La historia de Luxemburgo es una larga sucesión de invasiones por parte de los países vecinos. No sorprende, pues, que el centro de la ciudad esté formado por una fortaleza (de rara belleza) cuya construcción se alargó varios siglos.
Enclavada en el corazón del ducado del mismo nombre, la ciudad se distingue por sus singularidades, como el barranco de la Pétrusse, el camino de la cornisa o la casamata del Bock, que se extienden a lo largo de las colinas y bosques de esta ciudad insólita.