Arrinconado por imponentes montañas, el Duero discurre como una hábil serpiente por el fondo de su estrecho y calmado valle. Clasificado como Patrimonio Mundial de la Humanidad, este río, antaño violento y agresivo, nos fascina ahora por su belleza y la calidad de los vinos que junto a él se producen. Inmensas extensiones de viñedos en terrazas, producto del trabajo ininterrumpido de generaciones de hombres, cubren el valle, creando un paisaje asombroso.
En Pinhão, pueblecito apostado en una curva del río,
Vintage House se refleja en el río, haciendo resplandecer a sus huéspedes toda la potencia de la naturaleza circundante y promoviendo en su seno la tradición vitícola secular de la región.