Condensado de Asia, Malasia tiene playas inmaculadas e inmensos bosques tropicales. Es un país de múltiples pueblos, situado entre Tailandia y Borneo, que ofrece ora descanso ora aventura a quienes busquen estas dos facetas de la vida.Malasia sacó su riqueza de su rara geografía estirada desde una península continental hasta dos estados de la isla vecina de Borneo. Este país dispone además de 4.680 km de costa, hacia el mar de China meridional y el estrecho de Malaca. Con lo cual, desde la costa este, se ve una sucesión de playas desiertas alternando con kampungs, esos famosos poblados de pescadores sobre pilotes. Y también encantadoras islas , como Redang, Tioman o el archipiélago de las islas Langkawi, todas ellas propicias para las actividades balnearias y el buceo.
Malasia posee una cordillera que divide en dos desde el norte hasta el sur su parte peninsular. Cubierta de bosques, protegida por sus parques naturales, constituye el reino de la fauna salvaje… tigres, elefantes, calaos, orangutanes y la preciosa raflesia, ¡la flor más grande del mundo!
En las partes más adentradas del país, también viven poblados primitivos, aborígenes Orang Asli y tribus de Sarawak y Sabah, en la isla de Borneo. Las agencias de viajes internacionales proponen encuentros con esta Malasia de los orígenes, a través de circuitos o treks de aventura.
El interés del país también reside en sus ciudades, Penang y Kuala Lumpur. La primera se enorgullece de ser la capital gastronómica de Malasia, sometida a las influencias chinas y coloniales; la segunda, capital política y económica, alterna, con toda tranquilidad, osados rascacielos y edificios más antiguos que mezclan tradiciones árabes, inglesas y malayas.