Del palacio de Ubigau al castillo de Pillnitz, por el valle del Elba desfila una serie de construcciones incomparables que evocan la historia de la arquitectura alemana desde el siglo XVI hasta nuestros días.
En su centro, Dresde aguza el interés de los visitantes con su excepcional patrimonio histórico, que sufrió importantes daños durante la Segunda Guerra Mundial. La reconstrucción fue insólita, ya que combinó la reconstrucción absolutamente fiel con la concepción de edificios modernos que evocan el estilo antiguo (véase la sinagoga). La ópera, donde oficiaron Wagner y Strauss, las colecciones de arte, de una riqueza inaudita, el Zwinger o la inmensa catedral barroca se cuentan entre las maravillas que abundan en esta ciudad de arte.