En el valle de Bushveld, cruzado por el « Sunday River », en el extremo este de Sudáfrica, el Addo debe su fama y su nombre al más famoso de sus habitantes: el elefante. El parque, en el que pueden contarse hasta 350 ejemplares de esta especie en vías de extinción, podría cualificarse de auténtico santuario.
Pero el elefante no es el único animal de esta floreciente región, pues desde el bosque de Alexandrie hasta las islas costeras, pasando por el lago Darlington y el «Woody Cape», pueden admirarse búfalos, antílopes y numerosas especies de pájaros.