs y los vintage producidos en las propias bodegas del castillo.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
El interiorista contemporáneo Jacques Garcia ha hecho maravillas con la decoración de este edificio del siglo xiii, que en su época fue la residencia de los condes de Toulouse. La puesta en escena es teatral y fastuosa. Sofás con patas de león conviven con paredes aterciopeladas. En ese escenario barroco, un candelabro vanguardista que surge de la pared, diseñado por Jean Cocteau, hace de contrapunto. En su itinerario debe figurar un recorrido por esta región que está considerada como una de las más bellas de Francia, y no puede dejar de degustar las recetas creadas por el Grand Chef Michel Trama, sobre todo su papillote de patata y su lasaña de langosta, dos motivos suficientes para frecuentar el restaurante.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un viñedoVer detalles
Esta antigua cartuja del siglo xvii es un lugar excelente para relajarse y despertar los sentidos. En el restaurante, el Grand Chef Jean-Luc Rocha realiza su trabajo con estilo y delicadeza. Su cocina moderna y sofisticada – “pain perdu” con algas marinas y finas tiras de sepia, cordero lechal al limón con habas y cremoso de guisantes – hace que cada comida sea una sorpresa. La carta, inspirada en la gran tradición gastronómica francesa, está realzada por los mejores vinos de Burdeos y otras zonas. Situado entre viñedos, este hotel contemporáneo ofrece la combinación perfecta para una estancia confortable, relajada y revitalizante. En colaboración con los expertos de Château Lynch-Bages, Cordeillan-Bages propone una ruta sibarita por el mundo del vino y la cocina.
En el bonito y pequeño pueblo de Bouliac, en una colina frente a Burdeos y su río, los edificios contemporáneos construidos en 1989 por el célebre arquitecto Jean Nouvel albergan Le Saint-James, en medio de un parque arbolado y de un jardín con aromas de limoneros y de rosas antiguas. Inspirados en los antiguos secaderos de tabaco, cuatro edificios unidos por una galería abierta definen un espacio depurado, en un paisaje iluminado, de noche, por las luces de Burdeos. En la lejanía, se apercibe el bosque de las Landas de Gascuña, el mayor conjunto de pinos marítimos de Europa. Muy cerca, Le Café de l´Espérance propone una cocina de bistró servida bajo el mirador en verano. Un pequeño plus: el establecimiento ofrece la posibilidad de hacer cursos de cocina en la escuela Côté Cours.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
Esta villa del siglo xix aúna todo lo que hace grande al sudoeste francés y las Landas, la región de los grandes espacios abiertos. El olor de los pinos marinos invade a los que se relajan en la pisicina o en las blancas playas de arena fina a pocos kilómetros de distancia. El Grand Chef Jean Coussau crea recetas gastronómicas provenientes de una región rica en productos excepcionales como el salmón salvaje del Adour, el foie gras de pato con uvas, o los espárragos de las arenas de las Landas.
Hotel en el campo y restaurante de un Grand Chef Relais & ChâteauxVer detalles
Pequeño palacio de campo, romántico refugio para el gozo de los sentidos, el cuidado minucioso del cuerpo, dejando errar el alma. Esta casa familiar invita a ser feliz. Jardines de cuento, aposentos aristocráticos, cocina sinfónica. Música para cuarteto, en donde los huertos de hierbas aromáticas y rosales antiguos esconden un spa de ensueño, La Ferme Thermale®. En los fogones, los prodigios celestiales de Michel Guérard. Y en todos los demás sitios, el halo poético de Christine.
“Recibir a nuestros huéspedes como a nuestros amigos” es la máxima de Sylvie y Olivier Lacroix, la pareja propietaria de esta bonita mansión de campo. Ellos son una inestimable fuente de información sobre esta preciosa zona y le aconsejarán sobre la mejor forma de conocerla utilizando las carreteras comarcales y los caminos silvestres. La familia Lacroix colecciona viejos armagnacs y estarán encantados de darles a conocer los grandes vinos de la región: Madiran, Jurançon y Tursan, para paladearlos a la sombra de los plataneros de grandes hojas o junto al viejo roble del Bassibé.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
En los años 1980, Serge Blanco fue un elegante jugador de rugby que escribió algunas de las páginas más memorables de la historia de la selección francesa. En la actualidad, este amante del deporte y de la buena gastronomía es el propietario de este lugar silvestre y romántico en el que Sir Reginald Wright, un influyente senador inglés, ofrecía sus tés amenizados con baile en la década de 1930. El castillo se yergue cerca del mayor lago privado de Francia, el lugar perfecto para paseos tranquilos y estancias románticas en compañía de los patos salvajes de la zona.
A pocos minutos de la playa, andando, esta mansión del siglo xix, estilo Napoleón III, en San Juan de Luz, en el corazón del País Vasco francés, ofrece un marco íntimo protegido por árboles centenarios. El hotel, situado entre el océano y la montaña, ofrece un sinfín de actividades para practicar, destaca sobre todo la piscina en medio del parque. En el interior encontrará una decoración y muebles de estilo Art déco. En el restaurante, tendrá el placer de saborear una cocina distendida, generosa y regional, inspirada en los mercados del País Vasco.
Saint-Jean-Pied-de-Port (Pyrénées-Atlantiques), Francia
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
Aquí, lo único que hace sombra al océano es la montaña. Entre estos dos mundos se levanta Saint-Jean-Pied-de-Port, un pueblo que mantiene su encanto sempiterno, con sus antiguas casas asomadas a las riberas del Nive. Carlos II de Navarra lo llamaba “la llave de mi reino”. Anne-Marie y Firmin Arrambide – el Grand Chef al que con toda probabilidad encontrará en el mercado – convirtieron una antigua parada de postas para diligencias, con puertas con arcos de sillería que datan de 1729, en un lugar de relax absoluto. Su hijo Philippe, que también es un Grand Chef, trabaja en la cocina de Les Pyrénées, y su hija Sandrine también forma parte del equipo que se afana para que los comensales disfruten de una experiencia gastronómica y sensorial extraordinaria, en una atmósfera deliciosamente familiar.
La reina madre de Inglaterra escogió este encantador hotel para descubrir Albi, la ciudad natal del artista Toulouse-Lautrec. En 2010 esta urbe episcopal, un conjunto medieval único construido en ladrillo, fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Al igual que la regia visitante, disfrutará de su maravilloso modo de entender la vida, las amplias habitaciones abiertas a la naturaleza y las comidas en el restaurante o la terraza, con magníficas vistas al río Tarn. Con un vaso de Gaillac en la mano, descubrirá la belleza de los paisajes postimpresionistas mientras le cuentan que Albi fue la cuna del catarismo y que, en el Renacimiento, abasteció de pigmentos a los grandes pintores de la época.
“Como un palacio italiano, en medio de un jardín lleno de fuentes…” Al amparo de la iglesia medieval del pueblo, esta bella cartuja del siglo xviii aparece ante el visitante bajo sus plátanos centenarios. Las arcadas de su dorada fachada de piedra le adentran a una elegante sucesión de salones y comedores.Una tarde junto al fuego de la chimenea; el placer de una cena de verano bajo un tilo; una copa del armagnac de sus viñas, arrellanado en mullidos sofás...; sentir la alegría y la abundancia de los extraordinarios productos de la Gascuña, que cantan la armonía de su luminosa simplicidad. Y, finalmente, aprovechar los efectos benéficos de su manantial en el Spa Thermal situado en los jardines.
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
Cerca de la ciudad de Carcasona y del canal du Midi, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco, el Domaine d’Auriac está construido sobre el antiguo asentamiento de Carsac, donde empezó la historia de Carcasona. En la actualidad, en este lugar reinan la calma y el confort. Disfrute de paseos por un parque bucólico, en compañía de pájaros cantores, y saboree los aromas mediterráneos. Juegue un partido de golf en el campo de 18 hoyos o relájese en la espléndida piscina. Y si la ciudad medieval de Carcasona no aplaca su sed de historia, podrá visitar sin miedo a equivocarse Rennes-le-Château, célebre por el legendario abad Saunière y un tesoro que aún hoy sigue envuelto en el misterio.
La etimología del apellido Mirepoix tiene divididos a los historiadores. Para unos, procede del occitano y significa “aquél que mira a los peces”. Para otros, deriva del latín y significa “aquél que mira a la montaña”. De hecho, los expertos nunca se pondrán de acuerdo cuando se trata de este pequeño castillo medieval, situado entre las cristalinas aguas del Hers y el impresionante macizo de Tabe, salvo en un punto: su increíble poder de seducción. El Relais Royal despliega aquí su elegancia sumergiéndole en su ambiente romántico. Déjese seducir por el encanto de su patio interior, su jardín, su piscina, sus majestuosas habitaciones y sus muros de piedra con plantas trepadoras. Por su ubicación, este hotel es un sitio ideal para salir a descubrir Carcassonne y sus magníficos castillos cátaros.
Frente a las nieves perpetuas del monte Canigou, en uno de los valles más agrestes de la Cataluña francesa, el Château de Riell aparece colgado de una escarpada ladera entre pinos mediterráneos y adelfas. Un hotel creado para sibaritas chic, de interiores barrocos y un restaurante que rinde culto al cordero y a los productos del mar. Para los deportistas, un amplio abanico de actividades en plena naturaleza, en paisajes que cortan la respiración; y la piscina al aire libre instalada intramuros del castillo. Los gentlemen-travellers apreciarán, sin duda, el ambiente viajero que la propietaria, Biche Barthélémy, ha creado en su feudo, como el bar Out of Africa, con su puesta en escena en estilo safari; o la dacha, que parece haber salido directamente de una novela rusa, para disfrutar de la lectura o de un buen desayuno. Una escapada sublime en el Rosellón románico.
Antaño residencia de los lugartenientes del rey, cuartel de gobernadores militares y por último vivienda de un barón del Imperio. Esta abadía escondida al pie de los viñedos alsacianos, es en la actualidad un hotel que ha ido acumulando secretos a través del tiempo. Las habitaciones de madera clara son muy confortables y los propietarios Christiane y Pascal Funaro son agradables y acogedores. Los amantes de la buena mesa podrán elegir entre dos restaurantes: Le Prieuré, con sus creaciones refinadas, y el Apfelstuebel, un “Winstub” al estilo tradicional alsaciano, en el que se sirve la gastronomía del campo típica de la zona. La biblioteca humanista Sélestat – catalogada como patrimonio mundial por la Unesco en 2011 – está próxima y podrá asistir a las conferencias sobre las obras literarias del Medievo que allí se celebran.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
Este encantador castillo está a un tiro de piedra de Lunéville, un pueblo del que Voltaire escribió que le “parecía” como Versalles. En el conocido como “pequeño Versalles” de los duques de Lorena, podrá descubrir las obras de cristal de Baccarat y la célebre plaza Stanislas de Nancy, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Adoménil es una construcción del siglo xviii remodelada magníficamente y realzada con sutiles toques de modernidad. El Grand Chef Cyril Leclerc ofrece una cocina gastronómica y atrevida en la que priman los productos frescos, muchos de ellos provenientes de la región de Lorena. En este precioso refugio, lo mejor del pasado y el presente se funden con la cortesía del servicio y la elegancia de la cocina.
En el siglo xvii, Colroy-la-Roche era un pueblo alemán y se llamaba Koenigsberg que significa “la montaña del rey”. Cuando lo recuperó Francia, el pueblo, con su puro y ondulado paisaje, conservó su carácter majestuoso. Mireille y su hijo Nicolas han creado aquí un hotel acogedor con el encanto de un casa familiar, en el que podrá apreciar su fascinante historia. En la sala Pastoureaux, los paneles de madera del Jura pertenecieron a la casa donde nació el Papa Calixto II. En la pintoresca galería, el gorjeo de los pájaros proviene de los árboles que las aves han convertido en su hogar. Podrá alcanzar el relax total en el extraordinario spa, que ofrece tratamientos de modelado del cuerpo con aceites esenciales. Los amantes del placer quedarán impresionados por la cocina y el ambiente del restaurante, que utiliza los mejores productos de Alsacia, una zona que se enorgullece de su gran tradición gastronómica. No debe uno perderse el nuevo “Nature Spa” de 1.500 m2, inaugurado esta primavera...
Cinco generaciones de hoteleros, sin contar la sexta que está en camino, han dirigido este establecimiento. El diseño interior es de estilo montañés sin ser rústico, lujoso pero sin excesos. Los propietarios de este hotel – Michel Philippe, su hija Sylvie y su yerno Ghislain – planificaron cuidadosamente la decoración y crearon este precioso y lujoso chalet. Con la combinación de sillas confortables y maderas claras han conseguido un lugar excepcional al pie de las pistas de esquí. Es un placer quitarse los esquís y disfrutar de este refugio alpino.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en la riberaVer detalles
La Côte Saint Jacques es un lugar espléndido y cautivador. La mayoría de las agradables habitaciones de este hotel tienen bonitas terrazas y desde el jacuzzi puede verse una vista panorámica de las orillas del río Ivonne. Hay una gran oferta de actividades, desde clases de cocina, paseos por el canal, una piscina climatizada, un spa y programas especiales para niños; no le faltarán cosas que hacer. Jean-Michel Lorain, Grand Chef y propietario del restaurante y del exuberante hotel, le acogerá como a un amigo y si tiene suerte le revelará los secretos de sus recetas. Merece la pena viajar hasta aquí sólo para degustar la cocina de Lorain.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
En todas las épocas el pueblo de Vézelay ha seducido a artistas, poetas y reyes. En Saint-Père, a dos kilómetros de este burgo medieval, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, del que partieron los caballeros a la segunda y tercera cruzadas, el Grand Chef Marc Meneau dirige la cruzada del gusto. L’Espérance, situado en un parque de cinco hectáreas rodeado de arroyos, le ofrece una cocina de productos muy personal así como restaurante, habitaciones y un salón de cuidada decoración. La acogida es calurosa, apasionada incluso, y se presta gran atención a los pequeños gastrónomos.
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Roland y Véréna Schön, interioristas de fama mundial, han convertido esta antigua mansión de marqueses, rodeada de lagos cristalinos, en un hotel fascinante. Tarimas de cedro, muebles de época, tapicerías sedosas hacen que cada estancia parezca una obra de arte. Disfrute de un baño en la piscina ecológica de acqua 100% natural, arrellánese en una butaca para leer un libro o deguste los mejores vinos del Jura, antes de sentarse a la mesa para saborear una cocina espléndida y sutil. Sus especialidades más emblemáticas - como el pollo de Bresse de la granja Roussel-Voisard cocinado en tarrina precintada con vino Jaune - son dignas de los banquetes de antaño.
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El nombre de Bernard Loiseau evoca inevitablemente un viaje sensorial único y una auténtica experiencia gastronómica. El Grand Chef Patrick Bertron sumó su talento a la herencia legada por su maestro, con una cocina basada en la sencillez, los sabores potentes y nuevas sensaciones. Pero la cocina no es el único atractivo de esta magnífica mansión borgoñona: Dominique Loiseau la ha convertido en un lugar excepcional desde todos los puntos de vista. La sala de desayunos está catalogada como monumento histórico. Además, al igual que sus habitaciones y preciosos salones elegantemente decorados, los jardines y el spa, la acogida es cálida y atenta. Un lugar mágico e intemporal en el que la idea de bienestar cobra todo su sentido.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
A partir del albergue familiar creado en 1872, Georges Blanc, Grand Chef y empresario visionario, ha construido un verdadero Pueblo Gourmet alrededor de la casa original en las orillas del río y del reconstruido Antiguo Albergue de 1900. Su refinada cocina es por supuesto el corazón de este pueblo dedicado a la convivencia donde Blanc, junto con su familia, reinventa sin cesar las especialidades regionales mediante originales creaciones como la crepe vonasiana con salmón y caviar o el emblemático pollo de Bresse con foie gras. Previa reserva, se puede visitar una de las cinco bodegas excepcionales que tienen más de 135,000 botellas. En sus casi cinco hectáreas de terreno, descubra su maravilloso spa, un espacio acuático próximo a un estanque y un gran parque paisajístico que se ilumina por la noche.
En el corazón de Auvernia, tierra de ríos tortuosos, lagos de agua pura, arte románico y volcanes, se erige esta fortaleza del siglo xv. Este lugar verdaderamente excepcional, a unos pocos kilómetros de Clermont-Ferrand, tiene habitaciones exquisitas, así como una piscina en plena naturaleza. Las mágicas torres, mazmorras y habitaciones reales destilan un encanto especial. Nuestro restaurante, cuya bodega cuenta con 500 referencias, se encargará de hacerles disfrutar con la cocina del chef que hace verdaderas maravillas con los productos de la zona.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en una ciudadVer detalles
En lo alto de una encantadora colina, el Villa Florentine transmite todo el espíritu y el esplendor del renacimiento italiano, justo en el corazón de Lyon. Las terrazas llenas de verdor de este antiguo convento del siglo xvii ofrecen unas vistas panorámicas insólitas de la histórica ciudad de Lyon, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. En las habitaciones, refugios de paz y serenidad, los muebles de época se combinan con absoluta armonía con obras contemporáneas. Una piscina y un jacuzzi con vistas panorámicas y una tranquilidad total le invitan a viajar con los sentidos… En la cocina, el Grand Chef Davy Tissot despliega todo su refinamiento y consigue que vuelvan a su paladar sabores olvidados. Al caer la noche, las chispeantes luces de la ciudad se funden con las estrellas, y esta villa italiana se vuelve todavía más mágica.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas de un lagoVer detalles
Jean-Pierre Jacob es un amante de la poesía, por eso dio a su restaurante el nombre del poema más famoso de Rimbaud: El barco ebrio. Al igual que este poeta visionario, este Grand Chef juega con audacia con los colores y las imágenes, convirtiendo cada plato en una experiencia sensorial. Las magníficas vistas del lago natural más grande de Francia, el lago Bourget, quizá despierten al poeta que lleva dentro.
El Château de Rochegude, situado en el centro de la Drôme provenzal, domina majestuosamente los viñedos de Côtes-du-Rhône. Las bodegas del castillo se encuentran entre las mejores de esta denominación y son un punto de partida excelente para hacer degustaciones en otras bodegas de los alrededores. Entre las actividades ofrecidas están las excursiones a las grutas de Ardèche, vestigios romanos como el puente del Gard o el teatro antiguo de Orange. A su regreso al château no deje de tomar un pequeño tentempié de trufas locales calientes finamente cortadas, aderezadas y ligeramente estofadas en mantequilla, acompañadas de huevos y rebanadas de pan tostado.
Un refugio íntimo y apartado que está a la sombra de las murallas del conocido pueblo de artistas de Saint-Paul-de-Vence. Le Saint-Paul tiene un atractivo intemporal. Alojarse aquí le dará la oportunidad de apreciar en toda su extensión la verdadera hospitalidad francesa, compuesta de refinamiento y distensión. Desde la ubicación del hotel, en un enclave medieval en la cima de una colina, podrá disfrutar de la historia en primera persona con todas las comodidades. Las habitaciones tienen unas espléndidas vistas al paisaje de los alrededores y al litoral de la Costa Azul. Un lugar entrañable y acogedor, en el que se sirven deliciosos platos provenzales en un restaurante al aire libre.
Hace 2.000 años, bajo el reinado del emperador romano Augusto, la tribu celta de los Tricastinos se asentó en la Drôme provenzal, más concretamente en la comuna de Augusta Tricastinorum, actualmente conocida como Saint-Paul-Trois- Châteaux. En homenaje a esta magnífica herencia, Villa Augusta ha conservado los restos de su época romana bajo el oro y el ocre de sus fachadas. Las luces, los aromas y los colores nos trasladan a una antigua taberna romana y el cedro de más de 200 años es el lugar ideal para hacer picnic. Mansión ideal, con unos interiores sencillos y elegantes, Villa Augusta incita a la relajación total, sobre todo por la piscina en medio de una exuberante naturaleza. La especialidad local – la trufa negra Melanosporum – forma parte de la cocina de la casa y es el pretexto ideal para realizar unas bonitas excursiones.
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“Concebimos este restaurante de la misma manera que creamos nuestros platos: el primer ingrediente fue nuestra imaginación.” Con 24 años, los famosos gemelos Pourcel tuvieron un flechazo con esta residencia abandonada en el centro de Montpellier. Estos Grands Chefs abrieron allí su primera casa: un “jardín” donde los sabores del Languedoc y del Mediterráneo son especialmente salados, dulces, suaves o amargos pero siempre exquisitos para el paladar. La atención al más mínimo detalle es notable y los gemelos lideran un doble ataque a los sentidos. La decoración del hotel fue obra de Bruno Borrione, quien dio a este lugar un toque contemporáneo y un diseño único, que expresa el verdadero arte de vivir.
Al pie de las Dentelles de Montmirail y del Monte Ventoux se encuentra este lugar con encanto e historia en un paraje que ocupaba un lugar preferente en el corazón de Paul Cézanne. Los antiguos lugares de reunión de esta centenaria comuna – la casa parroquial, los establos y una escuela – se han restaurado, renovado y convertido en excepcionales casas rurales con vistas impresionantes al “Gigante de la Provenza”, el Monte Ventoux. Un perfecto punto de partida provenzal para conocer sus mercados, pueblos medievales, anticuarios, campos de lavanda y talleres de artistas. La zona tiene otros grandes atractivos, como su cocina abundante y aromática y las inolvidables catas de los vinos del Ródano, entre las poblaciones de Gigondas, Vacqueyras y Châteauneuf-du-Pape.
Rodeada por un parque botánico de cinco hectáreas, esta residencia del Segundo Imperio está adornada con hierro forjado, madera esculpida y coloridas telas. En el Château de Montcaud, siempre hay unas notas de música para acompañar su estancia. Los conciertos clásicos le proporcionarán hermosas veladas románticas y, en verano, no debe perderse los maravillosos almuerzos de jazz de los domingos, acompañados por una cocina típica de Nueva Orleans. El Château de Montcaud es un maravilloso punto de partida para acudir a las fiestas de Avignon, Uzès y Orange, a muy pocos kilómetros.
En una encantadora calle adoquinada, en la parte más alta de un atractivo pueblo provenzal, Le Vieux Castillon ofrece una arquitectura renacentista increíble y una espectacular piscina suspendida entre el cielo y la tierra. Desde la terraza se puede disfrutar de una vista panorámica de las viñas y de una cocina llena de notas mediterráneas, aderezada con aceite de oliva de la región, perfumada por los mil y un aromas de la zona y acompañada por una buena selección de vinos vintage regionales. Aquí encontrará la conjunción de todos los ingredientes necesarios para hacer de su estancia en esta casa una experiencia excepcional en un lugar mágico.
Con su antiguo jardín parroquial y sus emparrados de glicinas, en el corazón de la ciudad medieval, Le Prieuré, en Villeneuve-lez-Avignon, tiene un encanto fascinante. Jean-André y Geneviève Charial, propietarios también del Oustau de Baumanière y de La Cabro d'Or en Baux-de-Provence, sostienen que este antiguo convento transmite quietud y relax. Sus diferentes habitaciones y suites se distribuyen por tres edificios, cuya modernidad se funde con el patrimonio original. Reflejando también esa fusión, la carta realza las bondades de la región con platos como el foie gras de pato de las Landas con fresas gariguettes de Nîmes o el pichón de las Costières asado en cazuela con hojas de salvia. La cocina de Le Prieuré entusiasma al paladar en un escenario que encanta a todos los sentidos.
En medio de un jardín bucólico en donde paseo rima con serenidad, Jean-André et Geneviève Charial han creado La Cabro d’Or para hacer feliz a la gente. En las diferentes habitaciones y suites, la gracia provenzal se realza con elegancia y modernidad. En un marco vivificante, el salón y la terraza de La Cabro d’Or se prestan al disfrute de una cocina refinada. Láminas de parmesano, tomates confitados, vieiras, pichón, lomo de toro y lechón. Éstos son sólo algunos de los platos de primavera, ya que la carta varía según la estación, con frecuencia acompañados por el vino producido por M. Charial: L’Affectif. Mayores y pequeños disfrutarán descubriendo el redil de las cabras, los balancines y juegos al aire libre y, por supuesto, la gran piscina.
Entre Roussillon y Gordes, Le Phébus es una casa de campo construida en piedra seca donde las habitaciones ofrecen vistas a las aguas tranquilas de sus piscinas privadas. Construida sobre unas ruinas de la época de los caballeros medievales de la Orden de Malta, este establecimiento es una joya de la hostelería y el refugio perfecto cuando el mistral sopla por la llanura del sur francés. Su magnífica ubicación lo convierte en un punto de partida ideal para descubrir el Luberon y el spa Carita es el mejor sitio para relajarse. El restaurante resucita con mucho arte antiguas recetas provenzales y firma una magistral “soupe au pistou”, una sopa de verdura local con ajo y perejil.
Situado sobre una colina, con vistas a una explotación vinícola, el domaine de La Coquillade ofrece unas vistas excepcionales del Luberon y el monte Ventoux. Este caserío encantador está compuesto por seis residencias con mobiliario suntuoso, la más antigua data del siglo xi. Viva una mezcla de autenticidad y ecología en el corazón de los viñedos. Deguste una cocina gastronómica tradicional o moderna, y paladee los vintage de los viñedos Aureto. El hotel pone a disposición de los húespedes bicis de gama alta para que los aficionados al ciclismo exploren la campiña a su propio ritmo. Los amantes de la Provenza y del vino, de los grandes espacios abiertos, de la naturaleza, el sosiego y el deporte, quedarán realmente maravillados con la serenidad y el bienestar que encontrarán en este marco idílico.
Engastado en los contrafuertes rocosos de Salon-de-Provence, pequeña villa provenzal situada estratégicamente para descubrir las maravillas de la región, se halla un lugar apacible suspendido en el tiempo. Esta abadía del siglo xii, ubicada en medio de una finca de veinte hectáreas con jardines provenzales y garriga, ofrece vistas espectaculares del valle de las Alpilles y el territorio de Salon. Si las habitaciones han sabido conservar el espíritu de los monjes cistercienses que en el pasado ocuparon la abadía, su decoración que aúna encanto y autenticidad les confiere un ambiente cálido y propicio al reposo. Apreciará el atento servicio de la casa y las exquisiteces de los dos restaurantes, que ofrecen una cocina basada en el terruño y la estacionalidad. Por el carácter de su arquitectura y la atmósfera que reina entre sus muros, este hotel es un lugar único, remanso de paz para distenderse y descubrir todo el encanto de la Provenza, desde Calanques al Luberon.
Paul Cézanne echaba profundamente de menos Aix cada vez que se iba, y nunca dejó de inspirarse en su belleza. Muchos después de él también quedaron seducidos por el encanto de esta ciudad y el ambiente de esta residencia florentina. Las habitaciones están decoradas suntuosamente y dan a un jardín privado que huele a lavanda. La cocina ensalza la Provenza, con platos como el carré de cordero fileteado y hecho a la sartén, caviar de berenjenas con aceitunas, salsa de ajo negro y albahaca frita. Pruebe la especialidad local, los pastelillos de almendras con aroma de melón y de naranja. Villa Gallici oferta un “paquete Cézanne” especial que incluye una visita al estudio del pintor.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas del marVer detalles
No se puede estar más enamorado de Marsella que la familia Passédat. Amar a Marsella es amar al Mediterráneo, tan indisociable de la ciudad como de la cocina de Gérald Passédat. El pescado es sin duda la base de su cocina, con peces pescados aquí y a veces olvidados – el bejel, el cabracho – que, servidos con crustáceos, dan una deliciosa sensación de zambullirse en el azul del mar. Un plato fetiche es por supuesto la “Bouille Abaisse”, ligera, yodada, sutil, pero también la famosa Lubina Lucie, al gusto de la abuela del chef. Deje un poco de sitio para los postres que, según reconoce el propio chef, son “extravagantes”. Las vistas del Mediterráneo son omnipresentes, tanto desde la terraza como desde el restaurante. Disfrutarán de esta vista de ensueño hasta en su habitación, espaciosa y abierta al horizonte.
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
La Sainte-Baume es un conjunto de montañas legendario por su bosque de hayas conservado desde hace siglos y por la cueva en la que se cree se refugió María Magdalena, lugar de peregrinaje desde la Edad Media. A sus pies, la finca de Châteauneuf y su casa del siglo xviii, donde residió Bonaparte en 1794. Descubra este pequeño palacio de verano con sus baldosas antiguas de ladrillo rojo hexagonales, sus frisos de cerámica y sus azulejos marroquíes en los baños. Bajo los castaños de la terraza disfrutará de una impresionante vista del campo de golf internacional de la Sainte-Baume y gozará de la calma religiosa que envuelve al lugar.
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En las inmediaciones de un bosque de pinos, dominando el Mediterráneo, el Hôtel du Castellet es uno de los lugares con más encanto de la zona. Las habitaciones están pintadas en tonos miel, lavanda y uva y el edificio está lleno de terrazas soleadas. El Grand Chef Christophe Bacquié ha logrado imponer su estilo en el Monte Cristo, el prestigioso restaurante gastronómico del hotel. La cocina se basa en los productos de temporada realzados por los sabores de otras tierras, que Baquié ha captado en sus viajes. Para un relax absoluto están la piscina, el golf y el spa. Al anochecer se iluminan los gazebos para resaltar la belleza de sus jardines.
Acurrucado en la falda de una colina y bañado por el sol provenzal, este edificio fue un convento de monjas, antes de convertirse en un hotel con prestaciones de alta gama. Protegido del viento mistral por la escultural Roca de Volx, este edificio, que data de 1613, es una sabia combinación de arquitectura antigua y diseño moderno. Se sorprenderá con las fachadas de época, los centenarios jardines aterrazados del convento y su via crucis. Las habitaciones están cuidadosamente decoradas con un sutil estilo mediterráneo, al igual que Le Couvent des Minimes Spa L’Occitane, un templo para la salud y una renovada promesa de bienestar.
Los cipreses anuncian el Château de Berne al fondo de la carretera que discurre por en medio de las 600 hectáreas de viñedo de la propiedad. Desde hace tres siglos, se conservan en sus bodegas añadas provenzales con personalidad. Los suelos arenosos que rodean el castillo dan a los vinos rosados toda su frescura. Renovadas con un estilo “country chic”, las habitaciones con contraventanas verde almendra ofrecen unas vistas espectaculares a los viñedos, el jardín y los bosques. En el restaurante L'Orangerie, la cocina rebosa de aromas de la Provenza, de las frutas y hortalizas cosechadas en el huerto a la francesa de los jardines del castillo. En este pequeño paraíso, variedades antiguas, flores y plantas aromáticas crecen juntas. El spa se desvela en un nuevo entorno decididamente zen y contemporáneo.
Sucesivas generaciones de la familia Gleize se ocupan con esmero de esta antigua casa de postas del siglo xvii. Los balcones, los senderos de mosaico en los jardines y las contraventanas de color verde almendra son obra de Jany, último miembro de la dinastía. En la cocina él reinventa las recetas provenzales de su abuela Gabrielle, poniendo el énfasis en la tradición y los sabores. Lo dulce ocupa una posición privilegiada, en homenaje a Pierre, el padre y confitero. Deguste la crema helada a la miel de lavanda servida en un auténtico panal. Para placer de los chefs, una huerta biológica da lo mejor de la tierra. Más que un gran sitio para hacer una buena parada, una estancia aquí es un viaje a través de todos los sentidos, una escala natural hacia la felicidad.
Aquí encontrará toda la elegancia de una casa mediterránea, a pocos minutos de las playas de Ramatuelle y del puerto de Saint-Tropez. Lejos de las aglomeraciones veraniegas, esta magnífica mansión con sus cuatro casas de campo provenzales le invitan a la relajación total, en el corazón de un entorno paradisíaco lleno de fragancias exóticas. Al borde de la soberbia piscina, a la sombra de los olivos tricentenarios o en el jardín de invierno, disfrute de una relajación total en un ambiente cálido y refinado. La cocina de tintes provenzales, con sus dos restaurantes, Le Bistro y L'Olivier, refleja el espíritu del sur de Francia. La Bastide pone también a disposición de sus clientes su yate de 22 metros, el San Lorenzo, que se puede alquilar durante el día.
Un general francés se enamoró de una bella princesa del Punjab llamada Bannu Pan Deï y le construyó un palacio en St. Tropez en 1835, como prueba de su amor. Así reza la leyenda del Pan Deï, un remanso de calma inusual en el corazón de uno de los pueblos más bulliciosos de la Costa Azul. En cierto modo es como una escapada a la residencia de un marajá, decorada con claras influencias asiáticas, jardines exóticos y habitaciones diferentes, cada una con su estilo y protegidas por su propia divinidad hindú. Durante el día, descanse junto a la piscina en una cama con dosel o en una chaise longue bajo una blanca sombrilla, y por la noche, tome una copa mientras el lugar se transforma en una coctelería sofisticada. El restaurante es uno de los más famosos de St. Tropez. Los exquisitos platos preparados por el chef, con aroma de la India, Asia y Francia, son una verdadera invitación al viaje.
Colgado de una colina que domina la bahía de Saint-Tropez, el pueblo de Gassin está considerado como uno de los más hermosos de Francia. La Villa Belrose ofrece las mejores vistas del pueblo desde sus grandes terrazas y su majestuosa piscina, con una vista panorámica de 180° sobre la Bahía de Saint-Tropez. La excelencia y calidad se extienden también a la cocina y a su centro de belleza que ofrece tratamientos de alta gama. Y el servicio personalizado y discreto está garantizado.
Situado en una ladera sobre Cannes, con vistas espectaculares a las faldas de los Alpes, Le Mas Candille es una joya rara al alcance de unos pocos privilegiados. Su parque privado y umbrío, de cuatro hectáreas, es el lugar perfecto para pasear, meditar y relajarse. Refugio de tranquilidad, este extraordinario hotel invita a los amantes de las cosas más exquisitas de la vida a que disfruten cómodamente en su spa Shiseido, sus tres piscinas y sus dos jacuzzis. Después de la visita al pueblo medieval de Mougins, donde Pablo Picasso vivió los últimos quince años de su vida, es un placer regresar a este remanso de paz para paladear la sutil y creativa cocina del restaurante.
A mitad de camino entre Niza y Cannes, integrado en un paraje sensacional con el Mediterráneo en primer plano, el Cap d'Antibes Beach Hotel es una auténtica joya de la arquitectura contemporánea. Sus líneas minimalistas casan a la perfección con el encanto y la exuberancia de la vegetación del jardín, rodeado por el mar, una playa de arena fina con vistas a las Islas de Lérins y su maravillosa piscina. La original decoración de las habitaciones y suites invita a los huéspedes a un paseo sensorial a través de los elementos que componen este emplazamiento extraordinario. La magia vuelve a salir a nuestro encuentro en el restaurante Les Pêcheurs, que se abre al mar ofreciendo un festín tanto para la vista como para el paladar, avistando en lontananza el macizo del Esterel.
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Antigua residencia del siglo xviii en el centro de un olivar de cinco hectáreas, La Bastide Saint-Antoine le espera. Las habitaciones pueden ser de estilo provenzal o contemporáneo y el restaurante cuenta con una vasta terraza, discreta y umbría, con vistas al horizonte y al mar azul de la bahía de Cannes. El Grand Chef Jacques Chibois crea una cocina ligera y elegante que despierta los cinco sentidos, componiendo la alquimia de los sabores bajo los olivos centenarios. En el programa: paseo pensativo por el parque, descubrimiento del jardín botánico, lectura, juego de petanca y relax en el jacuzzi cerca de la piscina. Entre las diversas estancias temáticas: descubrir la enología, iniciación a la creación de perfumes o la Escuela del Gusto y degustación aromática. Se enamorará de la Provenza en esta casa cálida y acogedora, que transmite todo el entusiasmo de Jacques Chibois.
En una finca de dos hectáreas llena de olivos centenarios, situada a las puertas de Saint-Paul-de-Vence, Le Mas de Pierre domina colinas y valles. Las tejas rojas y las piedras blancas de sus bastidas esconden habitaciones y villas provenzales, románticas o coloniales. Nada más cruzar el umbral, descubrirá los aparadores y las mesas hábilmente seleccionados en un anticuario. La carta del restaurante ensalza las exquisiteces de la Provenza, incluidos sus guisantes, hierbas aromáticas y los primeros espárragos. El hotel ofrece otros placeres como una piscina, un spa, un suntuoso invernadero de orquídeas y un jardín con deliciosas fragancias.
Construido en los años 30, chic y atemporal, el Monte-Carlo Beach es, desde siempre, el epítome del glamour y la “dolce vita”. Renovado por la arquitecta y diseñadora India Mahdavi, este palacio, al que ha acudido todo el Ghota, ha recuperado la fastuosidad de antaño. El mar omnipresente, la fachada de color terracota que es la original del edificio, los frescos inspirados en Matisse y Cocteau, todo contribuye a hacer de este lugar un refugio para momentos especiales. En una ubicación natural catalogada como excepcional, resguardado por un bosque de pinos alepos, el Monte-Carlo Beach dispone de cabañas al borde del agua, una piscina olímpica, un spa y los diferentes ambientes de sus tres restaurantes y el lounge bar.
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En las alturas de Vence, entre Niza y Cannes, el Château Saint-Martin & Spa, situado en una finca de 14 hectáreas, disfruta de un panorama excepcional de la Costa Azul. Antigua comandancia de los Templarios, este lugar cargado de historia nos ofrece un marco grandioso, en el que se conjugan naturaleza y serenidad. Descubriremos una propuesta gastronómica elaborada por Yannick Franques y una bodega magnífica para degustaciones sabrosas y compartir buenos momentos. La piscina infinita y el spa, con tratamientos de la firma La Prairie, se integran en el paisaje natural, para una perfecta relajación. Fuente de inspiración para numerosos artistas de talento, hoy los pueblos de los alrededores son famosos por sus museos y galerías de arte, como la fundación Maeght. También es de visita obligada: la capilla del Rosario que se ha hecho célebre por la obra de Matisse.
Franquear el umbral de La Villa, en las alturas de Calvi, es entrar en un mundo maravilloso. El parque domina la bahía donde se perfila la silueta de la ciudadela. Jean-Pierre y Marion Pinelli han hecho de La Villa un lugar esencial de Córcega, sinónimo de armonía y serenidad. En sus tres hectáreas, la naturaleza habla, simplemente realzada por el talento de los hombres. Todas las habitaciones disfrutan de una vista panorámica excepcional de la ciudadela y la bahía de Calvi. El chef Sébastien Sevellec y su equipo le depararán experiencias gastronómicas basadas en los productos locales, que revelan todas las riquezas de Córcega, como los langostinos a la gabardina con bulgur perfumado a la lima, o la pierna de ternera corsa salteada con fricasé de guisantes con panzeta. Su segundo está al frente del Callelu, el nuevo restaurante de La Villa situado en el puerto, con una carta centrada en los productos del mar. Para prolongar el clima de bienestar general, La Villa propone un amplio espacio de tratamientos personalizados: el Spa Anne Sémonin. Todos los años, Marion Pinelli organiza exposiciones de arte contemporáneo, cuyas piezas distribuye por toda la propiedad y Jean-Pierre gestiona las “Noches de La Villa”, una serie de conciertos de prestigio que se celebran en un anfiteatro al aire libre.
Los habitantes del lugar le dirán que las playas más hermosas de Córcega se encuentran en Porto-Vecchio y la extensión de arena fina que bordea el Grand Hôtel de Cala Rossa da fe de ello. Esta gran villa de color ocre llena de patios, arcos y salones es una auténtica delicia, sobre todo para las familias. Para comprobarlo, basta con fijarse en las caras sonrientes que lucen en los álbumes de fotos todos los niños que se alojaron en el establecimiento desde hace veinte años. El hotel cuenta con un spa Clarins y un excelente restaurante. “El talento no es mío, es de esta región”, se defiende el chef. Atribuyamos pues a la región la suavidad de los raviolis de langostinos del cabo… corsos por supuesto.
Situado a 50 metros de la plaza del Mercado, este elegante inmueble del siglo xix es el alojamiento ideal para descubrir a pié, en calesa o en barco la ciudad histórica de Brujas. Mítica y romántica, Brujas es el sitio perfecto para pasar unos días de vacaciones entre restaurantes, museos y tiendas elegantes. De vuelta al Héritage, descanse en una de las habitaciones con su sofisticada y única decoración o en el confortable salón del bar “Le Magnum”. Disfrute de la cocina local en el restaurante “Le Mystique”, con su encanto intacto desde 1869, donde degustará las delicias de una bodega de vino del siglo xiv. Y no se pierda el gimnasio, ubicado en un espacio abovedado del siglo xii que se conserva maravillosamente.
A pocos kilómetros de Maastricht, encontrará esta encantadora hostería emplazada en un marco fabuloso, en el corazón del parque nacional de Hoge Kempen. La casa señorial, la villa, sus estanques y patios convierten a esta finca en el lugar perfecto para hacer una escapada. Hospedarse aquí es como revivir la época romántica del caballero Sir Lagasse de Locht, para quien se construyó este hotel en 1924. Las habitaciones están decoradas con un estilo rústico francés y el elegante restaurante La Source, con sus íntimas terrazas, ofrece exquisitos platos locales. El spa interior, “Aquamarijn”, ha sido seleccionado como el mejor spa de Bélgica.
El espíritu Relais & Châteaux cobra especial relevancia en el Moulin Hideux. En 1960, este magnífico molino del siglo xvii emplazado en el corazón del Valle del Semois se convirtió en el primer miembro de Relais & Châteaux fuera de Francia. El carácter familiar marca la pauta en este hotel, dirigido por sucesivas generaciones de la familia Lahire. Dé largos paseos por el bosque o algunas brazadas en la piscina climatizada, tome un aperitivo junto al fuego al amor de la lumbre o en el jardín umbrío junto al susurrante arroyo, y para terminar deguste la exquisita cocina de Julien Lahire. Aquí, los huéspedes son tan cálidamente acogidos en el seno de esta familia que le resultará muy difícil partir.
“Placer y tranquilidad” (en holandés “Vreugd und Rust”) es el nombre de la finca en la que se sitúa el Savelberg, a 5 kilómetros de La Haya. Sin duda la elegante mansión le sorprenderá y podrá disfrutar de la tranquilidad de sus parajes, con árboles centenarios y jardines perfectamente cuidados. El viento de la costa empapa el ambiente de olor a mar, anunciando la proximidad de las playas, y a veces incluso arrastra algunos granos de arena robados a los búnkeres del campo de golf vecino. En la mesa del Savelberg, los sabores se fusionan e invitan a la degustación de exquisitos platos, desde las cigalas con briznas de verduras al pastel blando de chocolate con una frambuesa en su interior que se derretirá en su boca. La degustación de estos platos en la terraza mientras contempla las maravillosas vistas al jardín y al río Vliet eleva a otra categoría el soberbio festín para los sentidos. Las habitaciones, con sus tonos lavanda o melocotón, son como sus creaciones gastronómicas: coloridas y elocuentes.
Entre las elegantes perspectivas de los jardines, el golf y los viejos árboles de un bosque privado, la finca de 100 hectáreas del Kasteel Engelenburg invita a inolvidables escapadas por esta bella región de los Países Bajos. Este castillo del siglo xix es un monumento histórico con sus chimeneas esculpidas a mano, altos techos, muebles de época y fastuosas suites que evocan el esplendor de antaño. El restaurante, en un invernadero decimonónico con ambiente tropical, es una verdadera maravilla como lo son el salón y su colección de 300 Single Malt escoceses, la bodega medieval, las bonitas habitaciones y la decoración suntuosa de las suites.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
Escápese a un pequeño paraíso a las orillas del lago Lucerna, que guarda cierto parecido con los fiordos nórdicos, rodeado por los majestuosos Alpes suizos. En el Park Weggis los huéspedes pueden disfrutar de fantásticos tratamientos para el bienestar y una excelente hospitalidad bajo la dirección del Maître de Maison Peter Kämpfer. En medio del jardín japonés con sus viejos bonsáis, seis casas de campo de madera exótica y piedra natural se han creado como spas privados en los que los huéspedes podrán disfrutar de diferentes tipos de baños, saunas y terapias. Los gastrónomos se frotarán las manos con la oferta de tres restaurantes y diversos bares, incluido uno especializado en caviar, otro dedicado a los vinos con una bodega excepcional y el bar de la playa.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
En el corazón de las Franches Montagnes en el Jura suizo, a unos kilómetros de la ciudad de La Chaux-de-Fonds, famosa por sus relojes y declarada patrimonio mundial por la Unesco, esta meta gastronómica de alto nivel cultiva la elegancia informal. Aquí todo transmite autenticidad. El Grand Chef Georges Wenger elabora una cocina creativa, ligera y sabrosa, que sigue el compás de las estaciones. Una cocina de producto, de armonías y contrastes, que reinventa sin cesar el rico patrimonio de su lugar de origen. En su mesa, morillas, espárragos, trucha, ruibarbo, liebre, trufas y bayas silvestres ocupan el lugar de honor. Georges Wenger es también un apasionado de los vinos y ha creado una bodega excepcional con más de 1.000 añadas que merece por sí sola el viaje.
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Bernard, Ruth, Nathalie, Isabelle, Guy… Nada más posar sus maletas en casa de los Ravet podrá tutearles y sentirse como en casa. Los Ravet son excepcionalmente acogedores y poseen un talento especial para hacer bien las cosas. En la cocina, Bernard y Guy, crean maravillosas obras de arte. Isabel es la maga de la repostería. La bodega del siglo xvi está catalogada como monumento histórico y en la “tienda”, Ruth y Nathalie, sumilleres de renombre, seleccionan para usted las mejores especialidades locales.
Cerca de Gstaad y sus 250 kilómetros de pistas de esquí, se encuentra un chalet con unas maravillosas vistas a las montañas y los centelleantes glaciares. Tanto en invierno como en verano, la Hostellerie Alpenrose es un sitio que destila un tremendo encanto, ideal para hacer excursiones por paisajes de una pureza absoluta. Tras el duro esfuerzo de realizar una actividad al aire libre, las confortables habitaciones, los tratamientos del centro de bienestar privado y la deliciosa cocina gastronómica le garantizan un bienestar de altura alpina.
Este hotel, situado en el centro de Ginebra, es el lugar ideal para descubrir la maravillosa oferta cultural de la ciudad y sus monumentos más emblemáticos como la catedral de Saint-Pierre, el Muro de los Reformadores, la fuente y el Jardín inglés. La cigüeña dorada situada encima de la puerta es el símbolo identificativo de este palacio que tiene una decoración sorprendente, con su fuente barroca, su fresco de la Belle Époque y sus altas columnas de piedra. Relájese en una de las habitaciones y verá lo que es vivir en un establecimiento en el centro de la ciudad con la sensación de estar en una gruta. La magia prosigue en la cocina, en la que se sirven platos originales, como el filete de lubina asado con virutas de calabaza marinada y nueces trituradas.
En un paisaje de postal con vistas inauditas a las cumbres nevadas, Le Chalet d'Adrien parece estar suspendido de las montañas. El establecimiento domina Verbier, una de las más encantadoras estaciones de altura de Suiza. En invierno es un paraíso sin parangón para esquiar y en verano los pastizales de las altas montañas son el lugar ideal para hacer senderismo. Madera y telas coordinadas, mobiliario antiguo, libros y objetos colocados aquí y allá, como en casa, crean un ambiente encantador y agradable desde el que se puede disfrutar la belleza pura de la naturaleza. La piscina, frente a la montaña, y el spa son una invitación al bienestar. Los restaurantes ofrecen los sabores gastronómicos de la vecina Italia y rinden tributo a los productos y a los vinos del Valais.
Esquiar en las pistas de fama mundial de Crans-Montana no es el único placer que le reserva este exquisito chalé, construido según las normas tradicionales de la arquitectura alpina. Sus suites y juniors-suites tienen chimenea, jacuzzis y vistas a las cumbres nevadas y el chalé dispone de un Spa. Los bonitos interiores están hechos de madera y muros de piedra. Aquí el encanto está por todas partes, sobre todo en el cuadro de Félix, el burro que antes vivía en Pas de l’Ours. En un ambiente acogedor, el “Bistrot des Ours” se enorgullece de servir platos locales, mientras que en el restaurante gastronómico el chef le invita a degustar una selección de verduras, cordero lechal, lubinas, doradas, salmonetes, ciervo y otras maravillas gastronómicas.
Hay experiencias que no se olvidan, y un baño regenerador en las fuentes termales al aire libre de este establecimiento sin duda será una de ellas. En derredor, la nieve virgen y refulgente. En el spa, masajes con piedras calientes y aceites esenciales, fango, tratamientos adelgazantes o para esculpir la silueta, son sólo una parte de su amplia y completa oferta. Además, les proponemos curas de adelgazamiento personalizadas. Las habitaciones, espaciosas y acogedoras se han renovado en 2012. En el restaurante, la cocina fresca y equilibrada realza los sabores de la tierra y el mar. El lema del chef, “sea un gastrónomo inteligente”, cobra todo su sentido en este templo dedicado a la salud y el bienestar.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
Imaginen una gran casona con encanto en los paisajes lacustres del Friburgo Jura, con sus impresionantes puestas de sol y mágicos juegos de luces. En Le Vieux Manoir disfrutará de un paraje excepcional y de la misma hospitalidad que ha dado fama a este hotel desde hace más de un siglo. Participe en las numerosas actividades que ofrece y descubra los dulces placeres que depara la estancia aquí, tanto gastronómicos como culturales.
Existe en Suiza un cantón muy particular. Un cantón donde se habla romanche, italiano y alemán. Un cantón donde la escritora Johanna Spyri encontró la inspiración para su célebre novela Heidi. Un cantón donde la línea ferroviaria de Thusis a Tirano por el Puerto de la Bernina ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Estamos hablando del cantón de los Grisones. Allí, cual castillo de cuento de hadas que surge de la nada, está el elegante hotel Walther con sus más de cien años de historia. El “oasis de bienestar” cuenta con una catarata y una cueva “Cristallino” de piedra, única en Europa. La cueva es una sauna en un iglú de granito de Andeer. Otra especialidad del hotel es la Bresaola de la Bernina marinada, una receta propia que se sirve en el restaurante “La Stüva”.
Este refugio situado en un paraje idílico ofrece una vista panorámica excepcional de los prados en flor y de los picos nevados de los Dolomitas. Los interiores están decorados con preciosas obras de arte y antigüedades de famosos artistas del valle de Engandine. Tres restaurantes ofrecen experiencias y placeres culinarios variados: desde especialidades suizas en la antigua Bauernstube, a la cocina gastronómica servida en L'Autezza. El spa del establecimiento, cuya vista al macizo de la Silvretta es sencillamente espectacular, combina relajación y muchas opciones para sentirse plenamente bien. El hotel es el punto de partida ideal para intensas excursiones a pie o en bicicleta. Muy cerca, se encuentra uno de los mejores campos de golf de Suiza y, en invierno, los 80 km de senderos y pistas son una irresistible tentación para los esquiadores alpinos y de fondo.
En Vaduz, capital del principado de Liechtenstein, el Park-Hotel Sonnenhof es el lugar ideal para pasar unas vacaciones románticas o en familia. Esta gran finca ofrece vistas maravillosas de los Alpes, el valle del Rin, el castillo de Vaduz y los viñedos, a sólo dos pasos de las animadas calles del centro de la ciudad. Sus habitaciones le atraerán por su decoración original y extravagante. Y le seducirán la cocina creativa y la piscina oriental, tan bonita de día como de noche. Liechtenstein es sin duda un país muy pequeño pero con mucho encanto.
Al norte de Alemania, la isla de Sylt emerge sobre el Mar del Norte. La más grande de las Islas Frisias está conectada con el continente a través del dique de Hindenburgo. En Westerland, famosa estación balnearia en el corazón de Sylt, alójese en una elegante casa del siglo xix de enorme encanto, con su mobiliario inglés, habitaciones románticas, un maravilloso spa y una sabrosa cocina local. Sylt es todavía una isla protegida que regala a sus visitantes un panorama de ensueño: cuarenta kilómetros de arena fina, cottages con techo de paja y jardines en flor. Las fotografías de la isla realizadas por el propietario ilustran el calendario anual de Sylt, que los huéspedes tienen a su disposición.
El Peene, uno de los últimos ríos salvajes de Europa, con una diversidad excepcional de fauna y una flora, discurre por los terrenos de este Gutshaus antes de desembocar en el cercano mar Báltico. En el corazón de una finca de 11 hectáreas con acceso directo al río Peene, esta casa solariega del siglo xix, catalogada como monumento histórico, ha sido maravillosamente rehabilitada por la familia Stürken y está decorada con numerosas antigüedades. En esta finca donde se montea, su cocina excepcional incluye platos de caza mayor. Los aficionados al deporte disponen de una pista de tenis, un campo de croquet, bicicletas, embarcaciones de remo y tarifas reducidas para los greenfees de los tres campos de golf que hay en los alrededores.
El Ticino, en Suiza, es una zona bendecida por un clima dulce, paisajes excepcionales y los placeres sin fin de la dolce vita. Un cantón de lagos y montañas, con cocina excelente, grandes vinos e innumerables actividades de ocio. El elegante Villa Principe Leopoldo Hotel & Spa está situado en la “colina de oro”, con una vista impresionante de la bahía del lago Lugano y de las montañas. La Villa se caracteriza por su marcado espíritu italiano y su estilo mediterráneo y alberga espaciosas habitaciones y suites que acaban de ser renovadas. El Restaurant Príncipe Leopoldo, un templo gastronómico, ofrece una cocina en la que impera la autenticidad, la pasión y el respeto al producto, sin olvidar la zona ni las tradiciones. La joya del hotel es el exclusivo y paradisíaco Spa Kiso, que ofrece lujo, privacidad y tratamientos a medida.
Considerada como una de las ciudades más bellas de Alemania, Dresde es conocida como “La Florencia del Elba”. En el corazón de uno de los barrios barrocos más emblemáticos de Alemania, el Bülow Palais tiene a su vez mucho de italiano. Este nuevo hotel es un claro ejemplo de estilo propio. Disfrute de un delicioso desayuno en el luminoso patio interior, deguste una refinada comida alemana en el Bülow Bistró, reúnase con los amigos en el club de fumadores o visite el restaurante Caroussel del hotel, uno de los mejores de la zona, en el que conviven en perfecta armonía los estilos barroco y contemporáneo.
Negocio familiar regentado por la novena generación, este elegante hotel está ubicado en la finca de los Condes von Hardenberg, al pie del milenario castillo en ruinas, con vistas excepcionales al valle de Leine. Baja Sajonia, región de leyendas y paisajes espléndidos, es conocida por la cálida acogida de sus habitantes. El Hardenberg BurgHotel es un refugio de elegancia clásica y rural, y confort contemporáneo, en medio de una naturaleza silvestre. El toque característico de la familia es fácilmente reconocible. Los anfitriones, Carl von Hardenberg y la familia Rosentreter, garantizan un servicio impecable. En el restaurante los huéspedes podrán degustar sus delicias gastronómicas y aprender el fino arte de la cocina. Descubra el cercano pueblo de Göttingen, célebre por su antigua universidad, ayuntamiento y preciosas iglesias.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un bosqueVer detalles
Participe en el torneo de tiro con arco, navegue en canoa por el Rhin, vaya de compras a Colonia o Düsseldorf en compañía de un “personal shopper” que le llevará a las tiendas de los mejores diseñadores; esta es sólo una muestra de los servicios personalizados que ofrece esta mansión romántica. Los amantes de las alturas podrán elegir entre una vuelta en helicóptero, en globo o en zeppelín. El Grand Chef Nils Henkel comparte su sabiduría en la escuela de cocina Lerbach. En su maravilloso restaurante, pruebe el hígado de pato frito, el lomo de salmonete asado o el menú de verduras “Pura Naturaleza”, que es un ejemplo perfecto de los placeres que se pueden alcanzar cocinando sin carne ni pescado.
Situado en las montañas de Rothaargebirge, lejos de la vida trepidante de la ciudad, surge de repente una joya de la hospitalidad y la gastronomía. Uno de los hoteles más bonitos de la campiña alemana, que está ubicado en el corazón de una zona muy boscosa, en un extremo del espectacular valle de Lahn. Descanso, un ambiente romántico y una cocina de gran calidad caracterizan el arte de vivir en los densos bosques y antiguos terrenos de caza de los príncipes de Wittgenstein. El lujo rústico de una auténtica residencia de campo queda patente nada más entrar al magnífico hall con su gran chimenea para tomar un cóctel de bienvenida. Este hotel se mantiene firme en su lema: vuelta a la naturaleza pero con estilo.
“Un solo movimiento de Bach equivale a toda una sinfonía de otro músico”, sentenció en su día el violonchelista ruso Rostropovitch. La memoria de Johann Sebastian Bach está presente en el Hotel Hohenhaus, y sus alrededores, ubicado cerca de la ciudad de Eisenach, donde el compositor alemán nació y pasó su infancia. La sublime melancolía de sus suites para violonchelo quizá provenga de estos paisajes boscosos y accidentados, donde los árboles adquieren mil tonos diferentes en la plenitud del otoño. Es el lugar perfecto para empaparse del encanto de la naturaleza y disfrutar de una estancia tranquila o con actividades al aire libre y nadando en la piscina climatizada. La finca privada de 1.680 hectáreas de bosque alberga especies poco habituales como la cigüeña negra y el gato montés.
El Burg Schlitz es una noble mansión que encantará a los que sueñan con la vida de un castillo campestre. A resguardo del frenesí cotidiano este palacio neoclásico del siglo xix, blanco y refinado, está inmerso en una fabulosa finca forestal de 180 hectáreas, célebre por sus monterías. Los gastrónomos apreciarán la comida gourmet que se sirve en el salón de armas: pescados del mar vecino y de los lagos Meckembourgeois y caza cobrada en la propia finca. Esta cocina de proximidad es deliciosa. El bar del hotel y el salón de fumadores emanan el encanto de un club de gentlemen británicos. Íntimo, el wellness & spa lounge tiene una elegancia insólita. Es un rincón del paraíso en la tierra donde placer rima con relax en un ambiente de buen gusto. ¡Aquí la vida es bella!
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Este hotel con carácter, ubicado en un castillo del siglo xii, se yergue orgullosamente sobre una colina desde la que se divisan los lagos y los bosques del campo bávaro en espléndido panorama. Combinando modernidad con el encanto gótico, el Burg Wernberg es el lugar soñado para regalarse un fin de semana gastronómico o celebrar una boda grandiosa. El Grand Chef Thomas Kellermann propone una cocina refinada y notable, en la que verduras, hierbas aromáticas, especias y productos regionales tienen un papel principal. La caza proviene de los bosques vecinos. Los deportistas elegantes sabrán apreciar el bellísimo recorrido de golf de Schwanhof, justo al lado del hotel. Los numerosos senderos del entorno le llevarán a descubrir la naturaleza intacta y los tesoros del campo palatino. Déjese seducir por este destino singular, fuera de los caminos trillados.
La ciudad de Postdam es famosa por los lugares y jardines de Sanssouci, y por la impronta de los maestros de la arquitectura italiana como Schinkel, Persius y el paisajista Lenné. Postdam también es conocida por el hotel Bayrisches Haus. Construido en 1847 al más puro estilo tradicional bávaro por el rey Federico Guillermo IV, actualmente este pequeño chalé no sólo es el lugar perfecto para relajarse y disfrutar, sino también un restaurante gastronómico galardonado en diversas ocasiones y un spa excepcional.
La Villa Hammerschmiede le reserva muchas sorpresas. Es un placer relajarse en la piscina de roca con vistas al parque o distenderse en su interior en las invitadoras habitaciones de estilo art déco. Podrá pasear por la Selva Negra que ha inspirado innumerables fábulas de elfos y dragones. Podrá mejorar su swing en uno de los 14 campos de golf de primera clase en un radio de 50 km, o visitar la ciudad de Baden-Baden y probar suerte en el casino que Marlene Dietrich calificó como “el más bello del mundo”. Cerca, Heidelberg es una excursión obligada para descubrir su impresionante castillo gótico.
Bad Peterstal - Griesbach (Baden-Württemberg), Alemania
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En el libro de visitas del Hotel Dollenberg, un huésped escribió: “Qué pena que no se pueda abrazar a un hotel.” El alojamiento derrocha hospitalidad y una atención excelente, lo que genera un ambiente acogedor y cordial que transmite buenas vibraciones. Los tratamientos relajantes del centro wellness, las mágicas cenas en románticos claros del bosque y los impresionantes paisajes de la Selva Negra se unen para propiciar una estancia maravillosa.
Ciudad de agua por excelencia, bautizada por los romanos como “Aqua villae”, Badenweiler es hoy más popular que nunca por las propiedades terapéuticas de sus fuentes termales. En el hotel Schwarzmatt, famoso por la excelencia de su cocina, el Spa Sano & Salvo le ofrece la posibilidad de disfrutar de los excepcionales efectos benéficos de los baños termales, los baños de vapor, la sauna biológica o la finlandesa. Relájese en la deliciosa piscina cubierta o en la terraza soleada. Situado en la frontera entre Alemania, Suiza y Francia, en la encrucijada de Europa, es el sitio ideal para recargar las pilas.
Este exquisito, tradicional y acogedor hotel de la Selva Negra es propiedad de la familia Zumkeller desde hace seis generaciones. Desde hace más de medio siglo ofrecen una cocina gourmet. El restaurante cuenta con una serie de pequeños comedores. En verano, el jardín y la terraza invitan a saborear las especialidades de la cocina de Baden y a descubrir sus creaciones con toques italianos o franceses. El spa de los Zumkeller tiene un conjunto de piscinas, diferentes tipos de saunas y baños de vapor así como una gran variedad de masajes, tratamientos corporales y de belleza. Los preciosos paisajes del sur de la Selva Negra con los lagos Titisee y Schluchsee y la montaña de Feldberg, sumados a la hospitalidad de los Zumkeller aseguran el placer y el relax.
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Villino es un hotel exquisito cuya cocina ha obtenido muchos premios, ubicado sobre la ciudad de Lindau y en el corazón de una zona cuajada de huertas de fruta, que está en la frontera de Alemania con Austria y Suiza. El Grand Chef Reiner Fischer es el artífice de la fama del restaurante, con su cocina italiano-asiática, completada por una carta de vinos con 850 referencias. El hotel está rodeado por un jardín lleno de encanto, que se ha diseñado siguiendo modelos ingleses e italianos. El color azul profundo del iris es el símbolo del hotel. La diversidad de las ofertas artísticas y culturales y las numerosas actividades de ocio tanto en el lago como en sus alrededores aseguran diversión y entretenimiento para todos los gustos.
* Las reservas deben efectuarse a más tardar 72h antes de la fecha de llegada y según las disponibilidades de cada establecimiento (excepto algunas fechas). Es posible modificar las reservas sin aviso previo. Precio indicado para una habitación doble ocupada por dos personas.