Esta pequeña ciudad de aires medievales está situada en Umbria, y se la considera como capital gastronómica de la región. Carnes, embutidos, legumbres secas y trufas son sus grandes armas para deleitar a los viajeros amantes del buen comer.
Umbria es menos conocida que la Toscana. Es una rara región Italiana puesto que no cuenta con salida al mar y se considera como uno de los centros gastronómicos más famosos del país. En este pulmón verde compuesto por colinas y pequeñas montañas, Norcia, a menos de cien kilómetros de Asís, sobresale en el arte de transformar los frutos de la naturaleza. Caza, vacuno, cerdo, cordero, lentejas, habas, trufas y también quesos, panes rústicos, aceite de oliva, vinos… todo goza de un entorno pródigo, puesto en valor de manera inteligente por talentosos cocineros. En primer lugar, es eso lo que busca quien visita Norcia, antes de descubrir una historia y un patrimonio insospechable.
Esto es así puesto que la ciudad, con sus casas estrechamente apretadas y cubiertas de tejas con pátina vio nacer a San Benito, fundador del monaquismo occidental, cuya leyenda afirma que era muy aficionado a las trufas… Norcia esconde también bellos edificios como el Palazzo Comunale, que alberga el relicario de San Benito, La Rocca, el castillo del siglo XVI, o las construcciones de la plaza Benedetto, epicentro de la ciudad, junto a la cual se encuentra una iglesia de arquitectura gótica.
Los alrededores ofrecen otras sorpresas: la llanura de Piano Grande, rodeada de un anfiteatro de montañas; los montes Sibilinos, un territorio propicio para las excursiones; y Cascia, otra ciudad llena de encanto.