
Este paisaje idílico de viñedos dispuestos en terrazas y pequeños pueblos pintorescos, situado en
Lausana y Montreux, ofrece unas vistas sin igual del
Lago Lemán y los Alpes. Si bien los romanos ya explotaban el cultivo de la vid en la región, los cultivos en terrazas se desarrollaron realmente en el siglo XI bajo el dominio de los monjes benedictinos.
En la actualidad, estas ricas laderas producen vinos prestigiosos de denominaciones de origen conocidas en todo el mundo (Chardonne, Villette, Epesses, Saint Saphorin...). Conviene visitar este paisaje bucólico a través de los numerosos senderos pedestres que recorren las colinas y conforman las «rutas de los vinos», verdaderos paseos enológicos imprescindibles para todos los amantes de la gastronomía y el buen vino.