Adyacente a la capital económica suiza, Küsnacht pertenece a ese conjunto de pueblos que rodean agradablemente el lago de Zúrich, sin dejar de mirar a las montañas. Una pequeña villa tranquila, ideal para pasearse y relajarse.
Entre Zúrich y Küsnacht, no hay más que un paso. Por haber sido elegida varias veces campeona de Europa de la calidad de vida, no hay duda de que la capital económica suiza ha transmitido algo de su quietud a su vecina, situada en la orilla noreste del lago de Zúrich. Küsnacht, “cercanía” residencial de Zúrich, ofrece al visitante la tranquilidad de su ribera lacustre, una sucesión de orillas donde probablemente se placieron en sus paseos los personajes ilustres que optaron por domiciliarse en Zúrich, como Wagner, Lenín, Einstein, James Joyce, Thomas Mann o Carl Gustav Jung, un psiquiatra émulo de Freud que tiene su instituto en Küsnacht.
El municipio también tiene una iglesia gótica con un campanario que sobresale en el horizonte, así como una antigua torre, Höchhaus, que data del siglo XIV. También procede visitar: Algunas casas históricas y un antiguo molino, Obere Mühle, que ahora sirve de museo local.
Para los aficionados al senderismo, Küsnacht es una etapa de elección. Los desfiladeros de Küsnachter Tobel son la ocasión de descubrir rocas que quedan de la erosión glaciar y observar de paso a muchos animales y plantas raras.
Küsnacht constituye también el primer punto de paso en el itinerario tan frecuentado por los turistas que dan la vuelta al lago. De Zúrich a Zúrich, pasando por Küsnacht, Rapperswil, la antigua abadía de Kappel, el puerto de Albis o el Uetliberg, no faltará la ocasión para apercibirse de que existe un paraíso en la tierra y... ¡tal vez sea aquí!