Ciudadela de la costa de Morbihan, Port-Louis recibió este nombre en honor de Luis XIII. Sus murallas de distintas épocas, su centro histórico y el puerto de recreo constituyen un atractivo inequívoco.
Siguiendo por la costa, hay que pasa por Carnac para llegar a Quiberon. Carnac, compuesto por un alineamiento de centenares de menhires, sigue inmutable desde hace casi cinco milenios.
Quiberon posee también sus hileras de menhires, pero los visitantes acuden atraídos sobre todo por sus playas e infraestructuras náuticas a disposición de los aficionados de estos deportes.