A pocos kilómetros de El Cabo, está el “triángulo de oro” del viñedo sudafricano. Stellenbosch, en el centro de este territorio, llevará al visitante a una extraña atmósfera colonial heredada de los primeros holandeses.
Son muchas las razones para visitar Stellenbosch. La primera es el excepcional patrimonio arquitectónico de la ciudad, segunda ciudad europea fundada en África del Sur en 1679, después de El Cabo. De hecho, es aquí en la punta austral del continente negro, donde desembarcaron los primeros holandeses y construyeron una gran variedad de edificios coloniales de estilo “Cape-Dutch” inimitable, iluminando con sus fachadas blanqueadas y sus líneas curvas, la ciudad de Stellenbosch. Se apreciará en particular la iglesia anglicana de Santa María, la antigua casa de las diligencias, la casa Grosvenor o Dorp Street, la calle más antigua de la ciudad, con su vieja iglesia luterana y la casa Gratitude.
Sin embargo, Stellenbosch no se encierra en su pasado. Con más de 90.000 habitantes, y, siendo sin discusión el centro animado de la provincia del Cabo Occidental, posee una universidad antigua (1866) y famosa, que atrae a sus aulas, a más de 23.000 estudiantes y organiza los entrenamientos del prestigioso equipo nacional de rugby de los Springboks.
Otra razón para visitar Stellenbosch es el vino. Región capital del viñedo sudafricano, que goza de un clima casi mediterráneo, el campo de Stellenbosch, Franschoek y Paarl, se adorna de todo tipo de cepas y abre las puertas de unas veinte bodegas cooperativas y cavas. Ésta será la ocasión para catar las excelentes cosechas sudafricanas, en el marco de una estancia en este lugar bendito.