Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
La apartada isla Belle-Île-en-Mer es un paraje ideal para una escapada reconstituyente. Los visitantes acceden en barco a esta “bella isla en el mar”, que hace justicia a su nombre con sus calas de aguas turquesa, sus costas rocosas, sus colinas en flor y sus puertos coloreados en tonos pastel. Castel Clara domina la pintoresca Bahía Goulphar, donde el pintor impresionista, Claude Monet, solía pintar sus mágicos paisajes. Se maravillará con las vistas de las Aiguilles de Port-Coton, una serie de formaciones rocosas esculturales que surgen en medio del océano. Le encantarán las delicias de la cocina local. Y, en el centro de talasoterapia o spa, se entusiasmará con los tratamientos de salud de Belle-Île-en-Mer con flor de tojo fresca.
Platos refinados tales como el tartar de lubina y caviar, ensalada de cigalas y carpaccio de veira a la naranja adquieren un gusto muy especial cuando se sirven en un lugar excepcional como el Hôtel de la Plage. El restaurante panorámico tiene vistas espectaculares al océano y a una enorme playa de arena fina. Desde las habitaciones podrá contemplar vistas similares, e incluso escuchará el suave murmullo de las olas. Las familias alojadas en el hotel disfrutarán de la playa totalmente preparada para los niños.
Rodeado por la inmensidad del mar y los arrecifes de la Costa de Granito Rosa, el Manoir de Lan-Kerellec es una de las joyas de la corona de Bretaña. Desde su terraza, disfrute de las increíbles vistas panorámicas de las islas Milliau, Molène y Losquet. Después, anímese a dar una vuelta por el paseo marítimo para probar el sabor salobre de la bruma marina o hacer submarinismo para observar de cerca la reserva marina natural. Cenará en la magnífica sala del restaurante con forma de casco de barco al revés, obra de los Compagnons du Devoir.
El infinito encanto de esta propiedad se percibe desde que se franquea la verja de entrada. En medio de un magnífico parque de árboles centenarios, se erige un castillo maravilloso del siglo xv, en cuyas dependencias se encuentran las habitaciones. Cada una de ellas está deco-rada con un estilo propio, que aúna calidez, autenticidad y refinamiento, al igual que ocurre con la cocina creativa del chef del Montaigu, o con la decoración del bar, situado en las antiguas caballerizas y que conserva los pesebres y abrevaderos originales. El spa de la Cour Carrée es un remanso de paz, que ofrece bienestar y serenidad; y el recorrido del campo de golf de 18 hoyos, diseñado por Henry Cotton, cuenta con una vista magnífica del castillo.
En el pasado fue puerto de contrabandistas y refugio de piratas y, hoy, Roscoff sigue siendo un destino único, con sus olas esmeralda, sus casas de pescadores de granito y sus mansiones dispersas por los acantilados. Este escondite es una antigua propiedad de comerciantes que cuenta con piscina, spa y acceso a la playa. El chef le deleitará con la calidad de sus pescados y crustáceos, comprados directamente a los pescadores de la zona. Su cocina es un exponente de la Bretaña de hoy, en la que ver, oler y degustar es un auténtico placer. Un paseo de un cuarto de hora en barco es todo lo que necesitará para descubrir la pequeña isla de Batz, una perla tropical perdida en el Canal de la Mancha con sus palmeras y sus playas de fina arena.
En las dunas, frente al puerto encantador de La Gravette, Anne de Bretagne es una villa contemporánea, con la asombrosa arquitectura balnearia del litoral de la costa de Jade e idealmente situada para disfrutar de lo mejor de Bretaña. Desde las suites y las terrazas de estilo italiano, la vista del océano es increíble. En el excelente restaurante, la cocina de Philippe Vételé es marinera y creativa, en perfecta armonía con los vinos elegidos por Michèle Vételé, reputada sumiller. En temporada, las almejas salvajes se acompañan de “sifflets” de puerros y sorbete a la vinagreta de Muscat blanco. Los pescados se maridan con el marisco: la lubina de anzuelo cocida a fuego lento se sirve con “concassé” de sardinas, bígaros y emulsión de lechuga de mar.
Desde hace cuatro siglos, este fuerte de granito situado en la península del Croisic vigila los estados de ánimo del mar. Todavía se conservan sus murallas, fosos y puentes levadizos. Construido para resistir a las tempestades y los asaltos, actualmente, tras ese duro exterior encierra paneles de roble, jardines aromáticos, una piscina cubierta y una huerta. El chef utiliza las hierbas y hortalizas de la finca en su cocina imaginativa, a la que con frecuencia añade productos frescos del mar. De postre, el caramelo ligeramente salado es un verdadero placer para el paladar.
Durante la guerra de los cien años, la ciudad de Verneuil-sur-Avre fue el escenario de una encarnizada batalla entre Francia e Inglaterra. En la actualidad está considerado como uno de los destinos más bonitos de Francia y es un lugar ideal para descansar en vacaciones. Además, en febrero de 2010, ha sido incluida entre los “100 destinos más bellos de Francia”. Inglesa durante un tiempo, la ciudad fue reconquistada en 1449 por los franceses. El pequeño castillo de Le Clos ha conservado parte de su encanto británico con sus extensos céspedes perfectamente cuidados y sus árboles centenarios que se alzan majestuosos. Otro elemento característico de este hotel es la torreta cónica anglo-normanda revestida de ladrillo y su escalera de roble suspendida, inspirada por el gran arquitecto Eugène Viollet-le-Duc.
Una puerta que da al océano y un pontón privado para un embarque inmediato. Navegar entre Lorient y la isla de Groix es una experiencia inolvidable y uno de los muchos placeres que le reservan este castillo y su mansión, ambos históricos, rodeados por 120 hectáreas de bosque privado con vistas a un amplio horizonte marino. También hay excursiones en helicóptero para sobrevolar los acantilados de Bretaña. Cuando vuelva a tierra, deléitese con el menú compuesto de marisco fresco y los mejores productos bretones de la zona, y después disfrute de un masaje shiatsu para redondear un día perfecto.
Los seis kilómetros de arena fina de La Baule se han unido, este año, al círculo cerrado del “Club de las bahías más bellas del mundo”. Frente al océano Atlántico se alza esta mansión de estilo Belle Époque con una elegante decoración de tipo inglés, obra del famoso arquitecto francés Jacques Garcia, en la que cada detalle es perfecto. Es el lugar ideal para una escapada con encanto. Serán acogidos por un equipo siempre atento a sus deseos. El delicioso desayuno deja ya entrever la cocina suculenta del chef, que incluye platos como el guiso de langosta o la lubina al caviar. Otro importante atractivo del lugar es el centro de talasoterapia así como otras muchas actividades, que están a un paso. Aquí lo más chic es desplazarse por la zona en una bicicleta prestada por el hotel.
En Les Maisons de Bricourt gozará de impresionantes vistas a la bahía del Mont-Saint-Michel y, a sus pies, encontrará los criaderos de ostras y el puertecito de Cancale. En este mundo de ilustres marinos, el restaurante Le Coquillage se distingue por su elegante sencillez, la amabilidad y las atenciones. La cocina, basada en los productos de la bahía de Cancale, refleja el pasado de aventuras marítimas de esta región de tradición corsaria; se utilizan más de 120 especias provenientes de las Indias Orientales y Occidentales. Además de estos dos alojamientos, el castillo Richeux y la casa de campo Les Rimains, descubrirá también Les Gîtes marins, creado ex profeso para familias. La alegría de vivir de los Roellinger se palpa claramente en la pastelería y salón de té Grain de Vanille, la escuela de cocina Cuisine Corsaire y los almacenes Épices-Roellinger.
Bertrand Jaquet, propietario del Domaine de Rochevilaine, siente verdadera devoción por Bretaña y su deseo de compartir esa pasión con sus huéspedes es evidente. Déjese seducir por el impresionante marco típicamente bretón en el estuario de la Vilaine con sus escarpados acantilados y sus aguas azules. Pruebe el bogavante bretón, único en su clase, en el restaurante junto al mar, donde se tiene la ligera sensación de estar cenando en la cubierta de un transatlántico. Escuche el ruido de las olas mientras recibe un tratamiento reconstituyente en el fantástico spa, tal vez “la table phénicienne” (la tabla fenicia), un masaje patentado por el establecimiento. Otra de las pasiones de Bertrand Jaquet es el arte, que los huéspedes no deben dejar de descubrir en la maravillosa galería del hotel.