
Durante los suaves veranos, el reclamo del aire libre es irresistible: es la época de las comidas ligeras pero prolongadas a la sombra, con un buena copa de vino fresco. Durante los lluviosos inviernos del Cabo, todo el mundo se reúne en el interior para acurrucarse alrededor de la chimenea con una copa de vino tinto de renombre mundial producido a dos pasos de aquí, en el valle de Paarl.
Los árboles gigantes de Paarl, principalmente los robles regalados por Simon van der Stel, gobernador de la colonia del Cabo de Buena-Esperanza, proveen de sombra durante los cálidos días de verano. En la orilla del río Berg se encuentra un arboreto que exhibe con orgullo cerca de 4.000 árboles representantes de unas 700 especies indígenas y exóticas.
La calle principal de Paarl, la «Main Street», es una de las calles históricas mejor conservadas del país, y cuenta con numerosos edificios originales que representan los estilos arquitectónicos más populares de estos últimos 250 años, todavía intactos y perfectamente conservados. La interesante yuxtaposición de los distintos estilos que se desarrollaron al mismo tiempo que la extensión de la ciudad, adornados por algunas granjas originales, confieren a esta vibrante ciudad comercial un aire de confortable vida campestre.
La Fundación del Patrimonio ha publicado recientemente un «Historical Walking Tour of Paarl» (visita histórica de Paarl a pie). Este paseo a la sombra de los viejos robles gigantes permite ver el centro de la parte más antigua de la ciudad, pero existen igualmente muchos otros barrios muy bien conservados que podrían calificar a Paarl como la ciudad del siglo XIX mejor preservada de Sudáfrica. Paarl es la tercera colonia permanente más antigua de Sudáfrica, lo que explica el increíble número de palpitantes historias que sus habitantes pueden contar.