La costa de Ópalo
Este litoral, que extendiéndose a lo largo del canal de la Mancha llega hasta el mar del Norte, está jalonado por largas playas, acantilados abruptos y enormes protuberancias rocosas, cortando el mar en los cabos Blanc-nez y Griz-nez. Estos paisajes escarpados, con sus circunvoluciones que dan la impresión de infinitud y sus colores siempre cambiantes, casi misteriosos, inspiran, cual musa antigua, desde el artista hasta el simple paseante. Así sedujo a Edouard Lévèque, que la bautizó como la “costa de Ópalo”.
Sus fronteras son imprecisas y se prestan a controversias, pero lo cierto es que no carece pueblos típicos, puertos importantes y centros de veraneo célebres, como Le Crotoy, Le Touquet, Boulogne-sur-Mer, Berck-Plage, Equihen-plage, Calais o, más al norte, Gravelines, Dunkerque o incluso Zuydcoote, que se hizo famoso gracias a la novela de Robert Merle.
La costa de Ópalo : Cerca de una propiedad de R&C