
Alrededor de Périgueux, en Dordogne, se extiende el Périgord de cuatro rostros.
En el centro, el Périgord blanco se extiende a lo largo del valle del Isle, alternando grandes llanuras cubiertas de hierba y planicies calcáreas de las que deriva su nombre.
Al norte, vastas extensiones de bosques y prados interrumpidas por arroyos y ríos consagran la denominación de Périgord verde.
Al sureste, el Périgord negro, muy arbolado, alterna antiguos castillos y cavernas prehistóricas.
Al suroeste, en la región de Bergerac, reina la vid, bautizando al Périgord rojo.