Relais & Châteaux es una colección exclusiva de los 500 mejores hoteles con encanto y restaurantes gastronómicos presentes en 60 países. De los viñedos de Napa Valley hasta las playas de Bali, de los olivos de la Provenza a las reservas de Sudáfrica, Relais & Châteaux reúne las etapas del itinerario más bello para descubrir cada región y cada país.
En nuestros establecimientos, cada anfitrión quiere compartir su vínculo con una cultura, con una región. Después de haber pasado en ocasiones una vida entera asimilando la historia y el espíritu del lugar, le transmiten con pasión la esencia de su personalidad y sus raíces.
Lugares de ensueño para pasar un fin de semana romántico o celebrar los momentos más importantes de la vida: cumpleaños, aniversarios, lunas de miel, reuniones familiares... Gracias a la magia de nuestras casas, las más bellas ocasiones para reunirse se transforman en recuerdos inolvidables.
Relais & Châteaux, creada hace mâs de cincuenta años por la unión de grandes hosteleros y chefs de cocina, se impone como una referencia de excelencia en los sectores de la restauración y la hostelería. Con las experiencias y el viaje a través de los sentidos que le ofrecemos en nuestros establecimientos presentes en todo el mundo, le invitamos a redescubrir y redefinir un Estilo de vida particular.
Antiguo monasterio, catalogado como monumento histórico, el Prieuré d’Orsan les invita a un viaje al pasado. Lejos de la agitación del mundo moderno, en este establecimiento no hay teléfono ni televisión. Cobijado en el fondo de un pequeño valle boscoso del Berry, este encantador hotel cuenta con espaciosas y acogedoras habitaciones. Cada una de ellas ofrece una privilegiada vista a los jardines de Orsan. En sus quince hectáreas, los jardines inspirados en los grabados medievales ofrecen una maravillosa arquitectura y huertos de plantas aromáticas y hortalizas de donde se extraen los productos utilizados en las deliciosas creaciones gastronómicas que se sirven en el restaurante. Aquí también se prodiga el arte de la hospitalidad lo que lo convierte en el sitio ideal para descansar y reponer fuerzas.
La reina madre de Inglaterra escogió este encantador hotel para descubrir Albi, la ciudad natal del artista Toulouse-Lautrec. En 2010 esta urbe episcopal, un conjunto medieval único construido en ladrillo, fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Al igual que la regia visitante, disfrutará de su maravilloso modo de entender la vida, las amplias habitaciones abiertas a la naturaleza y las comidas en el restaurante o la terraza, con magníficas vistas al río Tarn. Con un vaso de Gaillac en la mano, descubrirá la belleza de los paisajes postimpresionistas mientras le cuentan que Albi fue la cuna del catarismo y que, en el Renacimiento, abasteció de pigmentos a los grandes pintores de la época.
“Recibir a nuestros huéspedes como a nuestros amigos” es la máxima de Sylvie y Olivier Lacroix, la pareja propietaria de esta bonita mansión de campo. Ellos son una inestimable fuente de información sobre esta preciosa zona y le aconsejarán sobre la mejor forma de conocerla utilizando las carreteras comarcales y los caminos silvestres. La familia Lacroix colecciona viejos armagnacs y estarán encantados de darles a conocer los grandes vinos de la región: Madiran, Jurançon y Tursan, para paladearlos a la sombra de los plataneros de grandes hojas o junto al viejo roble del Bassibé.
A poca distancia de Limoges, hay un refugio de paz donde la vegetación silvestre muestra toda su belleza. El tiempo parece no transcurrir en La Chapelle Saint-Martin, en la que los clientes pueden retroceder en el tiempo y experimentar cómo podría haber sido la vida en esta residencia privada de este artesano de la porcelana del siglo xix. Los que disfruten de la belleza del paisaje se enamorarán instantáneamente de la capilla, que está rodeada de 35 hectáreas de árboles bicentenarios. El paisaje de los alrededores es magnífico, los campos, estanques y el viejo pontón son los lugares idóneos para meditar. A pesar del carácter histórico de la casa y los jardines, la inspiradora cocina supone un soplo refrescante de modernidad.
En los años 1980, Serge Blanco fue un elegante jugador de rugby que escribió algunas de las páginas más memorables de la historia de la selección francesa. En la actualidad, este amante del deporte y de la buena gastronomía es el propietario de este lugar silvestre y romántico en el que Sir Reginald Wright, un influyente senador inglés, ofrecía sus tés amenizados con baile en la década de 1930. El castillo se yergue cerca del mayor lago privado de Francia, el lugar perfecto para paseos tranquilos y estancias románticas en compañía de los patos salvajes de la zona.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo
El interiorista contemporáneo Jacques Garcia ha hecho maravillas con la decoración de este edificio del siglo xiii, que en su época fue la residencia de los condes de Toulouse. La puesta en escena es teatral y fastuosa. Sofás con patas de león conviven con paredes aterciopeladas. En ese escenario barroco, un candelabro vanguardista que surge de la pared, diseñado por Jean Cocteau, hace de contrapunto. En su itinerario debe figurar un recorrido por esta región que está considerada como una de las más bellas de Francia, y no puede dejar de degustar las recetas creadas por el Grand Chef Michel Trama, sobre todo su papillote de patata y su lasaña de langosta, dos motivos suficientes para frecuentar el restaurante.
Hotel en el campo y restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux
Pequeño palacio de campo, romántico refugio para el gozo de los sentidos, el cuidado minucioso del cuerpo, dejando errar el alma. Esta casa familiar invita a ser feliz. Jardines de cuento, aposentos aristocráticos, cocina sinfónica. Música para cuarteto, en donde los huertos de hierbas aromáticas y rosales antiguos esconden un spa de ensueño, La Ferme Thermale®. En los fogones, los prodigios celestiales de Michel Guérard. Y en todos los demás sitios, el halo poético de Christine.
Frente a las nieves perpetuas del monte Canigou, en uno de los valles más agrestes de la Cataluña francesa, el Château de Riell aparece colgado de una escarpada ladera entre pinos mediterráneos y adelfas. Un hotel creado para sibaritas chic, de interiores barrocos y un restaurante que rinde culto al cordero y a los productos del mar. Para los deportistas, un amplio abanico de actividades en plena naturaleza, en paisajes que cortan la respiración; y la piscina al aire libre instalada intramuros del castillo. Los gentlemen-travellers apreciarán, sin duda, el ambiente viajero que la propietaria, Biche Barthélémy, ha creado en su feudo, como el bar Out of Africa, con su puesta en escena en estilo safari; o la dacha, que parece haber salido directamente de una novela rusa, para disfrutar de la lectura o de un buen desayuno. Una escapada sublime en el Rosellón románico.
La etimología del apellido Mirepoix tiene divididos a los historiadores. Para unos, procede del occitano y significa “aquél que mira a los peces”. Para otros, deriva del latín y significa “aquél que mira a la montaña”. De hecho, los expertos nunca se pondrán de acuerdo cuando se trata de este pequeño castillo medieval, situado entre las cristalinas aguas del Hers y el impresionante macizo de Tabe, salvo en un punto: su increíble poder de seducción. El Relais Royal despliega aquí su elegancia sumergiéndole en su ambiente romántico. Déjese seducir por el encanto de su patio interior, su jardín, su piscina, sus majestuosas habitaciones y sus muros de piedra con plantas trepadoras. Por su ubicación, este hotel es un sitio ideal para salir a descubrir Carcassonne y sus magníficos castillos cátaros.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en el campo
Al frente del Suquet desde 2009, Sébastien Bras recorre un camino nuevo en la meseta de Aubrac, un camino en el que sigue los pasos de su padre. Devoramos un paisaje mil veces recorrido, y la emoción de cada momento marca claramente esta cocina intuitiva y precisa. El mundo de lo vegetal se nos presenta con toda la humildad y la diversidad que lo caracterizan; la fantasía se refleja en combinaciones sutiles; la cocina expresa todas las facetas de lo vivo. Aquí en esta meseta de Aubrac, se vive al ritmo de la naturaleza. Ya que, para ofrecer siempre platos locales, la naturaleza se convierte en la esencia de cada instante de la vida diaria.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo
Los amantes del vino reconocerán en seguida el nombre de Saint-Émilion como una de las principales denominaciones de vino tinto de Burdeos, un nombre conocido por todos los aficionados a los grandes vinos. La ciudad es una joya en sí misma, uno de los lugares más increíbles de Francia. Deguste algunos buenos vinos en la Hostellerie de Plaisance, en la que los anfitriones, Chantal y Gérard Perse, acogen calurosamente a sus huéspedes en este refugio elegante a la par que tranquilo con unas maravillosas vistas a los viñedos y al pueblo medieval, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Los interiores destacan por su habilidad para conjugar sofisticación y confort. En el restaurante déjese mimar por la cocina del Grand Chef Philippe Etchebest, que se basa en los productos frescos del mercado, las joyas de las granjas locales y los productos de temporada en la elaboración de sus menús.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un viñedo
Esta antigua cartuja del siglo xvii es un lugar excelente para relajarse y despertar los sentidos. En el restaurante, el Grand Chef Jean-Luc Rocha realiza su trabajo con estilo y delicadeza. Su cocina moderna y sofisticada – “pain perdu” con algas marinas y finas tiras de sepia, cordero lechal al limón con habas y cremoso de guisantes – hace que cada comida sea una sorpresa. La carta, inspirada en la gran tradición gastronómica francesa, está realzada por los mejores vinos de Burdeos y otras zonas. Situado entre viñedos, este hotel contemporáneo ofrece la combinación perfecta para una estancia confortable, relajada y revitalizante. En colaboración con los expertos de Château Lynch-Bages, Cordeillan-Bages propone una ruta sibarita por el mundo del vino y la cocina.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo
Esta villa del siglo xix aúna todo lo que hace grande al sudoeste francés y las Landas, la región de los grandes espacios abiertos. El olor de los pinos marinos invade a los que se relajan en la pisicina o en las blancas playas de arena fina a pocos kilómetros de distancia. El Grand Chef Jean Coussau crea recetas gastronómicas provenientes de una región rica en productos excepcionales como el salmón salvaje del Adour, el foie gras de pato con uvas, o los espárragos de las arenas de las Landas.
Hospedarse en este castillo del siglo xiii que domina el valle del Lot es una experiencia única, una auténtica inmersión en la historia de Francia durante la Edad Media. El castillo fue durante siete siglos la residencia de verano de los condes y obispos de Cahors. En la actualidad, el chef encuentra su inspiración en los productos locales y se ha granjeado fama internacional por hacer maravillas con las trufas negras de Lalbenque y el cordero del Quercy. La carta de vinos incluye los grandes malbecs y los vintage producidos en las propias bodegas del castillo.
Ubicado en la playa, en medio de la preciosa bahía de La Flotte, Le Richelieu le invita a descansar y revitalizarse. Desde aquí, los huéspedes pueden explorar la encantadora isla de Ré, que ofrece un equilibrio perfecto entre los lugares históricos y la belleza de la naturaleza. Tras un refrescante baño en el océano, vaya al pueblo de La Flotte para ver su mercado medieval y perderse en sus estrechas calles. De vuelta en el hotel, puede recargar sus pilas con un excepcional tratamiento de talasoterapia en el spa, y terminar el día con una fabulosa cena en el restaurante del hotel con vistas panorámicas a una de las bahías más hermosas del Atlántico.
Cerca de la ciudad de Carcasona y del canal du Midi, declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco, el Domaine d’Auriac está construido sobre el antiguo asentamiento de Carsac, donde empezó la historia de Carcasona. En la actualidad, en este lugar reinan la calma y el confort. Disfrute de paseos por un parque bucólico, en compañía de pájaros cantores, y saboree los aromas mediterráneos. Juegue un partido de golf en el campo de 18 hoyos o relájese en la espléndida piscina. Y si la ciudad medieval de Carcasona no aplaca su sed de historia, podrá visitar sin miedo a equivocarse Rennes-le-Château, célebre por el legendario abad Saunière y un tesoro que aún hoy sigue envuelto en el misterio.
La torre está tan cerca del río que el castillo parece flotar sobre él. Ubicado entre la comarca del Lot, conocida como la “tierra de las maravillas”, y la Dordoña, que alberga más de 1.000 castillos, el Château de la Treyne es el lugar ideal para descubrir esta región fabulosa. Aquí se puede degustar una cena deliciosa en el gran salón Luis XII o en la terraza que domina la Dordoña. Respire este aire puro y fresco y mire a su alrededor con los ojos abiertos de par en par para poder apreciar este extraordinario paisaje.
La preciosa isla de Ré bien merece una visita. Entre sus mágicos puertos, unidos por una red de senderos para recorrer en bici, que se entrecruzan en sus tierras arenosas, Saint-Martin-de-Ré, rodeado por una fortaleza construida por Vauban, es el mejor sitio para alojarse. El hotel es una casa de armador del siglo xvii cuyas ventanas dan al puerto, cerca de la fortaleza de Vauban, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco con espectaculares vistas al Atlántico. También existe la opción de alojarse en la Villa Clarisse – una mansión privada del siglo xviii – que está a dos pasos. Ambos hoteles disponen de jardines, vistas de la ciudad histórica y piscina climatizada. Quizá, el mástil de un barco pesquero sea el único obstáculo que interrumpa una visión absolutamente diáfana de la puesta de sol.
“Como un palacio italiano, en medio de un jardín lleno de fuentes…” Al amparo de la iglesia medieval del pueblo, esta bella cartuja del siglo xviii aparece ante el visitante bajo sus plátanos centenarios. Las arcadas de su dorada fachada de piedra le adentran a una elegante sucesión de salones y comedores.Una tarde junto al fuego de la chimenea; el placer de una cena de verano bajo un tilo; una copa del armagnac de sus viñas, arrellanado en mullidos sofás...; sentir la alegría y la abundancia de los extraordinarios productos de la Gascuña, que cantan la armonía de su luminosa simplicidad. Y, finalmente, aprovechar los efectos benéficos de su manantial en el Spa Thermal situado en los jardines.
A caballo entre Coñac y Burdeos, dos regiones famosas por sus vinos, este castillo renacentista se yergue majestuoso en el corazón de una magnífica finca de ocho hectáreas que domina el estuario del Gironde. Impregnada de un pasado lleno de arte e historia, esta mansión decorada con suntuosas telas, muebles de época y arañas de cristal, nos sumerge en un ambiente elegante y cálido en el que uno se olvida del tiempo. Testimonio del arte de vivir a la francesa, refinado pero sin pretensiones, el Château de Mirambeau les ofrece también la sabrosa cocina de su chef. Al caer la tarde, una de las estancias más fascinantes del castillo, la “Cognathèque”, es el lugar ideal para iniciarse en la degustación de vinos y los mejores coñacs.
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux a orillas del mar
La playa de la Concurrence se encuentra a los pies de este auténtico faro de la gastronomía de la región de Charante. Aquí no se deja nada al azar. Imagínese un momento único, fuera del tiempo, en el que todo está concebido para su disfrute, en el que el reloj se ha parado en esta “route du bonheur” de Relais & Châteaux para ofrecerle un momento inolvidable. Hoy, ya sólo al timón, el hijo, Christopher se ha impregnado del famoso rigor culinario de su padre al que añade sus propios toques. Pero el sello de la casa permanece: productos increíbles del mar comprados esa misma mañana en el mercado del puerto, creatividad y pasión por la gastronomía. No dude en preguntar por el secreto del estofado de langosta bretona con mantequilla de crustáceos, o por el truco para preparar en su casa una lubina salvaje crujiente con espuma de marisco. Además, destaca la bodega con más de mil referencias que suponen 20.000 botellas.
Saint-Jean-Pied-de-Port (Pyrénées-Atlantiques), Francia
Restaurante de un Grand Chef Relais & Châteaux y hotel en un pueblo
Aquí, lo único que hace sombra al océano es la montaña. Entre estos dos mundos se levanta Saint-Jean-Pied-de-Port, un pueblo que mantiene su encanto sempiterno, con sus antiguas casas asomadas a las riberas del Nive. Carlos II de Navarra lo llamaba “la llave de mi reino”. Anne-Marie y Firmin Arrambide – el Grand Chef al que con toda probabilidad encontrará en el mercado – convirtieron una antigua parada de postas para diligencias, con puertas con arcos de sillería que datan de 1729, en un lugar de relax absoluto. Su hijo Philippe, que también es un Grand Chef, trabaja en la cocina de Les Pyrénées, y su hija Sandrine también forma parte del equipo que se afana para que los comensales disfruten de una experiencia gastronómica y sensorial extraordinaria, en una atmósfera deliciosamente familiar.
A pocos minutos de la playa, andando, esta mansión del siglo xix, estilo Napoleón III, en San Juan de Luz, en el corazón del País Vasco francés, ofrece un marco íntimo protegido por árboles centenarios. El hotel, situado entre el océano y la montaña, ofrece un sinfín de actividades para practicar, destaca sobre todo la piscina en medio del parque. En el interior encontrará una decoración y muebles de estilo Art déco. En el restaurante, tendrá el placer de saborear una cocina distendida, generosa y regional, inspirada en los mercados del País Vasco.
El escritor Henry Miller, siempre en busca de sitios excepcionales que le inspiraran, amaba y conocía Francia mejor que muchos franceses. Inicialmente vino a este hotel para una semana y se quedó un mes. Dentro del antiguo secadero de tabaco convertido en comedor o fuera bajo los tilos, el espíritu de Miller pervive en el restaurante. Al igual que él, disfrutará de la calma de este antiguo priorato con sus atrayentes jardines, un arroyo susurrante y una piscina natural para nadar. Las jornadas transcurren en una atmósfera tranquila hasta el anochecer, que es el momento perfecto para degustar algunos de los fabulosos vinos de la zona.