La pequeña localidad de Eisenach está dominada por una fortaleza inexpugnable, situada en un promontorio rocoso, el Wartburg. El primer vestigio de esta construcción
se remonta al siglo XI. Se supone que fue fundado por el príncipe Luis «el Salvador» del Sacro Imperio Románico Germánico.
En el transcurso de los siglos, se convierte en una amalgama de nuevos estilos arquitectónicos, cada uno de los cuales dejaría su impronta, un edificio. Entre sus huéspedes famosos, señalaremos a santa Elisabeth, Martin Luther (quien aprovechó los diez meses de estancia en él para traducir el Nuevo Testamento al alemán), así como Goethe, cuyos croquis de la fortaleza nos ofrecen un interesante documento para saber cómo era el edificio en su época.