La historia de Porto está íntimamente ligada a su puerto. Nombrada «Portus» por los romanos, Porto, a orillas del Duero y de la Costa Verde, debe su expansión fulgurante a su actividad marítima.
Invadida por los españoles y los árabes, la ciudad muestra en su arquitectura las influencias de estas civilizaciones tan diferentes. Su casco viejo es una maravilla, con numerosas construcciones de época que reflejan los diferentes estilos: la iglesia barroca Igreja Sao Francisco, el claustro de la catedral de Sé -revestido de azulejos- o el palacio de la Bolsa y su salón árabe.
Rodeada de viñedos, Porto se ha ganado una reputación con su vino dulce, que puede degustarse en las numerosas terrazas y bares del centro antiguo.