Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
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Experiencias inolvidables para compartir.
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Disfrute de esta oferta en sus fines de semana, sus vacaciones o sus escapadas entre semana:
una noche en habitación doble clásica o superior
cena en restaurante para dos personas (bebidas incluidas)
desayuno
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La ciudad de Verneuil-sur-Avre, que debe su fama a la guerra de los Cien Años y su célebre batalla de Verneuil, es hoy un lugar ideal donde encontrar... la paz. Además, en febrero de 2010, ha sido incluida entre los “100 destinos más bellos de Francia”. Inglesa durante un tiempo, la ciudad fue reconquistada en 1449 por los franceses. El encanto británico subsiste en este pequeño castillo esbozado, con sus extensos céspedes trazados con cordel y sus árboles centenarios que se alzan con dignidad. Cien años, es por supuesto el tiempo que nos quedaríamos en este reducto romántico situado cerca del Parque natural regional de Perche. Bonita bodega de vinos y colección de Calvados.
En el lugar donde estuvo el primer campo de aviación de la capital de Francia, se encuentra |el único castillo de París que se ha convertido en hotel, rodeado de maravillosos jardines privados.| Esta gran mansión neoclásica tiene 48 encantadoras habitaciones y suites, cada una con su propia decoración, inspirada por diferentes historias y personajes famosos, desde René Magritte hasta Isabel de Baviera. Con una soberbia colección de 12.000 obras, el impresionante salón-biblioteca convertido en bar recuerda a los tradicionales gentlemen´s clubs ingleses y es el lugar ideal para un tête à tête íntimo. La terraza de 300 m2 está llena de cenadores y antiguos globos aerostáticos, similares a los que solían despegar del campo de aviación. En el restaurante gastronómico, la cocina tradicional se prepara de manera creativa y se puede almorzar en el jardín. Relájese en el refinado Gemology Spa, con el masaje mineral de la firma Saint James Gemology. Toda esta tranquilidad y personalidad se puede disfrutar en el puro centro de París, muy cerca de las tiendas de la avenida Víctor Hugo.
Lindsay y Christian Germain, propietarios de esta mansión a dos pasos del Touquet y del túnel bajo el canal de La Mancha, han tomado lo mejor de ambas costas para hacer de este lugar un “must”. Cuando el encanto inglés se encuentra con la gastronomía francesa, todo hace presagiar un gran momento de disfrute de la alegría de vivir. El paseo por las murallas de esta villa fortificada y por algunas de las playas más bellas de esta Costa de Ópalo le esperan.
Ubicado en el corazón del bosque de Saint-Germain, descubra una mansión de discreto encanto, un lugar especial y, sobre todo, muy cerca de París. La decoración interior está compuesta por una sutil mezcla de muebles y cuadros coleccionados durante varias generaciones que se han ido sucediendo. Tanto en invierno, cómodamente instalado junto a las chimeneas, o en verano, almorzando a la sombra de las acacias, es el lugar ideal para pasar un fin de semana, una etapa turística o para celebrar un evento familiar. Cazaudehore-la Forestière es la acogida, una mesa auténtica y, sobre todo, un ambiente verdaderamente único.
En el terruño de Champagne a pocos minutos de Epernay, un paraíso del bienestar y del buen vivir. Aquí, todo ha sido pensado para ofrecer la máxima relajación entre paseos, baños, moldeados con aceites esenciales y comidas gastronómicas que piensan tanto en su línea como en su deleite, como las vieiras a la sartén y su salsa de marisco… ¿Con una copita de champagne? Hay tentaciones a las que no se puede decir que no…
Con este suspiro el pintor Eugène Boudin expresó su amor por el lugar en uno de sus cuadernos. Con su encanto bucólico y sus luces deslavadas, la granja Saint-Siméon era uno de los refugios preferidos de los Impresionistas. Monet y Courbet acudían en busca de sus colores. El poeta Baudelaire también buscó su inspiración, dejando el spleen de Paris por el pequeño puerto de Honfleur. Restaurada, nos ofrece hoy día una zona de spa y belleza digna de las termas romanas. “¡Oh, San Simeón!”, que duro es tener que partir…
En pleno viñedo, este antiguo relevo de postas recientemente renovado (y que fue una de las etapas preferidas de Napoleón) está perfectamente ubicado para partir a visitar las gloriosas casas de Champagne.
Sin embargo, no hay necesidad de recorrer la región: le bastará con visitar la bodega de la propiedad, que cuenta con más de 220 referencias y añadas excepcionales de brut y rosado.
De preferencia, le recomendamos la degustación en la terraza, ante las vides que se extienden hasta donde alcanza la vista. ¡Embriagador!
«Se alcanza antes el cielo desde una cabaña que desde un palacio» escribía San Francisco de Asís. Este pensamiento se hará suyo en cuanto ponga el pie en este pedacito de paraíso. Una cocina marítima excepcional, un sol que se pone bajo su ventana e ilumina el océano, el pequeño puerto de Honfleur a un paso... Para los amantes de los largos paseos a caballo y los coleccionistas de momentos románticos
Se dice que fue Jean Cocteau el que diseñó la rampa de la escalera del castillo… Los “rumores” van más allá y hablan del cuidado dedicado a los detalles de este delicioso castillo en el que se alojaron Racine, La Fontaine y Dumas. ¿Qué páginas escribieron aquí que pasaron a la posteridad? Tendrá todo el tiempo para pensar en ello mientras pasea por el majestuoso parque, mientras nada en la piscina, mientras juega al golf o al tenis o durante sus opíparas comidas que le harán descubrir los mejores productos y los grandes vinos de la región.
Un gran viaje por el tiempo: esto es lo que le ofrece este castillo declarado monumento histórico. El primer señor del lugar, el Señor de Percy, era también el cocinero personal de Guillermo el Conquistador. Pero el gran episodio histórico que puede evocarse en los alrededores es la batalla de Normandía –que cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial entre junio y agosto de 1944. El mejor Relais & Châteaux para pisar las playas del Desembarco o ir a descubrir el Mont Saint-Michel, es aquí...
Dominando la bahía del Mont Saint Michel, a sus pies encontrará los criaderos de ostras y el puertecito de Cancale. En este mundo de ilustres vagabundos por los mares, Jane y Olivier Roellinger le acogen rodeados de su fi el tripulación. El espíritu del restaurante “Le Coquillage” tiende a una simplicidad sana y elegante, acompañada de amabilidad y atenciones. La cocina, basada en los productos de la bahía de Cancale, refl eja el pasado de aventuras marítimas de esta región de tradición corsaria, utilizando más de 120 especias prevenientes de las Indias orientales y occidentales. Además de estos dos alojamientos,el castillo Richeux y la casa de campo Les Rimains, descubra también otros 4 lugares vitales para hecerle partícipe de nuestra alegría de vivir entre el cielo y el mar: “Les Gîtes marins” para acoger a las familias, la pastelería y salón de té “Grain de vanille”, la escuela “Cuisine corsaire” y el colmado “Épices-Roellinger”.
Rodeado por la inmensidad del mar y los arrecifes de la Costa de Granito Rosa, la Casa de Lankerellec es un tesoro bretón. Desde su terraza, con vista panorámica a las islas Milliau, Molène, Losquet…
¡Es mágico! Podrá optar entre un paseo por la «senda de los aduaneros» para saborear el rocío marino o hacer submarinismo para observar de cerca la reserva natural. Puede que vea uno de los mariscos que encontrará por la noche en su plato…
Antiguamente puerto de contrabandistas y refugio de piratas, Roscoff sigue siendo un destino especial, con sus olas esmeraldas, sus casas de pescadores de granito y sus granjas alojadas en los acantilados.
Su punto de destino es una antigua propiedad de comerciantes que cuenta con piscina, spa y acceso directo a la playa. En la cocina, Loïc Le Bail le podrá contar mejor que nadie la especialidad local,
la cebolla rosada, fundente y dulce, el único sabor que llevaban consigo los piratas de Roscoff en sus viajes. Sin ser tan temerario, usted sólo tiene que dar un paseo de un cuarto de hora en barco para descubrir la pequeña isla de Batz, perla “tropical” perdida en la Mancha con sus palmeras y sus playas de fina arena.
Filete tártaro de lubina y caviar, ensalada de cigalas, carpaccio de vieiras a la naranja... Estos refinados platos adquieren un gusto muy especial cuando se sirven en un entorno como un restaurante panorámico abierto al océano y, a cada lado, una interminable playa de arena fina. Desde la ventana de su habitación, la misma pureza marina. El único inconveniente: por la noche, el mar hace un poco de ruido, y debe acostumbrarse al suave murmullo de las olas... ¡Apostamos a que lo hará!
Una puerta al océano. Un pontón privado para un embarque inmediato. Navegar entre Lorient y la isla de Groix es una experiencia inolvidable: uno de los muchos placeres que le reservan este castillo y su mansión, ambos históricos, rodeados de 120 hectáreas de bosque privado. Si no tiene madera de marino, quizá le atraiga sobrevolar los acantilados bretones en helicóptero. Para recuperarse de tantas emociones, una degustación gastronómica de los productos del océano y el terruño bretón... La sesión de masaje shiatsu le vendrá de perlas...
Belle-Île-en-Mer… “La bien llamada”, como decía Eva Jouan, poetisa del siglo XIX. Este islote, al que sólo se accede en barco, tiene un aire de fin del mundo. Un refugio ideal para ofrecerse una talasoterapia contemplativa. Entre una cura de “Piernas ligeras” y una cura de “Masajes del mundo”, su mirada se pierde en la Aiguilles de Port-Coton (increíbles picos rocosos que surgen en medio del mar) y el pequeño puerto en colores pastel de Sauzon, y sus pensamientos en el cielo azul. El bienestar absoluto.
En el Morbihan, en el estuario de la Vilaine, en la punta de Pen-lan, se alza esta extensa propiedad típicamente bretona. Un lugar surgido de una proeza arquitectónica: estas casas solariegas históricas se desmontaron piedra a piedra y se reconstruyeron a la orilla del mar. Al alcance de las olas, la balneoterapia le ofrece en la costa una cura yodada de juventud. En restauración, el centollo bretón hace honor a su reputación:
¿acaso hay otro mejor en el mundo? Este lugar es también un delicioso encuentro con su propietario, Bertrand Jaquet, amante del arte y todo un enamorado de Bretaña que ha sintetizado aquí todas sus pasiones. Pero cuidado, podría contagiárselas...
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
Rodeando a un castillo del siglo XV, esta finca de 200 hectáreas cargada de historia, conjuga de maravilla confort y hospitalidad. Cinco atmósferas inolvidables: un hotel sustentado en el tiempo, un retaurante gastronómico, un asador de ambiente informal con cocina creativa, un spa dedicado al bienestar del cuerpo o del espíritu y un golf con greens de terciopelo. Verdadero remanso de tranquilidad donde cortesía y refinamiento son las palabras clave.
En la Península del Croisic se encuentra un tesoro histórico: desde hace cuatro siglos, este fuerte de granito domina los estados de ánimo del mar. De él se conservan las murallas, los fosos y el puente levadizo. Construido para resistir a las tempestades y a los asaltos, este monumento es actualmente una residencia de ocio que, bajo ese aspecto autoritario, oculta promesas de dulzura: artesonado de roble, jardines aromáticos, piscina abrigada… Y un huerto en el que el chef cultiva las hierbas de su cocina imaginativa y marina.
Sus seis kilómetros de arena fina han convertido a la playa de La Baule en uno de los paseos más hermosos de la costa Atlántica. Frente a ella se alza la mansión de estilo Belle Époque en la que cada detalle cuenta. El cuidado aportado al extenso césped dice mucho de la búsqueda de perfección que mueve a los propietarios. Las jornadas comienzan con unos desayunos que dan la “nota” de una placentera cocina, a imagen de sus vieiras marinadas en zumo de pomelo y en aceite de oliva. Otra ventaja del lugar: el centro de talasoterapia se encuentra a un paso. Aquí, lo elegante es desplazarse hasta allí en bici…
En el centro de un parque de 9 hectáreas, el Castillo de Noirieux es un remanso de calma, refinamiento e intimidad, una atmósfera digna de las grandes mansiones de antaño. Sus anfitriones, Anja y Gérard Côme cuidan al máximo los detalles. Perfumes únicos en cada habitación, una acogida inimitable,
una terraza “en” la naturaleza y, por supuesto, una cocina extraordinaria, inspirada, creada en función de los productos y las estaciones del año; Gérard Côme ha encontrado el secreto de los platos de los que uno nunca se cansa.
Hotel y restaurante a orillas de un ríoVer detalles
Situado en el corazón de una acantilado que domina el Loira, un sitio único en el mundo (reconocido incluso por la Unesco). Allí se encuentra un alojamiento que no es como los demás: la mansión Les Hautes Roches, primer hotel de lujo troglodita, donde deseará retirarse y hacer hablar a sus viejas piedras. Sus habitaciones orientadas al sur, algunas de ellas excavadas en la roca, están todas decoradas con materiales nobles para armonizarse con el lugar. La cocina de influencia bretona es a la vez clásica y atrevida y casa perfectamente los productos que diariamente llegan del océano con las elaboraciones locales. Cada estación le hará descubrir un aspecto poco conocido de este tesoro anclado a las orillas del Loira.
1560. Para poder vivir libremente su fe frente a los católicos, reconocida como religión “legal”, los protestantes proyectaron secuestrar al joven rey Francisco II. Fue la conjura de Amboise. El Castillo de Noizay fue testigo y teatro de este episodio histórico. El edificio, construido en el siglo XVI, conserva algunas señales de este período, cristaleras majestuosas y rosetones impresos que sumergen en una atmósfera mística. La visita a los castillos del Loire comienza por éste…
Restaurant de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
En la ruta de los vinos en la región de Loiret-Cher, se encuentra un pabellón de caza construido en 1860. Abundante hiedra en los muros, habitaciones desde las que se escucha el trino de los pájaros, bonita residencia a dos pasos del castillo… Los amantes de la naturaleza ozarán con el encanto de esta cada burguesa rodeada por una extensión de bosque y un lago privado, y con la cocina “clásico- moderna” como la califica el propio Rémi Giraud. En el menú: cremoso de buey de mar con emulsión de erizo, pichón de Madame Lebert, suflé de limón verde... ¿El vino?, un blanco del Loira videntemente, Vouvray, Montlouis, o Touraine... usted elige…
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en una ciudadVer detalles
En el corazón de la ciudad de Romorantin que inspió grandes proyectos a Leonardo da Vinci, Didier Clément trata con elegancia sabores naturales inéditos en un palacete particular de estilo Renacimiento. Al hilo de sus platos descubrirá rocambola, malagueta, angélica o flores de saúco... Variedad de níscalos, espárragos blancos y caza de temporada, acompañados de los mejores vinos de Loira, despertarán todos sus sentidos con sutileza.
Volar en globo aerostático desde el parque y contemplar desde el cielo los numerosos edificios del arte románico en el departamento de Vienne. A bordo de una barca, dejarse guiar por el Vonne, en el corazón de la propiedad, para ir en busca del Jardín secreto y almorzar a la orilla del agua. Recorrer a caballo las 120 hectáreas de la propiedad en busca de los corzos en libertad. Visitar Futuroscope, el templo de la magia de las imágenes. Descubrir el hechizo del Marais Poitevin(marismas del Poitou). Dar un rodeo por la ciudad de Poitiers, un lugar representativo del patrimonio medieval francés... Son tantos los momentos álgidos que le esperan si se aloja en el Castillo de Curzay... Edificado en 1710, este castillo ha conservado la serenidad de su época con la tranquilidad de sus acogedores interiores y de sus árboles bicentenarios. Las jornadas y las veladas transcurrirán en la más deliciosa tranquilidad, entre paseos románticos, cenas en la terraza, tratamientos corporales y música clásica en la capilla. Con clases de equitación, un taller de confitería y la búsqueda del tesoro en torno a la leyenda de Melusina, los niños tienen también su propio programa.
Hay que agradecer al Renacimiento que haya dado a Francia castillos como este: un esplendor púdicamente oculto detrás de los árboles de su parque. Tanta magnificencia no queda al descubierto de golpe… Una vuelta en globo le permitirá contemplar los lugares bajo otro ángulo y admirar los viñedos de Coñac y Burdeos. Situado entre estos dos feudos vitícolas, este lugar promete inolvidables degustaciones…
A poca distancia de Limoges, hay un refugio de paz y verdor, en el mismo lugar donde la arboricultura del Limousin ha alcanzado sus más bellos logros. Si es usted sensible a la poesía sencilla de un paisaje, esta Capilla rodeada de árboles bicentenarios le conquistará. Vaya al encuentro de la vida de los artesanos de la porcelana en una casa-taller del siglo XIX, donde no corre el tiempo. Será presa del hechizo del paisaje, con su Capilla y su techo terminado en aguja, el parque bañado por estanques y el viejo pontón que llama a la meditación. Con inspiración y modernidad, se cocina al estilo de las mansiones burguesas.
La torre está tan cerca del río que el castillo parece que se encuentre sobre él…
Se puede llegar a sentir un leve vértigo mientras se disfruta de la comida sobre esta terraza enclavada en plena naturaleza o abriendo las ventanas de su habitación, digna de un príncipe. ¿Desea tomar aire puro en un marco extraordinario? Abra sus pulmones y sus ojos de par en par. Ubicado entre el Lot (conocida como la “tierra de las maravillas”) y la Dordoña (que alberga más de 1000 castillos), el castillo de la Treyne constituye el lugar ideal para descubrir una región excepcional.
Albergarse en este castillo del siglo XIII que domina el valle del Lot es una experiencia única: una auténtica inmersión en la Historia de Francia, en la Edad Media. El chef encuentra su inspiración en los productores locales de trufas negras de Lalbenque, de azafrán y de cordero del Quercy para su restaurante de fama internacional. La carta de vinos se articula en torno a los grandes malbecs y el vino producido in situ en los lagares del castillo.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
En el corazón de los prestigiosos viñedos bordeleses, este hotel (firmado por Jean Nouvel e inspirado en los antiguos secaderos de tabaco de la zona) es una joya de diseño y de luz. Un lugar dedicado al culto de lo bello y lo bueno, con excepcionales vinos realzados por la cocina de Michel Portos. Los productos locales revisitados bajo influencia mediterránea o exótica inspiran el “Magro tipo kefta, bulgur y chutney de dátiles” o “Carré de cordero del Aveyron, migas yodadas, puntas de espárragos y manzanas azafranadas”. El bistró “Côté Cour” y el asador “Le Café de l’Espérance” ofrecen una sabrosa cocina tradicional en un ambiente informal.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
Dan ganas de tomarse el nombre de esta población al pie de la letra y enviarle una amable carta, para manifestarle hasta que punto nos gusta el olor de sus pinos y de la resina a orillas del mar y que acompaña, con un delicado toque a Sudoeste, el descanso al borde de la piscina. Las inmensas playas de fina arena que se encuentran en las inmediaciones y las deliciosas recetas preparadas con esmero por Jean Coussau, un chef que crea, con la gramática de la región, su propio vocabulario, entre el caviar de Aquitania y los blinis de maíz con nata fresca y el foie gras de pato caliente con uvas. Aunque también habría muchas otras cosas sobre las que escribirle…
Hotel en el campo y restaurante de un Grand Chef Relais & ChâteauxVer detalles
Un pequeño palacio en el campo, remanso romántico para sumergir en él todos los sentidos, cuidar el cuerpo y dejar fluir el espíritu. ¿Cómo podríamos no elogiar un paraíso que mantiene aún suspendido el suave perfume de la Emperatriz? Mágicos jardines, estancias aristocráticas y cocinas sinfónicas. Una historia de amor, sonata a cuatro manos o huertos de hierbas y rosas antiguas cuidan de un spa de ensueño, la Ferme Thermale®. En la cocina, las maravillas celestiales de Michel Guérard, en el resto, la influencia poética de Christine… ¡Un sueño!
“Recibir a nuestros huéspedes como amigos”: esa es la máxima de Sylvie y de Olivier Lacroix, la pareja propietaria de esta bonita casa solariega en el campo. Amantes incansables de la belleza de la región, le recomendarán itinerarios alternativos a las rutas turísticas. Coleccionistas de viejos armagnacs, estarán encantados de darles a conocer los grandes vinos soleados de la región: madiran, jurançon y tursan. Para disfrutar a la sombra de los plataneros.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
En los años 80, Serge Blanco era aquel elegante jugador de rugby que escribía algunas de las grandes páginas de la historia del equipo de Francia. Ese amante del juego y de la buena gastronomía es en la actualidad el propietario de este lugar preservado y romántico en el que Sir Reginald Wright, un influyente senador australiano, ofrecía sus tés amenizados con baile en los años 30. Aléjese unos instantes de la fiesta e instálese a la orilla del gran lago, para disfrutar de la tranquilidad del lugar y compartir un momento de meditación con los patos salvajes.
A pocos minutos a pie de la playa de Saint-Jean-de-Luz en el corazón del País Vasco francés, este palacete del siglo XIX, estilo Napoleón III, ofrece un marco íntimo abrigado por árboles centenarios. Entre mar y montaña, no faltan actividades para practicar y la gran piscina ayuda a combatir el calor durante los solcados dias de verano. En el restaurante, quizás necesite que le expliquen qué es el puré “Koskera” o un granizado al “Patxarán”, pero una vez traducido comprobará que el vasco es un idioma muy sabroso…
Saint-Jean-Pied-de-Port (Pyrénées-Atlantiques), Francia
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
Con el atrativo del océano sólo compite aquí el de la montaña. Entre estos dos mundos se levanta Saint-Jean-Pied-de-Port, aldea de eterno encanto, con sus antiguas edificaciones construidas sobre la orilla del Nive. Carlos II de Navarra la llamaba “la llave de mi reino”. Anne-Marie y Firmin Arrambide - ese chef al que inevitablemente acabará encontrando por el mercado - convirtieron esa parada de postas para diligencias en un lugar de relax absoluto. Su hijo Philippe, en la cocina, y su hija Sandrine trabajan a su lado para que tengan una estancia gastronómica y epicúrea en una atmósfera deliciosamente familiar.
La reina madre de Inglaterra escogió esta mansión con cierto encanto británico para descubrir Albi, ciudad natal de Toulouse Lautrec. La urbe epicopal, conjunto medieval único construido en ladrillo, ha sido catalogada por la Unesco en 2010. Al igual que la regia visitante, disfrutará de la buena vida, las amplias habitaciones abiertas a la naturaleza, las mesas a la orilla del Tarn. Con un vaso de Gaillac en la mano, descubrirá la belleza de los paisajes “postimpresionistas” mientras le cuentan que Albi fue la cuna del catarismo y, en el Renacimiento, abasteció de añil a los grandes pintores de la época...
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
A los pies de Carcasona y del Canal du Midi, catalogados ambos como Patrimonio mundial por la Unesco, y en el centro del País Cátaro, a dos pasos del Mediterráneo y de la Montaña Negra, hay una mansión donde reinan la calma y el confort: el Domaine D’Auriac. Aquí, unos preferirán un paseo campestre por un parque con variadas esencias mediterráneas, poblado con cientos de pájaros. Otros perfeccionarán su swing en su campo de golf de 18 hoyos o aprovecharán la espléndida piscina para darse un relajante baño. Y si la ciudad medieval de Carcasona no aplaca su sed de historia, puede optar por una escapada a Rennes-le-Château, célebre por la leyenda del Abad Saunière y de un tesoro del que todavía hoy se sigue intentando todavía desentramar el misterio.
“Como un palacio italiano, en medio de un jardín lleno de fuentes…”. Al ámparo de la iglesia medieval del pueblo, esta bella cartuja del siglo XVIII aparece ante el visitante bajo sus plátanos centenarios. Las arcadas de su dorada fachada de piedra le adentran a una elegante sucesión de salones y comedores. Una tarde junto al fuego de la chimenea; el placer de una cena de verano bajo un tilo; una copa del armagnac de sus viñas, arrellanado en mullidos sofás...; sentir la alegría y la abundancia de los extraordinarios productos de la Gascuña, que cantan la armonía de su luminosa simplicidad. Y, finalmente, aprovechar los effectos benéficos de su manantial en el Spa Thermal situado en los jardines.
La etimología del apellido Mirepoix tiene divididos a los historiadores. Para unos, procede del occitano y significa “Que mira a los peces”. Para otros, deriva del latín y significa “Que mira a la montaña”. Situado entre las límpidas aguas del Hers y el impresionante macizo de Tabe, este pequeño burgo medieval no pondrá sin duda nunca de acuerdo a los especialistas salvo en un punto: su increíble poder de seducción. El Relais Royal despliega aquí su elegancia con total discreción sumergiéndole en un ambiente romántico con su patio interior, su jardín, su piscina, sus majestuosos salones y sus piedras ataviadas con plantas trepadoras. Un lugar de estancia ideal para salir a descubrir la ciudad de Carcassonne y los castillos cátaros.
Frente a las nieves eternas del monte Canigou, en uno de los pequeños valles más salvajes de la Cataluña francesa, el Castillo de Riell despliega su elegancia entre pinos, parasoles y laureles rosas. Un elegante hotel a medida de los hedonistas, con sus interiores barrocos y su restaurante que rinde homenaje al cordero y a los productos del mar. Para los más activos, existe una amplia gama de actividades en plena naturaleza, en el corazón del paisaje, que corta el aliento. Los gentlemen-travellers apreciarán sin duda las tonalidades de viaje que Biche Barthélémy le ha dado a su propiedad: el bar “Out of Africa” y su puesta en escena de safari, la datcha salida de una novela rusa para sumergirse en la lectura y tomar el desayuno. Una sublime evasión en Roussillon románico.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
El “azul Klein” no es suyo, pero este Klein podría registrar perfectamente algunas de sus creaciones… Jean-Georges Klein es el chef-cocinero de este establecimiento familiar dominado por la pureza tanto en el diseño como en los platos. El minimalismo va acompañado de audacia: “Cada día intento maridajes, contrastes, historias improbables, pruebo, arriesgo…” El lema de la casa: “Todo es posible, no hay que estancarse”.
Antaño residencia de los lugartenientes del rey, cuartel de los gobernadores militares, luego vivienda de un barón del Imperio... Esta abadía escondida al pie de los viñedos alsacianos se ha ido cargando de secretos a través del tiempo. Las habitaciones de madera clara, delicadas y cálidas, son el reflejo de la acogida que le tienen reservada Christian y Pascal Funaro. Los paladares finos podrán elegir entre dos restaurantes: Le Prieuré, con sus creaciones refinadas, y el Apfel´stuebel, para descubrir la gran tradición de la “Winstub”, la abundante gastronomía del campo alsaciano.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
“Al pasar de Versalles a Lunéville, parecía increíble haber cambiado de lugar”, escribió Voltaire. A dos pasos del “pequeño Versalles” de los duques de Lorena, de las artísticas cristalerías de Baccarat y de la célebre plaza Stanislas de Nancy, el Château d´Adoménil cultiva la misma elegancia y le invita a descubrir el encanto de una mansión del siglo XVIII, realzada con pequeños toques de modernidad. Cyril Leclerc ofrece una cocina gastronómica y atrevida y hace honor a los mejores productos, algunos de ellos provenientes de la región de Lorena. Nexo de unión entre ayer y hoy, cortesía y cocina en armonía, pura poesía... Adoménil es un estado de ánimo.
En el siglo XVII, Colroy-la-Roche era alemán y se llamaba Koenigsberg que significa “la colina del rey”. Convertido en francés, el municipio ha conservado su carácter majestuoso, en un paisaje de pequeños valles en los que ha quedado encerrado el aire más puro del mundo. Mireille y su hijo Nicolas han creado allí un lugar tan cálido como una casa familiar, con spa, modelados del cuerpo con aceites esenciales y restaurante gastronómico... Para grandes epicúreos.
Un interior montañés sin ser rústico, lujoso sin ser sofisticado… Los propietarios de este establecimiento -Michel Philippe, su hija Sylvie y su yerno Ghislain- han resuelto hábilmente la ecuación decorativa que se les plantea a los diseñadores de chalets de alta gama. Con un carácter “sillón de club” y una armonía de maderas claras, han sabido crear un lugar excepcional al pie de las pistas. Qué felicidad quitarse los esquís…
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en la riberaVer detalles
Bonitas habitaciones con amplias terrazas y un restaurante gastronómico a orillas del Yonne, actividades a discreción, un spa cálido e innovador, una piscina interior, un programa especialmente concebido para los niños… La Côte Saint-Jacques es un lugar espléndido y cautivador, como su propietario, Jean-Michel Lorain, un chef apasionado y versátil que le hace sentirse como en casa y que quizás, al hilo de la conversación, le revele los secretos de sus recetas. Su creación de un plato vale por sí sola el viaje…
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
En todas las épocas Vézelay ha encantado a los artistas, los poetas y los reyes. De este burgo medieval, declarado patrimonio mundial de la Unesco, partieron la segunda y tercera cruzadas. En L’Espérance, un antiguo café-ultramarinos en el corazón de las viñas, Marc Meneau dirige su propia cruzada del gusto. Autodidacta, descubrió el arte de cocinar en los libros antes de desplegar su capacidad de invención: sus ostras en jalea de agua de mar, su sopa de marisco al caviar o sus fresas “María Antonieta - Sofia Coppola” dan fe de ello. La otra batalla del Chef: defender la vinificación artesanal y preservar los pies de viña antaño víctimas de la filoxera.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
Tarima de cedro, muebles de estilo, tapicerías sedosas... Roland y Véréna Schön, decoradores de fama mundial, han convertido esta mansión de marqueses perdida entre lagos silvestres, en un lugar delicado y sorprendente. Aquí, cada estancia parece una galería de arte. Hasta la última butaca invita a la lectura y a la degustación de los mejores vinos del Jura... antes de pasar a la mesa para saborear una cocina espléndida y sutil. Lo emblemático: el pollo de Bresse de la granja Roussel Voisard en terrina (previa reserva), supremas sobre gratinado de patatas panadera con Vino Joven, muslos en ensalada “como después de un guiso”... digno de los fastos de antaño.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
El nombre de Bernard Loiseau evoca inevitablemente un peculiar viaje sensorial, una experiencia culinaria auténtica. El chef Patrick Bertron sublimó la herencia legada por su maestro combinando la sencillez, el poder de los gustos y nuevos sabores... La cocina no es el único atractivo de esta magnífica mansión borgoñesa: Dominique Loiseau la ha convertido en un lugar excepcional desde todos los puntos de vista: las habitaciones, los salones, los jardines, el spa, la recepción atenta y la refinada decoración. Un lugar mágico e intemporal en el que el bienestar adquiere todo su sentido.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
A partir del albergue familiar creado en 1872, Georges Blanc, chef de renombre y empresario visionario, ha contruido un verdadero Pueblo Gourmet alrededor del río y del Antiguo Albergue 1.900 reconstituido. La gran cocina es por supuesto el corazón de este pueblo dedicado a la convivencia donde, en familia, reinventa sin cesar el terruño a través de creaciones como la crepe vonasiana con salmón y caviar o el emblemático pollo de Bresse con foie gras. En cerca de 5 hectáreas, descubra su Spa de rêve, un nuevo espacio acuático que bordea un estanque y un gran parque paisajístico que se ilumina cuando cae la noche.
Parece que en cualquier momento podrían aparecer príncipes y princesas de cuentos de hadas en este maravilloso paisaje; un castillo fortaleza del siglo XV construido en la Auvernia de los volcanes, de los ríos tortuosos y de los lagos de agua pura. Si la magia de las torres, de los torreones y las habitaciones reales no bastan para hechizarle, lo conseguirá la cocina gastronómica, elaborada con los mejores productos de las granjas cercanas…
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Usted estaba convencido de que se encontraba en Lyon, y sin embargo le parece que está ahora en Florencia. Esas paredes ocres, esa decoración artística, ese aire de farniente alrededor de la piscina… No hay duda, se trata de Italia… ¿Pero cuál es la razón de este anacronismo? Florencia y Lyon se encuentran íntimamente relacionadas desde el Renacimiento y la boda entre Enrique IV y María de Médicis. Villa Florentine es un testimonio de aquella época dorada. Un retiro romántico ideal para apartarse un poco del bullicio lionés y cenar en las “Terrasses de Lyon” contemplando las luces de la ciudad, refugiado en el corazón de una colina llena de encanto.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas de un lagoVer detalles
“Y desde entonces, me bañé en el Poema / De la Mar, lleno de estrellas, y lactescente / Devorando los azules verdosos, donde, flotando / Pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende...” Amante de la poesía, Jean-Pierre Jacob le dio a su restaurante el nombre del más famoso poema de Rimbaud: El Barco Ebrio. Al igual que el poeta visionario, este chef juega con audacia con los colores y las imágenes, convirtiendo cada plato en una experiencia sensorial. La majestuosa vista al lago de Bourget (el lago natural más grande de Francia) despierta casi la necesidad de escribir versos alejandrinos...
Hace 2.000 años, bajo el reinado del emperador romano Augusto, la tribu celta de los Tricastinos se instala en la Drôme provenzal, más concretamente en el lugar de Augusta Tricastinorum, actualmente conocido como Saint-Paul-Trois-Châteaux. En homenaje a esta magnífica herencia, la Villa Augusta ha conservado los restos de su época romana bajo el oro y el ocre de sus fachadas. Una mansión propicia para el descanso más absoluto, con su piscina rodeada de árboles y sus interiores de una elegancia depurada. La especialidad local, la trufa negra del Tricastin, adereza la cocina de la casa y es el pretexto ideal para realizar unas bonitas excursiones en busca de este valioso manjar.
El Château de Rochegude, situado en el centro de la Drôme provenzal, domina majestuosamente el viñedo de Côtes du Rhône. Las bodegas del castillo se encuentran entre las mejores de esta denominación y son un punto de partida excelente para hacer degustaciones en las bodegas de los viticultores de alrededor. Pero su viaje no debería detenerse aquí, porque en esta región hay muchas más cosas para descubrir, como las grutas de Ardèche, vestigios romanos como los de Vaison-la-Romaine, el Puente del Gard o el teatro antiguo de Orange. A su regreso al Château no deje de tomar un pequeño tentempié tan exquisito como este: trufas calientes y crujientes estofadas con mantequilla, acompañadas de huevos y rebanadas de pan tostado.
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“Concebimos este restaurante como concebimos nuestros platos: primero lo hemos imaginado”. Con 24 años, los famosos hermanos Pourcel tuvieron un flechazo por esta residencia abandonada en el centro de Montpellier. Abrieron allí su primera casa: un “jardín” que celebra los cinco sentidos, donde los sabores del Languedoc y del Mediterráneo son salados, dulces, suaves o amargos pero siempre ensalzados. Celebrar los sentidos es también cuidar las líneas: la decoración del hotel fue obra de Bruno Borrione, quien dio a este lugar con una firma contemporánea, y un diseño único, que expresa un verdadero arte de vivir.
Al pie de las Dentelles de Montmirail y del monte Ventoux, que tanto gustaban a Paul Cézanne, se encuentra un lugar con encanto e historia. Las antiguas dependencias de este municipio varias veces secular - la rectoral, los establos, la escuela…- se restauraron y acondicionaron en excepcionales casas rurales. Una etapa provenzal en la que no faltan ideas para hacer una escapada: mercados, pueblos medievales, anticuarios, campos de lavanda y talleres de artistas dan vida a la región. Otros aspectos interesantes de esta zona: una cocina generosa y perfumada que sublima la región e inolvidables catas de los vinos del Ródano, entre Gigondas, Vacqueyras y Châteauneuf-du-Pape.
Construida en un parque botánico de cinco hectáreas, una residencia estilo Segundo Imperio adornada con hierro forjado, madera esculpida y coloridas telas… En el Château de Montcaud, siempre hay unas notas de música para acompañar su estancia. Los conciertos clásicos le
proporcionarán hermosas veladas románticas y, en verano, no se debe perder los “jazz lunch”, acompañados con una cocina típica de Nueva Orleans. El Château de Montcaud es un maravilloso punto de partida para acudir a las fiestas de Avignon, Uzès y Orange, a muy pocos kilómetros.
Idealmente encaramado en lo alto de un magnífico pueblo provenzal, situado a la vuelta de una callejuela adoquinada, Le Vieux Castillon ofrece una arquitectura renacentista con un encanto increíble. Desde la terraza se puede disfrutar de una vista panorámica de las viñas: la eterna Provenza sigue existiendo ahí, ante sus ojos. También disfrutará de una cocina llena de notas soleadas, lustrada por el aceite de oliva de la región, perfumada por los mil y un aromas de la garriga y acompañada por una buena selección de crus regionales. Todos los ingredientes se encuentran aquí reunidos para hacer de su estancia en esta casa un momento excepcional en un lugar mágico.
Propietarios de otros dos establecimientos en la región, a la que aman con pasión, Geneviève y Jean-André Charial han resucitado este antiguo convento con un admirable trabajo de renovación y decoración. Los muebles contemporáneos se incorporan en las piedras originales en un armonioso diálogo. La carta del restaurante es también un canto a la región: “filete de San Pedro asado con mantequilla semisalada y alcachofas de Provenza”, “magret de pato crujiente sobre su piel al chutney de fruos secos con perfume mediterráneo”…
El intenso azul del cielo de Provence se expande sobre esta otra maravilla, obra de Jean-André y Geneviève Charial, versión más bucólica, pero tan excepcional como Oustau de Baumanière. Le Cabro d’Or es un palacio de quietud, con sus interiores claros y amplios, cuyas ventanas se abren a un jardín íntimo y apacible. Es un lugar que le ata definitivamente al universo colorido y refinado, tan creativo en el arte culinario como en el arte decorativo. Cenas arropadas por el suave canto de cigarras y, por supuesto, acompañadas de vino producido por los Charial. ¿Su nombre? “L´Affectif”. Amaderado y sedoso al paladar
Entre Roussillon y Gordes, Le Phébus es una masía construida en piedra seca donde las suites se abren a las aguas tranquilas de sus piscinas privadas. Una joya de la hostelería en la que da gusto encontrarse cuando el mistral sopla por la garriga. Una escala maravillosamente situada para descubrir el Lubéron y revitalizarse con los tratamientos del spa Carita. El restaurante resucita con mucho arte antiguas recetas provenzales y firma una sopa de pistou magistral.
Situado sobre una loma, en el corazón de una explotación enoturística, desde Domaine La Coquillade se disfruta de una vista excepcional del Luberon y el monte Ventoux. Este caserío encantador está compuesto por seis prestigiosos edificios – el más antiguo del siglo XI – en los que se han habilitado suntuosas habitaciones y suites. La Coquillade invita a degustar su cocina, gastronómica o tradicional según las preferencias, y los caldos de los viñedos Aureto, que estimularán sus papilas hasta alcanzar lo sublime. Los amantes del vino, de los grandes espacios abiertos, de la naturaleza y el deporte, se verán colmados por la serenidad y el bienestar que encontrarán en este marco idílico.
Médico y astrólogo del Renacimiento, conocido por sus predicciones, Nostradamus nació en este pueblo estratégicamente situado para explorar las maravillas de la Provenza. ¿“Vio” que algún día se levantaría un hotel excepcional a pocos metros de su casa, convertida hoy en museo? En esta antigua abadía, se han acondicionado las celdas de los monjes cistercienses en habitaciones con una vista divina a la meseta de Salon, desde la Camargue a la Sainte Victoire, y la piscina rodeada de pinos y moreras. Deje el futuro a Nostradamus y disfrute plenamente del presente…
“Cuando estaba en Aix quería estar en otro lugar y ahora que estoy aquí, la echo de menos…” escribía Cézanne. Usted también quedará seducido por el encanto de esta ciudad, de sus callejuelas recorridas por un perfume de farniente, y por el de esta granja florentina. Aquí, los dormitorios están revestidos con suntuosos tejidos, telas bordadas con los colores del sol, y dan a un jardín privado que huele a lavanda. La cocina ensalza la Provenza, con platos como el carré de cordero fileteado y hecho a la sartén, caviar de berenjenas con aceitunas, salsa de ajo negro, albahaca frita...
Una estancia azucarada como la especialidad local: los famosos “pastelillos de almendras” con aroma de melón y de naranja...
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel a orillas del marVer detalles
No se puede amar más a Marsella que la familia Passédat. Amar Marsella es amar el Mediterráneo, indisociable de la ciudad tanto como lo es la cocina de Gérald Passédat. El pescado es por supuesto el producto estrella de su cocina, un pescado que se pesca aquí, un pescado a veces olvidado - la galinette, el chapon - que se alternan con los crustáceos y le dan esa deliciosa sensación de estar sumergido en el Mar Mediterráneo. El plato fetiche es, sin lugar a dudas, la Bouille Abaisse, yodada, pero también el famoso Loup Lucie. Haga sitio también para los postres que, como reconoce el propio chef, resultan “extravagantes”. Las vistas al Mediterráneo por su parte se encuentran siempre presentes tanto desde la terraza como desde el restaurante. Y como la vista es magnífica, podrá disfrutar de ella hasta en su habitación, espaciosa, abierta al horizonte…
Hotel y restaurante en un campo de golfVer detalles
La Sainte-Baume… Legendaria por su bosque de hayas conservado desde hace siglos y por su gruta de Santa María Magdalena, lugar de peregrinaje desde la Edad Media. A sus pies, el terreno de Châteauneuf y su finca del siglo XVIII, donde gustaba alojarse a la familia Bonaparte. Un pequeño palacio de verano con sus baldosas antiguas de ladrillo rojo, sus frisos de cerámica y sus baldosines de terracota en los baños. Bajo los castaños de la terraza disfrutará de una impresionante vista del golf internacional de la Sainte-Baume y gozará de la calma religiosa que envuelve el lugar. Grandes momentos.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parqueVer detalles
En las inmediaciones de un bosque de pinos piñoneros, dominando el Golf d´Amour, el Hôtel du Castellet es el sitio con más encanto de la zona: muebles patinados, fuentes de mármol, habitaciones en tonos miel, lavanda o uva, terrazas soleadas… En pocos meses Christophe Bacquié ha logrado imponer en el Monte Cristo, el prestigioso restaurante del hotel, su cocina basada en los productos de temporada con un guiño a los sabores de otras partes, fruto de una inspiración viajera. Para un relax absoluto: la piscina, el golf, el spa y la suave sombra de los gazebos donde, al anochecer, un juego de luces bien orquestado acentúa la belleza del jardín.
Acurrucado en la falda de una colina y bañado por el sol provenzal, el Couvent des Minimes acogió en sus inicios a religiosas, antes de convertirse en un hotel con prestaciones de alta gama. Este edificio, que data de 1613, es una sabia combinación de arquitectura histórica y moderna. Fachadas de época, jardines aterrazados donde florecen centenares de especies botánicas, interiores y decoración contemporáneas… La alquimia es perfecta. Una benignidad puramente mediterránea penetra en las habitaciones, cuidadosamente decoradas, así como en el Couvent des Minimes Spa par L’Occitane, ¡gran lugar de plenitud y promesa de una “puesta a punto en sensaciones”!
En medio de viñas exuberantes, el Château de Berne disfruta de una finca protegida de 600 hectáreas donde cada año se producen cerca de 500.000 botellas. Este templo de la viticultura puede enorgullecerse de ofrecer una gama de cosechas prestigiosas y originales, como la Cuvée Spéciale, envejecida en barrica de roble. Se alojará en una habitación llena de encanto con contraventanas verde almendra y vistas al bosque, las viñas o los jardines que albergan una gran piscina desbordante. Máxima relajación entre tratamientos en el spa, tenis, senderismo y BTT, cursos de cocina y de enología y el centro de puesta en forma.
Sucesivas generaciones de la familia Gleize se ocupan con esmero de esta antigua casa de postas del siglo XVIII. Los balcones sobre los huertos, los jardines enlosados, las contraventanas de color verde almendra son obra de Jany, último vástago de la dinastía. En la cocina se reinventa la tradición de las recetas provenzales de Gabriela, la abuela: acento, raíces y gusto. Lo dulce es objeto de minuciosos ciudados, en homenaje a Pierre, el padre y confitero. Para placer de los chefs, una huerta biológica da lo mejor de la tierra. Más que una buena parada: un viaje de todos los sentidos, una escala natural hacia la felicidad.
Una elegante residencia de Saint-Tropez a pocos minutos de las playas de Ramatuelle y del puerto de esta famosa población. Lejos del gentío veraniego, esta magnífica casa solariega y sus 4 masías provenzales le invitan a la satisfacción total, en el corazón de un parque paradisíaco. Al borde de la soberbia piscina, a la sombra de los olivos tricentenarios o en el jardín de invierno, para abandonarse a instantes de bienestar, en un ambiente cálido y refinado. La cocina de tintes provenzales, revela el alma y el espíritu del sur. La quinta pone a disposición de su clientela su yate San Lorenzo, de 22 metros, que se puede alquilar para una jornada, unos días, una semana…
En el jardín de este palacio, construido por un general francés enamorado de una bella princesa del Punjab, su esposa, en una cama con dosel o en una chaise longue protegida por una blanca sombrilla, saboree momentos de calma e intimidad en torno a la piscina, mecido por una quietud inesperada en el centro del pueblo más bullicioso de la Costa Azul. Precisión, exactitud, refinamiento, la cocina elaborada por Sato, el chef del Pan Deï, refleja la perfección de un jardín japonés, emblema de una serenidad propia del país del Sol Naciente. Más que en ninguna otra parte, la palabra zen cobra aquí todo su sentido.
Colgado de una colina que domina la bahía de Saint-Tropez, el pueblo de Gassin está considerado como uno de los más hermosos de Francia. La Villa Belrose ha heredado una vista maravillosa gracias a sus grandes terrazas y su piscina real que dominan el Golfo de Saint Tropez. La excelencia se halla también en la cocina gastronómica y en su centro de belleza que ofrece tratamientos de alta gama. ¡Se garantiza un servicio discreto y personalizado!
Todavía quedan pequeños paraísos en la tierra que pocos privilegiados tienen la suerte de conocer… Ubicado apaciblemente en una ladera de Cannes, con vistas a las incomparables primeras estribaciones de los Alpes, Le Mas Candille es una de esas joyas raras. Su parque privado, con una arboleda de 4 hectáreas, es el lugar ideal para pasearse, meditar y descansar. Reino de la tranquilidad y el bienestar, este extraordinario hotel invita a los enamorados de “las cosas bellas” a que disfruten cómodamente en su spa Shiseido y sus tres piscinas. Después de la visita al pueblo medieval de Mougins - donde Pablo Picasso vivió los últimos 15 años de su vida - sentirá usted el placer de reencontrar su “remanso de paz” para degustar la sutil y creativa cocina del restaurante “Le Candille”.
A mitad de camino entre Niza y Cannes, integrado en un paraje sensacional con el Mediterráneo en primer plano, el Cap d´Antibes Beach es una auténtica joya de la arquitectura contemporánea. Sus líneas depuradas casan a la perfección con el encanto y la frescura de la vegetación del jardín, bañado por el mar y limitado por una playa de arena fi na. Original, la decoración de las habitaciones y suites invita a los huéspedes a un paseo sensorial a través de los elementos que componen este emplazamiento extraordinario. La magia vuelve a salir a nuestro encuentro en el restaurante gastronómico, que se abre al mar ofreciendo un panorama delicioso, enmarcado por las islas de Lérins y el macizo del Esterel.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
En Grasse, en el corazón de un olivar milenario, una villa fortificada del siglo XVIII, La Bastide Saint-Antoine. Allí le ofrecerán una cocina perfumada, sabrosa y elegante, firmada por Jacques Chibois, un gran chef apasionado por las trufas, el aceite de oliva y las hortalizas. Al menos una vez en la vida, hay que degustar su sorbete de mandarina con mermelada de jazmín. Entre dos zambullidas en el agua turquesa de la piscina y un paseo meditabundo bajo los olivos, es muy grato refugiarse en una habitación de estilo provenzal o de decoración más contemporánea.
En un parque de dos hectáreas con olivos centenarios situado a las puertas de Saint-Paul-de-Vence, Le Mas de Pierre domina colinas y pequeños valles. Las tejas rojas y las piedras blancas de sus pequeñas casas de campo esconden habitaciones y villas provenzales, románticas o coloniales. Nada más franquear la puerta, descubrirá los aparadores, cómodas y veladores hábilmente seleccionados en un anticuario. Por lo que se refiere al restaurante, una carta que constituye una oda a la Provenza, a sus guisantes, sus habas, sus hierbas, sus primeros espárragos. Otros placeres: una piscina musical, un spa y un suntuoso invernadero de orquídeas.
Engastado en el relicario de las murallas de Saint Paul, el famoso pueblo de los artistas, el Saint Paul es una joya intimista que cultiva la discreción en un mundo que busca llamar la atención. Alojarse aquí, es reencontrar los fundamentos de la tradicional acogida a la francesa, compuesta de refinamiento y distensión. Con una vista asombrosa, desde la cima medieval, de la llanura circundante y la Costa Azul, es un lugar íntimo, acogedor y gastronómico, en el que los platos netamente provenzales se degustan en un restaurante al aire libre.
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Desde las alturas de Vence, entre Niza y Cannnes, el Château
Saint-Martin & Spa domina un panorama excepcional de la Costa Azul. Rodeada de 14 hectáres de vegetacion, esta antigua comandancia de los templarios, un lugar cargado de historia donde los Baous se reflejan en la piscina como en un espejo, le ofrece un marco grandioso y sereno, perfecto para estancias íntimas. La cocina gastronómica, elaborada por Yannick Franques, invita a compartir sabrosos momentos
y un spa con tratamientos de La Prairie propicia un relax absoluto. En los alrededores hay muchos pueblos que vale la pena visitar, con sus artesanos y galería de arte, sin olvidar la capilla del Rosario, famosa por sus frescos pintados por Henri Matisse.
Chic e intemporal, desde su creación en los años 30, Monte Carlo Beach perpetúa la elegancia y el arte de recibir. Revestido de “rojo Riviera”, el hotel es una auténtica oda al Mediterráneo, a cuyo través se descubren las nuevas habitaciones y suites, a las que grandes ojos de buey aportan luz y profundidad. En la planta baja, las escaleras privadas que conectan las loggias con el paseo dan a las habitaciones aspecto de bungalows al borde del agua. El restaurante “Elsa” y su terraza sobre el mar le esperan para saborear comidas y serenidad, en el centro de una decoración exterior cuajada de pino carrasco, obra del paisajista Jean Mus... Una delicia.
En Calvi, bajo la benevolente mirada de nuestra señora de la serra, La Villa, un trozo de ensueño corso izado sobre la ciudadela y una de las más hermosas bahías del mundo. Marion y Jean-Pierre Pinelli
crearon este hotel hace más de 15 años. El agua de la piscina de desbordamiento, en el centro de la terraza del restaurante, parece unirse a la del Mediterráneo. Las habitaciones, sobrias y contemporáneas, son un himno a la evasión. En los fogones, Sébastien Sevellec ilumina la cocina corsa y mediterránea, realzando los pescados y crustáceos. Sus platos evocan Córcega, “la isla de belleza”, como su Denti de palangre y los sublimes pescados de roca que acompañan níscalos, cebollitas, patatas grenaille, aceite y albahaca.
Los habitantes del lugar le dirán: las playas más hermosas de Córcega se encuentran en Porto-Vecchio... La extensión de arena fina que bordea el Grand Hôtel de Cala Rossa da fe de ello. Un sueño. Entre las paredes de esta gran villa blanca llena de patios, de arcos y de rincones para descansar, el encanto se encuentra por todas partes. El placer también, con un Spa Clarins y una mesa cada vez más célebre. “El talento no soy yo, es esta región“ se defiende el chef. Atribuyamos pues a la región la suavidad de sus raviolis con champiñones, con langosta y capuccino de jamón... corso sin duda.
Situado a 50 metros de la plaza du Marché, este bello inmueble clásico del siglo XIX es el alojamiento ideal para descubrir a pié, en calesa o en barco la ciudad histórica de Brujas. Mítica y romántica, Brujas es el sitio por excelencia para pasar unos días de vacaciones entre restaurantes, museos y tiendas elegantes. De vuelta al Heritage, descanse en una de las habitaciones con una decoración única y refi nada o, si lo prefi ere, en el confortable salón del bar “Le Mystique”, con su encanto intacto desde 1899, donde degustará las delicias de una bodega de vino, del siglo XIV.
A unos kilómetros de Maastricht, un sitio natural de excepción: la reserva natural de Hoge Kempen. Aquí es donde se erige la posesión La Butte aux Bois con su casa solariega, su villa y su parque jalonado de estanques, fuentes y quioscos románticos. Los dormitorios, decorados en un estilo campestre francés, les envolverán en una agradable calidez. La cocina del elegante restaurante a la carta “La Source” sublima las recetas locales. Disfruten de nuestro spa “Aquamarijn”, elegido “Mejor spa de Bélgica” en 2010. Puros momentos de gloria.
El espíritu Relais & Châteaux cobra todo su sentido en el Moulin Hideux. Primer miembro de fuera de Francia desde 1960, la familia Lahire, de padre a hijo, los recibe en este magnífico molino del siglo XVII ubicado en el corazón del Valle del Semois. Largos paseos por el bosque, algunas brazadas en la piscina climatizada, un aperitivo junto al fuego de leña o a la sombra, junto al arroyo... Y ya estarán preparados para pasar a la mesa y saborear la cocina de Julien Lahire. ¡Cuidado, que rápidamente formarán parte de la familia y ya no se podrán ir!.
A pocas brazas de La Haye y a 20 kilómetros de Rotterdam, el Savelberg despliega su romántica elegancia en un parque majestuoso salpicado de árboles centenarios. El viento empuja las partículas de la bruma marina procedente las playas cercanas y algunos granos de arena robados a los búnkeres del golf vecino. En las pequeñas copas servidas en la mesa del Savelberg, los sabores se fusionan e invitan a la degustación meditativa, entre cigalas acomodadas con briznas de verduras y pastel blando de chocolate con una frambuesa en su interior… Las habitaciones son como los platos, coloridos, musicales, con sus tonos lavanda o melocotón que sumergena la gran cama con baldaquín en un mundo de arco iris.
Entre las elegantes perspectivas de los jardines, el golf y los grandiosos árboles de un bosque privado, la finca de 100 hectáreas del Kasteel Engelenburg invita a inolvidables escapadas por esta bella región de los Países Bajos. Monumento histórico, el castillo, con sus altos techos, muebles de época y chimeneas esculpidas a mano, evoca los fastos de antaño. Quedará seducido por el restaurante, en una “serre” del XIX con ambiente tropical, el salón y su colección de 300 Single Malt escoceses, la bodega medieval y su colección de vinos, las bonitas habitaciones y la decoración suntuosa de las suites.
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
La individualidad, la soledad y el silencio son los valores del concepto de bienestar llamado “Sparkling Wellness”. El arte de cuidarse… El spa del Park Hotel Weggis sublima esta idea. En medio del jardín japonés, seis casas de campo de madera exótica y piedra natural le proporcionan los cuidados que había soñado. Comience por deslizarse en un burbujeante baño en el que los pétalos de rosas acarician su piel… El lago fiordo de Quatre-Cantons que bordea el hotel, los acondicionamientos de B&B Italia y Promemoria y los muebles Molteni que visten el espacio ayudan a encontrar esta paz absoluta. Sensaciones inéditas garantizadas.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
Georges Wenger no cesa de reinventar la cocina de la región del Jura suizo al que tanto ama. “La gastronomía es para mí un rasgo de la cultura, una manera de expresar una región y su identidad”. En su mesa, colmenillas, espárragos, berros, trucha, ruibarbo, caza, trufas y bayas salvajes, según la estación. La meseta montañosa es para él un formidable mercado. Gran apasionado del país, recorre los libros de historia culinaria para reinventar una cocina contemporánea inspirada en la tradición, por ejemplo con el “tomme au foin”, un queso que había caído en el olvido desde el siglo XVII y que ha renacido en su carta. En la cuna de los relojes suizos, el “Watch Valley”, resérvese un momento para descubrir esta etapa gastronómica…
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
Imaginen una gran casona con encanto en los paisajes lacustres del Fribourg. Ya hace 100 años, los señores del lugar pasaban días felices en este marco excepcional. Eso es lo que queremos que hoy compartan con nosotros, haciendo gala del sentido de la hospitalidad que antaño fue la marca de esta casa. Descubra, a su manera y a su ritmo, la dulce forma de vivir de nuestro establecimiento, ya sea en el aspecto culinario o cultural o incluso a través de las numerosas actividades que les proponemos.
La catedral de Saint-Pierre, el Muro de los Reformadores, el Chorro de agua, el Jardín inglés… La visita de las bellezas culturales ginebresas comienza con una parada en este hotel situado en el corazón de la ciudad. La cigüeña dorada situada en lo alto de la puerta pone la nota a este palacio con una sorprendente decoración, con su fuente barroca, su fresco de la Belle Epoque, sus largas columnas de piedra… En la cocina, composiciones inéditas acentúan la magia, como el filete de lubina asado con virutas de calabaza marinada y nueces trituradas. Ginebra, te amo…
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
Bernard, Ruth, Nathalie, Isabelle, Guy… Nada más posar sus maletas en casa de los Ravet, enseguida se sabrá los nombres de cada uno de sus miembros y se sentirá como en familia. Los Ravet poseen un excepcional sentido de acogida, redoblado por un don especial para generar buena vida. En la cocina, Bernard y Guy, los chefs, elaboran maravillas, e Isabel es la maga de la repostería. En la “tienda”, Ruth y Nathalie, sumilleres de renombre, seleccionan para usted las mejores especialidades locales y de otros sitios. Una estancia sibarita, cálida y tremendamente atractiva.
Cerca del paraje de Gstaad y sus 250 kilómetros de pistas de esquí, un chalet apacible donde se toma el desayuno mirando las inmensas montañas y los centelleantes glaciares. Tanto en invierno como en verano, Alpenrose es un refugio que destila un tremendo encanto, ideal para ir de excursión a través de paisajes de una pureza absoluta. Tras el duro esfuerzo, las mullidas habitaciones, los cuidados del spa privado y la deliciosa cocina gastronómica culminan en un bienestar de altura alpina.
En un paisaje de postal con vistas inauditas a las cumbres nevadas, como colgado de la montaña, el Chalet de Adrien domina Verbier, una de las más encantadoras estaciones de altura de Suiza. Dominio esquiable incomparable en invierno, pastizales para marchas en plena naturaleza en verano. Madera y telas coordinadas, mobiliario antiguo, libros y objetos colocados aquí y allá, como en casa, crean un ambiente encantador y auténtico. La piscina, frente a la montaña, y el spa son una invitación permanente al bienestar. Los restaurantes rinden homenaje a la vecina Italia, a los productos y a los vinos del Valais.
Sauna, hammam, solarium… El esquí en las pistas de fama mundial de Crans-Montana no es el único placer que le reserva este hotel construido según las normas más nobles de la arquitectura alpina. Fachadas de madera auténtica, interiores con paredes de piedra, suites y juniors-suites con chimenea y baños calientes, vistas a las cumbres nevadas… Aquí el encanto está por todas partes. Si el “Bistrot des Ours” le propone una copiosa cocina en un ambiente turco (cosy), el chef le invita a degustar farándula de verduras tempranas, cordero lechal, lubinas, doradas, salmonetes, ciervo y otras excelencias, el restaurante gastronómico resalta los sabores del país.
Hay experiencias que no se olvidan, como ese baño caliente y regenerador en aguas termales... al aire libre. A su alrededor, la nieve inmaculada. Masajes con piedras calientes y aceites esenciales, fango, tratamientos adelgazantes o para esculpir la silueta completan esta cura de bienestar. En el restaurante, una cocina fresca y equilibrada que exalta los sabores de la tierra o del mar. La divisa del chef - “Seamos gastrónomos pero con sabiduría” - cobra todo su sentido en este templo de la puesta en forma.
El Tesino vive la “dolce vita”, bendecido por un clima dulce, paisajes excepcionales y placeres sin fin. Un cantón de lagos y montañas, con cocina excelente, grandes vinos e innumerables actividades de ocio. Un hotel de cinco estrellas con encanto, mucha clase y elegancia, situado en la “colina de oro”, con una vista panorámica del lago y los montes. La Villa se caracteriza por su espíritu italiano y su estilo mediterráneo que pone en valor las espaciosas habitaciones y suites que acaban de ser renovadas. El Restaurant Príncipe Leopoldo, un templo culinario, es la atracción más apreciada del hotel. En su cocina impera la autenticidad, la pasión y el respeto al producto, sin olvidar el terruño y las tradiciones. La joya del hotel es el exclusivo spa KISO, que ofrece lujo, privacidad y tratamientos a medida. No habrá nada más que pueda desear, una sensación verdaderamente regia.
Existe en Suiza un cantón muy particular. Un cantón donde se habla romanche, italiano y alemán. Un cantón donde la escritora Johanna Spyri encontró la inspiración para su célebre novela Heidi.
Un cantón donde la línea ferroviaria de Thusis a Tirano por el Puerto de la Bernina se halla inscrita en la lista del patrimonio mundial de la Unesco. El cantón de los Grisones. Allí, cual castillo de cuento de hadas que surge de la nada, el hotel Walther. Una secular tradición hotelera se encuentra en la base de un confort delicado y elegante. Su spa alberga joyas arquitectónicas como las cataratas
y la sauna en un iglú de granito de Andeer. ¿Otra especialidad? Bresaola de la Bernina marinada casera, protagonista en el restaurante “La Stüva” del hotel. Un encanto.
En Vaduz, capital del principado de Liechtenstein, una etapa familiar y romántica. El gran parque del Parkhotel Sonnenhof domina los Alpes, el valle del Rin y los viñedos, a sólo dos pasos de las animadas calles de Vaduz. El acondicionamiento de las habitaciones es 29 veces no convencional y extravagante. La piscina oriental, tan bonita de día como de noche, y una cocina inspirada terminarán de seducirle. Liechtenstein: un pequeño país que no nos protege de los grandes flechazos...
Al norte de Alemania, erguida sobre el Mar del Norte, la isla de Sylt. La más grande de las cercanas islas se conecta con el continente a través del dique de Hindenburgo. Sylt es todavía una isla protegida que regala a sus visitantes un panorama de ensueño: cuarenta kilómetros de arena fina, casas y techumbres de caña, dunas hasta donde alcanza la vista y landas floridas… En Westerland, corazón de Sylt y su reputado balneario, depositará su equipaje en una mansión del siglo XIX, rebosante de encanto, con mobiliario inglés, románticas habitaciones, su spa y su deliciosa cocina local. Un sueño…
El Peene, último río salvaje de Europa con una fauna y una flora de una variedad excepcional, se desliza a lo largo del magnífico parque de Gutshaus antes de lanzarse, pocos kilómetros después, al mar Báltico. La mansión solariega del siglo XIX, catalogada como monumento histórico, se ha rehabilitado respetando el más mínimo detalle y decorado con numerosas antigüedades por la familia Stürken. La antigua cuadra de caballos se presta a rememorar fiestas en familia y la granja de avena, de 800 metros cuadrados, sirve de salón para conciertos. El restaurante propone una gastronomía de muy alto nivel, inspirándose en el hábito de la caza de menor de la zona. Para los amantes del deporte, dispone de una pista de tenis y de un campo de prácticas de golf. Tarifas reducidas para los greenfees de los tres campos de golf que hay en los alrededores.
Potsdam, reminiscencias de los fastos prusianos, Sanssouci, castillo y jardines: en esta ciudad marcada por la arquitectura italiana de grandes constructores como Schinkel, Persius y el paisajista Lenné, se quedará fascinado por el encanto insólito del Bayerisches Haus. Este chalé seductor, construido en 1.847, actualmente no sólo es un remanso de paz y bienestar de ambiente intimista, sino también un restaurante gastronómico refrendado por los gourmets así como un espacio spa excepcional.
Considerada como una de las más bellas ciudades alemanas, Dresde es conocida como “La Florencia del Elba”. En el corazón del barrio barroco, los dos hoteles tienen a su vez algo de italianos. En gastronomía, el Bülow Palais tiene uno de los mejores restaurantes de la zona y una mezcla única de estilos barroco y moderno. Para una estancia romántica, la Bülow Residenz ha creado uno de los palacetes privados más bonitos de Sajonia en una atmósfera de singular encanto.
Al pie de las nostálgicas ruinas del castillo de Hardenberg, nombre del diplomático alemán que fue canciller del reino de Prusia y detestado por Napoleón, una suntuosa estancia de principios del siglo XVIII. Bienvenido a la Baja Sajonia, región de leyendas y paisajes embrujados, reputada por la cálida acogida de sus habitantes. En Hardenberg BurgHotel, estos valores se encuentran reflejados en el meticuloso servicio y la atención al detalle. En cuanto a la restauración, no se limita a la elaboración de maravillas culinarias: se le enseña también la maestría de los cocineros. A diez minutos de Göttingen, célebre por la famosa canción de Barbara, un lugar que merece la pena…
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un bosqueVer detalles
Torneo de tiro al arco, paseo en canoa por el Rhin, compras en Colonia y Düsseldorf en compañía de un “personal shopping coach” que le indicará las mejores tiendas... Esta es una muestra de los servicios a medida que ofrece esta mansión romántica. Para cobrar altura tendrá que elegir entre una vuelta en helicóptero, en globo o en zeppelin. El plus de su programa: aprender a cocinar con Nils Henkel en nuestra escuela de cocina Lerbach, para intentar hacer, en su casa para los amigos, sus platos de “naturaleza pura”, como su loncha de foie gras de pato o su lomo de salmonete asado.
Enclavado en un enorme parque de 180 hectáreas, el Schlosshotel Burg Schlitz constituye una de las más espléndidas muestras del clasicismo alemán del siglo XIX. El conde Hans von Schlitz dejó como legado en su parque, célebre coto de caza de montería, cerca de cuarenta monumentos (obeliscos, fuentes de ninfas, una capilla, columnas y grutas) en honor a los miembros de su familia y de los escritores que admiraba. En las habitaciones, telas de seda, suelos de madera encerados y techos artesonados dan fe de un tiempo pasado. |Disfrute practicando el polo o el tiro al plato y relájese con los tratamientos del centro de bienestar.| El hotel es el punto de partida perfecto para descubrir la ciudad de Rostock, y el balneario de Warnemünde, con su casco viejo, el faro y el pequeño puerto pesquero.
Lejos de la vida trepidante de la ciudad, en el corazón de las idílicas montañas de Rothaargebirge, surge de repente una joya de la hospitalidad, la gastronomía y el romanticismo. En la región más boscosa de Alemania, en un extremo del bonito valle de Lahn, se encuentra uno de los más bellos hoteles campestres alemanes. Un ambiente romántico, una cocina de gran calidad y la relajación caracterizan el arte de vivir en la zona boscosa y terrenos de caza de los príncipes de Witgenstein. Se respira una atmósfera de lujo rústico, de una verdadera residencia “country” que da buena acogida nada mas llegar al hall, con su gran chimenea. La divisa de la casa: retorno a la naturaleza… ¡pero con elegancia!
Enclavado en un enorme parque de 180 hectáreas, el Schlosshotel Burg Schlitz constituye una de las más espléndidas muestras del clasicismo alemán del siglo XIX. El conde Hans von Schlitz dejó como legado en su parque, célebre coto de caza de montería, cerca de cuarenta monumentos (obeliscos, fuentes de ninfas, una capilla, columnas y grutas) en honor a los miembros de su familia y de los escritores que admiraba. En las habitaciones, telas de seda, suelos de madera encerados y techos artesonados dan fe de un tiempo pasado. |Disfrute practicando el polo o el tiro al plato y relájese con los tratamientos del centro de bienestar.| El hotel es el punto de partida perfecto para descubrir la ciudad de Rostock, y el balneario de Warnemünde, con su casco viejo, el faro y el pequeño puerto pesquero.
“Sólo una gota de Bach vale por un depósito de otra música”, sentenció un día el violinista ruso Rostropovitch. La memoria de Johann Sebastian Bach planea por los alrededores del Hotel Hohenhaus, cerca de la ciudad de Eisenach, donde el compositor alemán nació y pasó su infancia. La sublime melancolía de sus suites para violoncello la extrajo, posiblemente, de estos ondulados paisajes con intenso arbolado, donde los árboles tienen mil tonos diferentes en pleno otoño. Una encantadora mansión, ideal para ponerse a vivir “en verde” y pasar unos días de contemplación y deporte, entre actividades en plena naturaleza y largos en la piscina privada.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un puebloVer detalles
De la Edad Media, el hotel Burg Wernberg ha conservado todo su encanto. Sus piedras del siglo XII se yerguen orgullosas en este bello rincón de Baviera, sobre una colina que domina las vistas de lagos y bosques. Los clientes aprecian este establecimiento porque sabe casar la modernidad con el encanto gótico de la fortaleza y por la cocina del chef Thomas Kellermann. Al frente de la cocina desde junio de 2008, está considerado como uno de los chefs más prometedores de su generación en Alemania y propone platos que reservan el sitio de honor a las verduras, hierbas aromáticas, especias y los productos regionales. Sin ir más lejos, en Burg Wernberg la carne de caza procede de los bosques cercanos. Una dirección que rinde culto a lo auténtico.
Se verá en un aprieto a la hora de elegir entre todo lo que le ofrece la Villa Hammerschmiede, entre su inmensa variedad de placeres. El placer de holgazanear en su piscina, que da sobre los jardines. Placer de relajarse en sus interiores de estilo Art déco y en sus dormitorios aterciopelados. El placer de salir de excursión por la Selva Negra, que nos susurra cuentos de elfos y de dragones hasta las puertas del hotel. El placer, por último, de agasajarse con una visita a la estación termal de Baden-Baden y de ir a jugarse unas fichas en su casino, que Marlène Dietrich apodaba “el casino más bello del mundo“. A no ser que prefiera ir a Heidelberg para contemplar su impresionante castillo gótico…
Bad Peterstal - Griesbach (Baden-Württemberg), Alemania
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotelVer detalles
En el libro de oro del Hotel Dollenberg, un huésped dejó en una ocasión esta amable reflexión: “Es una lástima que no se pueda estrechar un hotel entre los brazos”. Tales arrebatos de ternura sin duda le embargarán a su vez cuando se sumerja en la atmósfera amistosa y el extraordinario espíritu de servicio que reinan en este lugar. Los placeres del spa, una cocina luminosa y los paisajes cautivadores de la Selva Negra acabarán de hacer que caiga rendido ante el encanto del establecimiento de Meinrad Schmiederer. ¿Tendrá los brazos suficientemente largos como para abrazar tantos tesoros?
Ciudad de agua por excelencia, bautizada por los romanos como « Aqua villae », Badenweiler está más buscada que nunca por las propiedades terapéuticas de sus fuentes termales. En el hotel Schwarzmatt, famoso por la excelencia de su cocina, El Spa Sano & Salvo le ofrece los efectos benéficos de los baños de vapor: sauna biológica o finlandesa, a su elección. La agradable piscina cubierta para nadar y la terraza soleada para relajarse. Entre Alemania, Suiza y Francia, en la encrucijada de Europa, es el sitio ideal para recargar las pilas.
Regentado por la familia Zumkeller desde hace seis generaciones, el Adler es una encantadora mansión de estilo típico de la Selva Negra que ha preservado tradiciones y buena convivencia. El restaurante gastronómico se compone de varios salones. En verano, especialidades de la cocina de Baden y otras creaciones, mezclando rasgos franceses e italianos, se sirven en el jardín o en la terraza. Los mejores paisajes del sur de la Selva-Negra, por donde extienden sus aguas los lagos Titisee y Schluchsee, y donde despunta el Feldberg, así como la especialmente cálida acogida de la familia Zumkeller garantizan el placer y la relajación. El spa, el jardín vital que combinan cuidados estéticos y actividades deportivas hacen de este hotel un atractivo destino.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
Villino - la pequeña villa, un hotel refinado y una cocina reconocida, para clientes que aman y aprecian lo excepcional. Dominando la ciudad de Lindau, en el corazón de las huertas, esta joya se encuentra en la encrucijada de la frontera de Alemania con Austria y con Suiza. Reiner Fischer es el artifíce de la fama del restaurante, con su cocina italiano-asiática y 750 referencias en la carta de vinos. Un jardín lleno de encanto, diseñado siguiendo modelos ingleses e italianos, rodea la casa. La diversidad de las ofertas artísticas y culturales y las numerosas actividades de ocio contribuyen a la magia de un caleidoscopio para todos los gustos.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campoVer detalles
Enclavada en el campo vienés, a media hora de la capital, una casa de los años 30 reacondicionada y ampliada con sumo cuidado. Hecha de piedra, cristal y madera local, ofrece un espacio y una tranquilidad propicios a la relajación, a la reflexión o a la contemplación de los objetos cuidadosamente encontrados por Heinz Hanner, el propietario del lugar. Aficionado al arte contemporáneo, este chef restituye en sus platos la emoción que le procura una hermosa pieza, descubra su foie gras de pato con remolacha roja. Heinz Hanner rinde culto al esbozo incluso en la decoración de los dormitorios.
Hotel y restaurante a orillas de un ríoVer detalles
Una mesa bajo los árboles, y como telón de fondo, un paisaje que le dejará sin aliento: el Schloss Dürnstein es, ante todo, la promesa de cenas inolvidables en su terraza que domina el Danubio. Si le viene a la cabeza una música de vals, hay muchas probabilidades de que se trate de la obra maestra de Johann Strauss, El Bello Danubio azul - un título que cobra un sentido pleno aquí. Sauna, hammam y piscina cubierta le reservan otros momentos con encanto, en un castillo del siglo XVII, decorado como si fuera la casa de un príncipe.
Pörtschach/Techelsberg (Kärnten/Wörthersee), Austria
Hotel y restaurante a orillas de un lagoVer detalles
En el sur de Austria, el lago Wörther es la joya de Carintia, región que goza de un clima mediterráneo. De ahí su cierto aire de Costa Azul que se percibe en el hotel sobre todo alrededor del lago: aguas turquesas, una vista panorámica fantástica y los jardines del castillo rebosantes de flores.
La influencia mediterránea se refleja con acierto tanto en la creatividad de la cocina como en el entusiasmo con que se satisfacen hasta sus más mínimos deseos. Déjese seducir por la excelencia del servicio en un ambiente con encanto, estilo y opulencia.
* Las reservas deben efectuarse a más tardar 72h antes de la fecha de llegada y según las disponibilidades de cada establecimiento (excepto algunas fechas). Es posible modificar las reservas sin aviso previo. Ofertas vuacute;lidas hasta el 30 de diciembre de 2009. Precio indicado para una habitación doble ocupada por dos personas.