Relais & Châteaux es un mundo en sí, un mundo diverso. Un mundo acogedor, amable y gourmet, en el que la exigencia de máxima calidad común a nuestros afiliados se une la pasión por su establecimiento y por el territorio que lo acoge.
El arte de regalar Relais & Châteaux con nuestros Cheques y Cofres regalo Lys. Para disfrutar de un fi n de semana encantador en un escenario excepcional, de una estancia alejada del mundo o de una cena gastronómica en la mesa de uno de nuestros Grands Chefs, más de 300 establecimientos de Relais & Châteaux acogen a las personas que haya elegido para regalarles una experiencia inolvidable.
Descubran una auténtica vuelta al mundo, por la colección de Relais & Châteaux. Sea cual sea la ocasión o la duración de su estancia, cada establecimiento le ofrecerá lo mejor de su cultura y su región. Nuestro canal de TV Vea nuestros videos temáticos
Vivir una experiencia Relais & Châteaux significa vivir nuevas sensaciones. Cada una de nuestras casas le invita a explorar una variedad incomparable de sensaciones, en la que la belleza del lugar, la calidez de la acogida y
la calidad de la cocina se conjugan a la perfección. Aromas y sabores, paisajes y colores hacen que cada estancia se convierta en una vivencia única e intensa.
Descubran nuestra excelente oferta gastronómica, clásica o contemporánea pero siempre creativa y sorprendente. Una creatividad reconocida en todo el mundo, ya que nuestros Grands Chefs forman parte de la élite de la gastronomía mundial.
Lindsay y Christian Germain, propietarios de esta mansión a dos pasos del Touquet y del túnel del Canal de La Mancha, han tomado lo mejor de ambas costas para hacer de este lugar una parada obligada. Cuando el encanto inglés se encuentra con la gastronomía francesa, todo hace presagiar que la estancia resultará placentera. Almuerce en la terraza, cene con amigos, o simplemente relájese en el jardín de flores con un libro, una copa de champán o una taza de té, en el que fue el refugio campestre de la familia Wooster/Rothschild. El paseo por las murallas de esta villa fortificada y por algunas de las playas más bellas de la Costa de Ópalo le espera.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un parque
Esta joya arquitectónica está situada en medio de un parque romántico, a una hora de Le Touquet, entre la Costa de Ópalo y Bélgica. El sutil equilibrio entre la arquitectura clásica y el arte contemporáneo hace que sea el marco perfecto de uno de los mejores restaurantes de la zona. El Grand Chef Marc Meurin rinde homenaje a los productores de Pas-de-Calais trabajando con vieiras de Boulogne-sur-Mer, lubinas de Étaples y otros pescados del mar del Norte. Meurin considera que “debido a las corrientes de ese mar próximo, los peces se hacen más robustos y atrevidos, lo que realza la calidad de su sabor”. Podrá degustar sus creaciones en los dos restaurantes con techos de cristal y aprender sus trucos y mañas participando en sus cursos de cocina.
En su época fue uno de los refugios preferidos de los pintores impresionistas. Entonces y hoy, La Ferme Saint-Siméon es conocida por sus bucólicos alrededores y la preciosa luz del canal. Monet y Courbet venían aquí para trabajar el color, mientras que el poeta Baudelaire escapaba de la melancólica París para ir al pequeño puerto de Honfleur en busca de inspiración. En la actualidad esta granja está totalmente remodelada y sus instalaciones ofrecen tratamientos de belleza y relajantes a base de productos bio, como la leche o las manzanas de Normandía. “¡Oh, San Simeón!” exclamó el pintor Eugène Boudin en uno de sus viajes. Es imposible no enamorarse de este lugar, es cierto, y sólo podemos marcharnos con pena.
Primero fue posada, después ultramarinos y luego una tienda gourmet campestre. Esta casa señorial normanda ha vivido muchas vidas y hoy día es un refugio íntimo y romántico, cuidado hasta el más mínimo detalle. Pasee debajo de los sauces y sorpréndase con la colección vintage de minibares. A una hora de Trouville y Honfleur, es un excelente punto de partida para descubrir lo mejor de la región.
Durante la guerra de los cien años, la ciudad de Verneuil-sur-Avre fue el escenario de una encarnizada batalla entre Francia e Inglaterra. En la actualidad está considerado como uno de los destinos más bonitos de Francia y es un lugar ideal para descansar en vacaciones. Además, en febrero de 2010, ha sido incluida entre los “100 destinos más bellos de Francia”. Inglesa durante un tiempo, la ciudad fue reconquistada en 1449 por los franceses. El pequeño castillo de Le Clos ha conservado parte de su encanto británico con sus extensos céspedes perfectamente cuidados y sus árboles centenarios que se alzan majestuosos. Otro elemento característico de este hotel es la torreta cónica anglo-normanda revestida de ladrillo y su escalera de roble suspendida, inspirada por el gran arquitecto Eugène Viollet-le-Duc.
Situado entre Caen y Bayeux, el Château d’Audrieu invita a un viaje en el tiempo. Este edificio del siglo xviii, catalogado como monumento histórico, nos ofrece la atractiva afabilidad de un hogar familiar. Un gran parque de veinticinco hectáreas lleno de árboles así como hermosos jardines rodean el castillo, elegante y perfectamente proporcionado. No lo dude, todos los placeres de Normandía le esperan en Audrieu. Vuelva atrás en el tiempo y descubra las playas del Desembarco, también Bayeux y su famoso tapiz de la reina Matilde, Caén - la ciudad de los duques de Normandía - y el Mont-Saint-Michel - joya del patrimonio francés -, sin olvidar los placeres de la buena gastronomía.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux en una ciudad
De origen normando, Gilles Tournadre se ha mantenido apegado a su región. Este chef progresista sabe todo lo que hay que saber sobre las tradiciones culinarias de este rincón del mundo. Añade su toque personal al acervo gastronómico de la zona, reinterpretando a los clásicos, como en su versión del pato prensado tradicional de Normandía y su pichón asado al estilo de Rouen. Defensor a ultranza de los productos de primera clase de la zona, siempre prefiere servir un pescado fresco capturado con anzuelo y traído a la playa por un pescador local, que un pescado exótico de cualquier otro país.