Esta comunidad del «Western Cape» sudafricano fue fundada, hace tres siglos, por hugonotes franceses que huían de la persecución religiosa.
En el corazón del valle del río Berg, los colonos se afanaron en explotar el potencial vinícola del país hasta producir unos vinos que llegaron a hacer la competencia a los de la madre patria. Este bellísimo municipio, en la ruta de los vinos y la ruta de los frutos, prolonga tan centenaria tradición, así como el perenne amor por la alta cocina.